Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano /III y
última
Las perspectivas del sector energético en México
Fuente:
jornada.unam.mx
(22/05/07)
Para tratar a la
industria energética en su condición de estratégica y devolverle su
carácter de conductora principal de la industrialización y del
crecimiento económico del país, pensando en las generaciones
actuales y del mañana, y en que los mexicanos aprovechemos con
responsabilidad y de la mejor manera posible la enorme riqueza que
la naturaleza ubicó en nuestro territorio y nuestros mares, se hace
hoy necesario dar, como pasos iniciales, los siguientes:
En materia de hidrocarburos:
1. Desarrollar un sistema de planeación energética que dote al
Estado de una política industrial moderna y racional, priorizando la
exploración y acrecentamiento de nuevas reservas probadas, la
transformación industrial de los hidrocarburos dentro de nuestro
territorio, la seguridad energética del país, el fortalecimiento de
un amplio sector de empresas de proveeduría, ingeniería y servicios
relacionados que fortalezcan el contenido nacional de los proyectos
petroleros e industriales, y que en el futuro puedan ser una de las
bases importantes de la innovación tecnológica y la formación de
capital humano.
2. Abrir ese sistema de planeación a la participación no sólo de
entes gubernamentales y legislativos, sino también de las empresas
que contribuyen en el esfuerzo productivo y en el consumo intermedio
y final de los insumos y bienes liberados por las empresas públicas
de energía, así como constituir la Comisión Nacional de Energía, que
sería instancia de concertación y definición de metas y políticas
industriales de largo aliento.
3. Una gran reforma institucional, que no implica alterar el orden
constitucional vigente, que libere de trabas la operación de
Petróleos Mexicanos, lo sustraiga de la confiscación presupuestal
que realiza la Secretaría de Hacienda; establezca un ordenamiento
especial para adquisiciones, arrendamientos y obra pública; y diseñe
nuevas formas de programación, control y fiscalización que
favorezcan la transparencia y agilicen la operación. Por otro lado,
que cambie la estrategia de inversión-financiamiento al través de
pidiregas, que resulta excesivamente onerosa, y abra al organismo la
posibilidad de recurrir, en caso necesario, a financiamientos
directos para atender con agilidad las necesidades de sus procesos
industriales y de transporte de petrolíferos.
4. Transformar Petróleos Mexicanos en una verdadera entidad pública
productiva, con la suficiente autonomía de gestión y presupuestal y
la profesionalización de su órgano de gobierno, en el que se dé una
presencia ciudadana y se impidan interferencias que pretendan
privilegios políticos o el beneficio de intereses particulares.
5. Una reforma institucional que permita al Estado establecer una
administración eficiente de sus derechos sobre los recursos
naturales. Se supone que Petróleos Mexicanos "ejerce la conducción
central y la dirección estratégica de todas las actividades que
abarca la industria petrolera", pero la realidad es que nadie cuida
de la adecuada explotación de los yacimientos, el territorio, el mar
y los fondos marinos que los albergan; es necesario entonces, crear
una instancia superior -que bien podría ser una Comisión Nacional de
Energía- que acuerde con Pemex su programa institucional de largo
plazo y asegure que el aprovechamiento de los recursos por parte del
operador estatal resulte en el óptimo beneficio para el país.
6. Un nuevo régimen fiscal que vincule la contribución de Pemex a la
situación particular de sus activos; que separe la actividad
extractiva de la industrial, para que esta última sea tratada bajo
parámetros fiscales similares a los de cualquier otra empresa,
mientras que la actividad extractiva sea gravada como tal, de modo
que quede garantizada tanto la inversión necesaria para la expansión
de la industria, como la recuperación de los niveles de reservas, y
que vincule el uso de recursos excedentes a proyectos de largo plazo
en investigación tecnológica y formación de capital, evitando se
destinen a gasto corriente.
