Pemex detecta y elimina toma
clandestina en cd. Jimenez, chih.
Fuente:
imacnoticias.com
(29/05/07)
Por Hypatia Velasco
Ramírez
México, DF, mayo 07 (CIMAC).- Martha Carrillo Escalona, quien
trabajó como enfermera por 12 años en el Hospital de Petróleos
Mexicanos (Pemex), fue despedida en 1996, año que sufrió un
accidente de trabajo. En el 2000 le quitaron el servicio médico, que
esta empresa paraestatal estaba obligada a darle, así como todas sus
prestaciones sociales.
Luego de once años el juicio que Martha inició, en 1996, por
reinstalación y el pago de salarios y prestaciones continúa, pese a
las presiones del jurídico de la empresa para que acepte su
liquidación
Martha Carrillo Escalona era enfermera en el Hospital de Petróleos
Mexicanos, pero en 1996 sufrió un accidente de trabajo que afectó su
hombro izquierdo y la incapacitó de manera permanente para
desempeñar el puesto de enfermera de cuidados intensivos.
Y aún cuando Pemex tiene la obligación de atender a sus trabajadores
mediante el servicio medico, según se establece en el Contrato
Colectivo de Trabajo, la empresa le negó desde el 2000 dicho
servicio, además que dejó de pagarle el salario y las prestaciones
que le correspondía, por lo que Martha demandó y pedó la
reinstalación en un puesto acorde a su ahora limitada capacidad
física.
Relata a Cimacnoticias que desde que ingresó en 1984 al nosocomio,
se dio cuenta de que las cosas no estaban bien y que faltaba mucho
material para laborar correctamente. Comenzó como enfermera
transitoria y a veces, cuenta, debía cubrir al mismo tiempo 4 áreas
diferentes.
Además, dice, había trabajadoras que no conocían las labores de
enfermera, sin embargo, las ascendían como asistente “lo que es más
carga para una, porque no nos ayudan en nada”.
Y aunque les hacen exámenes físicos al momento de entrar al
nosocomio --para verificar si no tienen alguna enfermedad y así
asegurarse de que no la contrajeron en el hospital--, luego durante
su estancia en el lugar no les realizaban ningún exámen.
Algunas enfermeras eran sometidas a la prueba de no gravidez y si el
resultado era positivo y éstas eran transitorias, es decir,
contratadas por periodos, ya no les extendían nuevamente el
contrato, señala Martha, además de que no cuentan con el servicio
médico.
LAS CONDICIONES DE TRABAJO
En el área de terapia intensiva, en donde Martha estaba asignada,
había 6 pacientes, pero sólo 3 enfermeras. Es decir, tenían 2
pacientes cada una y “no les importaba si uno de ellos estaba
contaminado y otro no”.
Y si algún día no asistía el relevo de alguna, en cualquiera de los
tres turnos, las enfermeras que estaban tenían la obligación de
duplicar o triplicar el tiempo de trabajo, que normalmente es de 8
horas cada uno.
Pero aunque les pagaban las horas laboradas fuera de su turno, el
salario era menor a su salario base. En aquella época, éste era de
39.13 diarios –alrededor de mil 200 al mes- mientras que el tiempo
extra era remunerado con alrededor de 30 pesos.
Con las horas, recuerda Martha, aumentaba el desgaste físico y “como
hay tanto estrés, nadie trabaja en equipo, cada quien trabaja con su
paciente”.
Había días en que no teníamos camilleros, por lo que nosotras
debíamos mover al paciente y bañarlo. Esto implicaba voltearlo de un
lado a otro, es decir, “jalar al paciente”. A consecuencia de eso,
muchas de las enfermeras llegan a tener graves lesiones de columna o
ligamentos.
El Hospital de Pemex también ha dejado a sus enfermeras sin
servicios básicos, como guantes, “las gasas no las daban contadas,
al igual que las agujas”. Martha señala que ellas tenían una petaca
en la que guardaban algo de material para trabajar, como bisturís,
que en muchas ocasiones escaseaba, por lo se veían obligadas a tener
algunos como reserva.
“Si llegaba un paciente para hacerle una venodisección, no podíamos
decirle: espérese al otro turno a ver si ya hay bisturí”.
Tal resguardo se lo proporcionaban al médico en turno, para que
pudiera realizar los procedimientos necesarios a las y los pacientes
que lo requerían.
Además, dentro de su desempeño, las enfermeras corren ciertos
riesgos: Martha recuerda que en el Hospital debían acomodar los
sueros en cajas y cargarlas para ponerlas en su lugar o llevarlas a
donde eran requeridas.
Tampoco protegen las paredes en el cuarto de rayos X, por lo que las
enfermeras son radiadas, con lo pueden llegar a sufrir cáncer, según
Martha. “Una compañera del hospital de Pemex murió hace un año de
cáncer cerebral”.
“Las cosas no están bien. Todas las enfermeras que se jubilan antes
lo hacen por algún daño. Una de ellas se jubiló porque se lastimó
las cervicales y los pocos camilleros que hay también tienen mal la
columna, pero todo lo quieren dejar como si no pasara nada”,
denuncia.
EL ACCIDENTE
El tendón del hombro izquierdo de Martha se “empezó a deshilachar
sin que me diera cuenta hasta que un día, luego de mover a un
enfermo, se me rompió. Yo no sabía que estaba mal del brazo de tanto
jalar a los pacientes”, dice.
El mismo hospital le diagnosticó la ruptura del ligamento, pero
realizaron una operación en la que le colocaron un tornillo, sin su
conocimiento, que le causó más daño del que ya tenía, asegura.
“No debieron ponerme el tornillo, en el expediente está asentado que
no había material ni equipo para hacerme la cirugía, sin embargo el
Hospital la hizo”.
Martha fue despedida en 1996, año que sufrió el accidente, y en el
2000 le quitaron el servicio médico, que Pemex estaba obligado a
darle, así como todas sus prestaciones sociales.
Debido a que no cuenta con los recursos económicos suficientes,
lleva ya un año sin atención médica a pesar de los fuertes dolores
que sufre a diario.
Actualmente, su caso se encuentra en el desahogo de pruebas, lo que
le implica a Martha peritajes y exámenes físicos sumamente
dolorosos, pues aunque en un principio había ganado la demanda con
la que Pemex estaba obligado revisar y atender los daños físicos de
su hombro, la empresa ha evadido completamente su responsabilidad.