18/10/2004 LOS VENDE PATRIAS DE PEP Francisco Alfaro Ruiz Destacados por su labor para privatizar a Pemex existen protagonistas que inflan proyectos como el Lankahuasa, Litoral de Tabasco, Macuspana y Burgos, donde se han realizado cuantiosas inversiones y donde tratan de justificar la inversión extranjera. Las reservas descubiertas no pagan ni siquiera los costos de perforación y mucho menos los costos de la infraestructura de extracción de gas, sostuvo el ingeniero Alfredo Hernández Peñaloza, de la Unión Nacional de Trabajadores de la Industria Petrolera (UNTIP). Afirmó que hace unos días estos personajes hicieron otro engaño a la opinión pública, pues anunciaron con bombo y platillo el descubrimiento de 54 mil millones de barriles de petróleo en el Golfo de México en aguas profundas. Pero los descubrimientos no se hacen en el gabinete –sostiene-; los verdaderos técnicos saben que para probar reservas es necesario perforar pozos, que la barrena atraviese los yacimientos y se tengan mediciones reales de registros, y pruebas de producción. Realmente fue un gran engaño al pueblo de México al hacerles creer que nos comparamos en reservas con Irak, Emiratos Arabes o Kuwait. En realidad con ello están induciendo que los contratistas que perforan en aguas profundas realicen esos trabajos en una actividad exploratoria de alto riesgo, sin garantía de producción y cargo a Pemex, hundiéndonos más en el endeudamiento, ya que esos trabajos costarían miles de millones de dólares, señala el ingeniero Alfredo Hernández. También dijo que al director de Pemex, Raúl Muñoz Leos -quien no sabe nada de petróleos, sólo de pinturas-, le han ofrecido 2 mil 800 oportunidades exploratorias mal sustentadas técnicamente, con recursos potenciales estratosféricos y comprometiendo gran número de yacimientos petroleros. Basta ver los resultados de los pozos exploratorios perforados para saber que eso no es verdad, ya que las estadísticas a nivel mundial indican -en el mejor de los casos-, que se obtendría un 25 por ciento de éxito, lo cual correspondería a 700 nuevos campos, y de ellos sólo el 10 por ciento serían altamente rentables. Por ello es que si la información publicitada del presunto descubrimiento de 54 mil millones de barriles de petróleo fuera real, tendríamos asegurada las metas del fantasioso “plan de negocios” de Pemex Exploración y Producción (PEP), y no hubiera problemas para restituir las reservas extraídas, señaló. Esas mentiras son de gran gravedad que corresponde fincar juicio político a estos funcionarios que se están enriqueciendo con cargo al erario público, escudándose en el manejo de áreas técnicas y provocando el endeudamiento irresponsable del país, a través del crédito (los llamados Pidiregas), indicó la fuente. INCONGRUENTE REORGANIZACION Dijo que actualmente se está efectuando en Pemex una torpe reorganización en las áreas de exploración, plagada de incongruencias e injusticias en contra de los empleados de confianza de Pemex. Por ejemplo, arbitrariamente se está movilizando personal a otros centros de trabajo sin otorgarles ningún beneficio, exponiéndolos al riesgo en las carreteras. En los puestos de subgerente están ubicando a compadres, amigos e incondicionales sin experiencia, haciendo a lado los niveles 37 y 39, pero servirían como intermediarios en los Contratos de Servicios Múltiples y Soporte Técnico, que es la privatización silenciosa de Pemex. Permitiendo que los artífices de la privatización, como Jaime González Alanís, permanezcan en el anonimato. Afirmó que no se están analizando perfiles del puesto, el plan de carrera, la evaluación del desempeño, ni la experiencia, y mucho menos la antigüedad. En la industria petrolera lo que cuenta es la experiencia, pues no es una “fábrica de chocolates”; a corto plazo afectará la productividad y redundará la ineficiencia. Lo anterior no es casual, sostuvo, cada día es más evidente la destrucción programada del capital intelectual de Pemex a efecto de justificar el ingreso de las compañías extranjeras, mediante los Contratos de Servicios Múltiples o licitaciones dirigidas, provocando el desempleo de los Técnicos Mexicanos y de las futuras generales de profesionistas que hoy estudian, pero que no tendrán empleo cuando terminen su carrera. Lo importante de todo esto es que las generaciones venideras les reclamarán a sus padres que dónde estuvieron cuando se reprivatizba a Pemex, y quizás les digan que fueron cobardes, que solo andaban chismeando en reuniones familiares, esperando que sean otros, los que defiendan a Pemex. Por cierto, antes que salvar México, hay que salvar Pemex.