7. Precisar con claridad, a partir de que el Congreso junto con el
Ejecutivo establezcan anualmente las plataformas de extracción y
exportación, los criterios para que los volúmenes de hidrocarburos
que se extraigan, guarden una relación adecuada con el nivel de
reservas que garantice al país su seguridad energética, lo que debe
llevar a Pemex a establecer compromisos de extracción vinculados a
la incorporación de reservas, compromisos verificables por la
autoridad responsable de garantizar los derechos de la nación sobre
sus recursos petroleros.
8. Atender con urgencia las necesidades de mantenimiento adecuado y
de expansión de la planta industrial de Pemex, es decir, de las
instalaciones para refinación, manejo de gas, petroquímica, el
sistema de ductos y la flota, para garantizar el abastecimiento
cotidiano de productos y una reducción de costos que favorezcan la
competitividad de las empresas mexicanas.
9. Examinar la conveniencia de crear una empresa pública que se
encargue del manejo de la cadena de gas natural, que se enmarque en
las disposiciones constitucionales en la materia, y lleve a cabo la
coordinación, hoy inexistente, entre los nuevos hallazgos, la
producción nacional y las grandes importaciones de gas natural
licuado, que realiza principalmente la Comisión Federal de
Electricidad.
10. Lanzar un programa que específicamente se ocupe de las
actividades jurídicas y diplomáticas que garanticen el ejercicio de
la soberanía del país en los casos de yacimientos de hidrocarburos
transfronterizos o que requieran de acciones concertadas
internacionalmente para su aprovechamiento, dado que varias
cláusulas del tratado suscrito con Estados Unidos, que delimita la
frontera en la plataforma continental, entrarán en vigor al
finalizar la presente década. Por otra parte, Pemex tendrá que dar
cada vez mayor atención a las explotaciones en aguas profundas, que
dependen del acceso y control de innovaciones tecnológicas de alta
complejidad, que pueden requerir de alianzas con otras entidades,
principalmente debido a los elevados costos de esas operaciones.
En materia de electricidad:
11. Se debe mejorar la calidad del servicio público de energía
eléctrica y determinar sus tarifas en función de los costos de
producción. Las tarifas deben ser equitativas, formuladas por el
nivel de tensión y el tipo de suministro, sin privilegiar o
discriminar a sectores específicos de consumidores, sea por su
actividad, sea por su nivel económico o su situación geográfica.
Además, deben ser establecidas por el organismo regulador a
propuesta del operador eléctrico.
12. En adelante, los subsidios deben provenir del fisco y no gravar
la economía de las empresas públicas. Los subsidios cruzados entre
sectores de consumidores deben desaparecer. El monto y destino de
los subsidios deben ser determinados, revisados y evaluados
periódicamente por el Congreso. Para soportar esta transformación,
las empresas públicas deben pagar, efectivamente, un aprovechamiento
actualizado por el uso de bienes y recursos naturales de la nación.
13. Es preciso diversificar las fuentes de generación de energía,
equilibrando el uso de las diversas energías para generar
electricidad, poniendo limites a la penetración del gas natural
importado y revalorando, incluso, las posibilidades carboníferas y
nucleares; desarrollando en forma combinada la energía eólica, la
derivada de la biomasa y la hidroelectricidad; estableciendo cuotas
de participación de otras fuentes renovables o no convencionales de
energía y aplicando mecanismos compensatorios para que puedan
competir con las fuentes tradicionales.
14. Resulta de interés nacional alentar los procesos de generación
distribuida en sus distintas modalidades: cogeneración,
autoabastecimiento y las diversas formas descentralizadas de
producción de energía eléctrica. Lo anterior permitirá una mejor y
más armoniosa utilización de los recursos energéticos y financieros,
públicos y privados. Se debe mantener abierto el acceso de los
productores con esas modalidades a la red eléctrica nacional, tanto
para la transmisión de la energía a sus propios centros de consumo,
como para la venta de sus excedentes y que éstos puedan ser
aprovechados para el servicio público. Sin embargo, estas
actividades no deben fomentarse mediante subsidios al servicio de
porteo ni respaldo.
