Alista Pemex una alianza con empresas extranjeras Confirma Raúl Muñoz Leos las pláticas. Pide al Congreso no ideologizar el tema Samuel García El Universal. Lunes 18 de octubre de 2004 Primera sección, página 1 De menuda figura, amable, pausado y de voz baja. Raúl Muñoz Leos, el hombre que dirige Petróleos Mexicanos, no luce como el político vociferante, de avasalladora y recia personalidad que uno se imaginaría para conducir los destinos de la mayor empresa del país, compleja, polémica y siempre en el ojo del huracán político. Se siente orgulloso porque, dice, Pemex es hoy más fuerte que hace cuatro años, pero advierte que se requiere hacer más para consolidar el futuro de la petrolera. Por lo pronto, prepara nuevos esquemas para atraer inversión extranjera a la exploración y producción de petróleo en el golfo de México, en la que el Congreso tendrá la última palabra. Con los problemas de financiamiento y de rezago tecnológico para la exploración y explotación de hidrocarburos, ¿han menguado las reservas probadas de crudo en los últimos años? Sí, sí han menguado. Pero debemos ver las reservas totales que se han reducido, en estos últimos cuatro años, de 41 mil 500 a 34 mil 400 millones de barriles. Aquí se incluyen reservas probadas, probables y posibles, porque las reservas no son estáticas, son dinámicas y lo que se requiere para incrementar las reservas probadas es invertir para convertir las probables en probadas y las posibles en probadas. Las reservas probadas, ¿en qué porcentaje han disminuido en los últimos cuatro años? Han pasado de 24 mil 600 a 14 mil 120 millones de barriles. Recientemente se discutió el nivel de reservas de crudo, ¿cuántas reservas comercialmente explotables de petróleo tiene el país? Catorce mil 120 millones de barriles. Hace poco se dijo que las reservas del país habían crecido de forma importante. Es importante precisar el lenguaje. En etapas preliminares de exploración, donde se utiliza solamente tecnología sísmica, se establece un potencial prospectivo que no puede considerarse de reserva, hasta que no se haga por lo menos una perforación que registre si hay hidrocarburo. Entonces mientras esté en esa etapa de interpretaciones sísmicas y otras tecnologías, sólo se puede hablar de potencial prospectivo. Esto es muy importante, particularmente para los mercados financieros. Para que pudiesen convertirse en reservas, se necesita tiempo e inversión, particularmente en perforación. Esta prospección se refiere al golfo de México, una área muy vasta, entonces podemos imaginarnos la inversión que se requeriría para que, en el caso positivo, poder determinar este potencial ya como reservas. Este rezago en inversión y tecnología también tiene que ver con un asunto de legislación. Entiendo que para el próximo año se tiene pensado la participación de empresas extranjeras en la exploración y la explotación. El reto es definir cuál queremos que sea el futuro de Pemex. Por 20 años, los años 80 y 90, Pemex ha sido una empresa que no ha crecido. El presidente Fox es al primer presidente que le interesa un Pemex transexenal. Por lo tanto, nos orientó hacia articular qué futuro podría tener Pemex. Nos orientamos hacia un modelo de crecimiento, pero nos hace falta un elemento clave, que es determinar qué potencial se tiene. Los recursos adicionales que nos permitieron vigorizar la exploración y atender de una manera más efectiva los proyectos de desarrollo y de producción, nos han permitido tener esta visión preliminar de un potencial importante en el golfo de México y particularmente en aguas profundas. Ahora sí podemos tener un diálogo para decidir el grado de ambición que queremos, sabiendo que existe un potencial. Ello deriva de manera natural en analizar las necesidades de atraer tecnología y capital de quien los posee; y estas son las grandes petroleras a nivel mundial que han evolucionado en los últimos 20 años, donde nosotros nos hemos rezagado. Si en adición, ellos tienen capital para entrar en posibles alianzas con Petróleos Mexicanos, definitivamente debemos explorar a fondo esto y desarrollar esquemas que, proyecto por proyecto, permitan tener una gran transparencia y una discusión constructiva si queremos un desarrollo con esa ambición. Esta es una de las opciones que tenemos a nuestro alcance y que debemos evaluar. Estamos en ello. ¿Esto está en marcha? Lo único que se ha hecho es sostener pláticas con varios de ellos para entender sus paquetes tecnológicos e ir cultivando posibilidades de cómo convendría técnicamente hacer una iniciativa importante hacia la determinación y, en su caso, explotación de hidrocarburos en el golfo de México. Al momento no ha pasado de discusiones que nos han dado una mejor dimensión del desafío. ¿Esto requiere autorización del Congreso? Sí, claro. Entonces se requiere una labor de convencimiento en el Congreso. Sí, porque el mensaje sería "hay algo muy valioso de lo que podemos beneficiarnos como país en las aguas del golfo de México, y hay diferentes maneras de entrar a este proyecto". Una de ellas es que entremos solos y que tengamos un largo periodo de aprendizaje con resultados moderados. Pero también tenemos una gama de posibilidades, si a Pemex se le faculta, para sostener este tipo de alianzas estratégicas con diferentes jugadores mundiales escogiendo los que más conviene y manejando uno o más proyectos individuales que nos permitirían tener una gran transparencia, corroborando que los resultados proyectados se den. Esto parece razonable, pero ¿pensarán igual los diputados? Eso hay que ponerlo a prueba. A Pemex le corresponde aportar la mayor información posible para que se parta de una base firme evitando que esta discusión se convierta en ideológica y sin un fundamento. Un comentario, que considero vital en ese sentido, es que estos recursos adicionales, otorgados a partir de 2002 y que venimos invirtiendo, nos han permitido tener más de dos pesos en la bolsa de ingresos por cada peso que hemos invertido. Entonces es una demostración de que el potencial de crecimiento es muy rico, es muy rentable. ¿Qué fue lo que pasó en la firma del convenio del 26 de julio con el sindicato? Ese es un tema al que no me voy a referir, porque se tiene el compromiso con el gobierno de que solamente el secretario de Energía lo toque. Usted es un director atípico de Pemex. Proviene de una empresa grande del sector privado y no tiene filiación partidista. ¿Es esto un problema para conducir una empresa altamente politizada como Pemex? Yo quisiera verlo como una ventaja para el país y lo describiría de esta manera: yo diría que Pemex se ha despartidizado y al hacerlo se conduce un esquema más empresarial. ¿Qué quiere decir? Buscar la generación de valor económico óptimo para la empresa que es en beneficio de sus accionistas, que es el pueblo mexicano. Mediante este enfoque se pueden generar eficiencias muy significativas, hay una clara generación de valor económico. En el grado en que persigamos esquemas empresariales en el manejo de Pemex iremos solidificando su manejo y su futuro y de forma natural, despolitizar lo que ha sido tradicional. Un ejemplo. nuestra relación con el sindicato ha sido despolitizada, se ha orientado a un manejo estrictamente laboral reconociendo que hemos tenido problemas significativos pero que hemos podido mantenerlos en las pistas correspondientes, no permitiendo que tengan un efecto en en el manejo de la empresa. No hemos tenido un solo incidente laboral en cuatro años.