Itinerario Político
"¡Que se hunda
Pemex!"
Fuente:
eluniversal.com.mx
(28/05/07)
Ricardo Alemán
Cada lunes en la antigua "casa de campaña" hay una pequeña guerra
entre López Obrador y sus otrora "fieles"
La siguiente es una recopilación de historias obtenidas de fuentes
directas, reconfirmadas con otros testigos y actores, de las
reuniones semanales que encabeza Andrés Manuel López Obrador con
dirigentes del Partido de la Revolución Democrática.
A las seis de la tarde de cada lunes, en la que fue su "casa de
campaña", se reúnen en torno al líder una veintena de personas; los
jefes del FAP, senadores y diputados federales del PRD, los
principales encargados del llamado "gobierno legítimo", y los
siempre infaltables, Manuel Camacho y Porfirio Muñoz Ledo. En la
reunión se informa de "la girita" de Obrador por el país, se evalúa
al gobierno del espurio y se discute sobre el papel del PRD en el
Congreso.
Uno de esos lunes, de hace no más de un mes, llegó a la mesa el tema
de la crisis de Pemex. Uno de los senadores asistentes pretendió
explicar el trabajo legislativo que sobre la materia realiza el PRD,
cuando López Obrador intervino y propuso cancelar la reunión. Como
es costumbre, les pidió a algunos de los asistentes que se quedaran,
para hablar "en corto". En esta ocasión los convocados a esa pequeña
reunión -de no más de seis personas- fueron precisamente los que
habían propuesto en la agenda el problema Pemex.
Apenas cerró la puerta del pequeño despacho, el señor López Obrador
estalló furioso: "¿Qué les pasa... trabajan para el espurio o para
el movimiento?". Los senadores le habían explicado que estaba
terminada una propuesta de reforma para fortalecer las finanzas de
Pemex, para reorganizar su estructura, su relación con el sindicato,
su papel en el mundo... en términos generales, para salvarlo de la
quiebra. Y lo más importante, que en el proyecto estaba de acuerdo
el PRI, y la reforma incluía una buena parte de las propuestas de
campaña de AMLO.
"¡No, no... no se metan con Pemex, ese es mi tema! A Pemex lo vamos
a arreglar cuando lleguemos a la Presidencia", reclamó agitado el
señor López Obrador. Pero en el otro extremo no todos se quedaron
callados. Los senadores Carlos Navarrete y Graco Ramírez
argumentaron sobre la urgencia de rescatar a Pemex, sobre la
posibilidad de "jalar" al PAN, la conveniencia de arrebatarle al
gobierno de Calderón "la joya de la corona" y romper el binomio
PRI-PAN en el Congreso.
La discusión subió de tono. A gritos, López Obrador insistía: "¡No,
no, no, nada que fortalezca al espurio!", mientras que los senadores
insistían en que se fortalecería Pemex, el PRD, la posición pública
de su movimiento. "¡No, Andrés, no podemos permitir que se hunda
Pemex... por el bien del país, por el bien de todos!", dijo
Navarrete en abierto reto al "presidente legítimo". Pero la
respuesta de Obrador dejó fríos, paralizados a sus interlocutores.
"¡No me importa que se hunda Pemex... si se tiene que hundir, que se
hunda... si tenemos que incendiar pozos, los incendiamos..! pero no
vamos a hacer nada que fortalezca al espurio".
Navarrete cerró la discusión con una advertencia: "No, Andrés, la
discusión no está terminada, Pemex no puede seguir así". Ya en la
calle, alguno de los asistentes al ríspido encuentro soltó: "Andrés
ya perdió la razón". El resto sólo movió la cabeza y apretó los
dientes.
Pero la anterior es sólo una de las muchas historias de "los lunes".
Y es que, en efecto, cada lunes en la antigua "casa de campaña" se
produce una pequeña guerra entre López Obrador y sus otrora
"fieles", que paso a paso se sacuden la tutela delirante del
tabasqueño. La primera gran decisión del PRD, de sus bancadas
parlamentarias -senadores, diputados y asambleístas-, fue
precisamente la protesta de Calderón en el Congreso, el 1 de
diciembre de 2006. En esa ocasión, y sin dar muestras de debilidad,
los jefes parlamentarios negociaron la llegada de Calderón a San
Lázaro, contra la opinión de Obrador.
Semanas después desoyeron la instrucción de AMLO sobre la reforma al
Tribunal Electoral. Otra escaramuza, también en medio de gritos y
sombrerazos -que se registró en la bitácora de "los lunes"-, fue el
tema nada fácil de la despenalización del aborto en el DF. "¡Ya les
dije que no se metan en ese tema... ganamos aquí (en el DF), pero
perdemos en el resto del país!", dijo López Obrador a los impulsores
del aborto.
Otro motivo de fuerte jaloneo y de un severo cuestionamiento al
gobierno de Marcelo Ebrard -al que reprueba con frecuencia- fue la
contratación de Pedro Aspe, el secretario de Hacienda de Carlos
Salinas, para ordenar las finanzas del GDF. "No entiende el daño que
nos hace", dijo Obrador luego de una larga perorata sobre lo que,
según él, se debe hacer en el gobierno capitalino.
Pero un lugar especial ocupa la llamada "reforma del Estado", que
procesan desde el Congreso todos los partidos. Por increíble que
parezca -y que por eso retrata el talante autoritario y nada
democrático de nuestro personaje-, las más intensas y extensas
discusiones entre el señor Obrador y los legisladores federales de
su partido -en los encuentros de "los lunes"-, se han dado sobre el
cambio del sistema presidencialista. "¡No, señores! ¿A donde quieren
llevar al presidencialismo? ¡Así no vamos a poder gobernar!".
Retrato de cuerpo completo.