15. La industria eléctrica estatal es capaz de financiarse de manera
solvente y sin que ello signifique costos adicionales para los
usuarios, a partir de las tarifas, que deben ser la fuente principal
del financiamiento para su expansión. Simultáneamente se requiere,
para incrementar los recursos propios de las empresas eléctricas,
abatir los costos de producción mediante aumentos de productividad y
la reducción de las pérdidas en los procesos de distribución y
comercialización.
16. Cuestión prioritaria resulta modernizar Luz y Fuerza del Centro.
Urge corregir la relación comercial entre la Comisión Federal de
Electricidad y Luz y Fuerza del Centro, la modernización de todos
los procesos de esta empresa y el fortalecimiento de su generación
para el área central del país, a la que presta servicio. La
automatización del proceso comercial redundará en la disminución de
los errores de medición y facturación y en una mejora de la atención
en las sucursales, cuestión muy sentida por el público.
En materia de uso de la energía
y cambio climático:
Aun cuando se trata de un tema que en sí mismo rebasa los alcances
de esta plática, los gravísimos riesgos que enfrenta la humanidad
como consecuencia del cambio climático y su estrecha relación con la
evolución energética, impide evadir la reivindicación de que
cualquier diseño de política en la materia considere,
prioritariamente, un conjunto de acciones orientadas a reducir las
emisiones de efecto invernadero1 que tengan como objetivo mejorar la
eficiencia en el consumo de energía y estimulen el uso de
tecnologías limpias.
17. En México, una parte mayoritaria del consumo de hidrocarburos
está relacionada con el transporte, por lo que se requiere
racionalizar el uso del transporte masivo de pasajeros y carga,
estableciendo metas anuales específicas de construcción de vías de
ferrocarril y sistemas urbanos de transporte colectivo, para abatir
así el consumo de hidrocarburos. Por otra parte, deben mejorarse las
normas para la producción de carburantes a fin de atenuar, al máximo
posible, las emisiones de CO2.
18. Pemex quema o ventea a la atmósfera hasta 5 por ciento del gas
natural que extrae, lo que resulta ya inaceptable y debe reducirse
al mínimo aceptado por razones de seguridad industrial. No menos
relevante es establecer una supervisión estricta para que Pemex y
sus filiales cumplan, a cabalidad, la legislación en materia de
manejo de residuos peligrosos, descargas y preservación de la vida
silvestre y del medio ambiente en lo general.
19. La captura de bióxido de carbono más eficiente la lleva acabo la
vegetación, por lo que para incrementarla, deben establecerse metas
muy ambiciosas de reforestación en el país y sujetarlas a
verificación ciudadana e internacional; para ese propósito es
deseable la utilización de una parte de los excedentes petroleros y
la obtención de bonos ambientales, de acuerdo a los mecanismos
previstos en el Protocolo de Kyoto.
20. Finalmente, a fin de elevar la eficiencia de la capacidad de
generación eléctrica instalada, debe tenerse clara conciencia que se
obtienen mejores resultados mediante la reducción o retiro de
demanda, que por el aumento absoluto de la oferta. Sobre esa base,
es urgente instrumentar un amplio programa para el aumento de la
eficiencia energética que, entre otros rubros, considere el cambio
de lámparas ahorradoras en hogares y oficinas; mejores normas de
consumo de energía en equipos electrodomésticos e industriales; y la
incorporación (por reglamento) de calentadores solares de agua en
todas las viviendas -lo que disminuiría considerablemente el consumo
de gas natural y/o de gas licuado del petróleo.
***
Volver entonces a hacer de la política energética el eje conductor
de la industrialización y del crecimiento económico significará
recuperar capacidad de decisión autónoma y de hecho, ampliar los
espacios del ejercicio de nuestra soberanía como nación. En ello
radica uno de los grandes retos y una de las grandes
responsabilidades de los mexicanos de hoy.
1 Cabe recordar que México no sólo es uno de los principales
productores mundiales de hidrocarburos, sino que además ocupa el
noveno lugar como emisor de CO2.