Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme
Rusia: de la piratización petrolera (síndrome Pemex) a la
resurrección
Fuente:
jornada.unam.mx
(30/05/07)
Con un sencillo golpe de
timón, el zar Vladimir Putin recuperó el control del conglomerado
petrolero y gasero que ahora inunda con divisas las arcas de Rusia y
sus reservas son hoy las más pletóricas del planeta Foto: Reuters
Marshall I. Goldman, profesor de Harvard, publicó un libro luminoso
en 2003: La piratización de Rusia, el cual describe el descalabro de
las "reformas estructurales" neoliberales y el modus operandi de los
"oligarcas", quienes como aves de rapiña saquearon a partir de 1991,
fecha del colapso soviético y su modelo comunista, la riqueza
nacional condensada en las materias primas más importantes del
mundo: petróleo, gas y metales preciosos, en un vasto territorio del
doble de Canadá, China, Estados Unidos y Brasil, respectivamente.
Tan sólo seis años más tarde, cinco de los "oligarcas" -la pléyade
de seudo-empresarios parasitarios agraciados por la privatización
selectiva de Boris Nikolayevich Yeltsin, que Goldman demuestra
persuasivamente se trató de una piratización- aparecieron
súbitamente entre los principales millonarios de la lista Forbes.
Los "oligarcas" -verdaderos piratas modernos del club del crimen
empresarial trasnacional (muchos con triple ciudadania, además de la
rusa, la estadunidense y la israelí, lo cual les prohijaba "licencia
para matar" al prójimo y refugiarse luego sin problemas de
extradición)- se valieron de todas las artimañas llegando hasta
asesinatos colectivos para conseguir sus objetivos aviesos que
llevaron a la economía a su colapso en 1998.
No lo dice Goldman, pero todavía no se escribe el papel aciago que
jugó Bank of New York (atrapado en el blanqueo), mediante
financiamientos triangulados en los paraísos fiscales, para promover
a la mafiocracia rusa, cuyos tentáculos llegaron a Londres, Limasol
y Cancún, y que se apoderó de los instrumentos del poder del Estado
criminal neoliberal yeltsiniano.
Quizá no lo sepan mis disolutos "paisanos" Kamel Nacif y Juanito
Succar, pero su macabra red de narcopederastia pertenece al eje Las
Vegas-mafia rusa, como exhumamos hace 15 años sobre la "conexión
siria", y que a un importante sector de la clase política mexicana
le fascinó tanto que hasta se asoció con ellos.
La piratización de Rusia se debe complementar con el libro de Paul
Klebnikov, doctor en historia rusa de la London School of Economics
y editor de la revista Forbes, cuyo título lo dice todo: El padrino
del Kremlin: el declive de Rusia en la era del capitalismo
gangsteril. El "padrino" es el pirata "oligarca" Boris Abramovich
Berezovsky, hoy cobijado en Londres y socio de Neil Bush ("hermano
cómodo" del incómodo presidente), quien se encumbró como uno de los
hombres más ricos del mundo y alardeaba que junto a otros cinco
piratas "oligarcas" controlaban la mitad de la economía de Rusia.
Seguramente entre los aludidos se encontraba el mafiócrata Mikhail
Khodorksky, hoy encarcelado y anterior dueño de Yukos, la petrolera
extinguida.
Lo más relevante: Berezovsky se apoderó de la principal gasera del
mundo: Sibneft (antecesora de Gazprom) y "secuestró al Estado".
Klebnikov sostenía que el modelo de los piratas "oligarcas" imitó a
carta cabal el "bandidaje capitalista" de los aristócratas
cleptómanos (the robber barons) de EU en quienes, al parecer,
también se inspiraron todos los ex presidentes neoliberales
mexicanos. Con razón asesinaron a Klebnikov tres años más tarde a
sus estrujantes excavaciones. Ya que hablamos de México, asombra la
similitud de la piratización de Rusia con el síndrome Pemex (Ver
Bajo la Lupa, 27/5/07).
Hasta que tomó las riendas del poder Vladimir Vladimirovich Putin el
último día de 1999, durante nueve años consecutivos el estratégico
conglomerado petrolero y gasero, en manos de los piratas
"oligarcas", es decir, de los peores enemigos internos de Rusia
(quienes resultaron más "externos"), sufría pérdidas "inexplicables"
y sus "reservas" habían sido propositivamente subestimadas al más
depurado estilo del síndrome Pemex.
La petrolera estatal mexicana en última instancia subsidia a la
parasitaria plutocracia local que ha secuestrado su pletórica
producción mediante la fiscalcracia imperante de la tiranía
neoliberal desde hace un cuarto de siglo: una genuina piratización
por la puerta trasera, en espera de la privatización clandestina.
¿Qué sería del de por sí fracasado modelo neoliberal caduco sin la
aportación de 40 por ciento de los ingresos fiscales provenientes de
Pemex, mantenida artificialmente en quiebra contable para ser
rematada al peor postor y al mejor impostor para beneficio de las
trasnacionales de EU y España? Nada más parasitario que el modelo
neoliberal mexicano, que aporta muy poco a la nación y vive, en gran
medida, de los ingresos descomunales de una empresa estatal
petrolera y gasera que arrojó el año pasado 110 mil millones de
dólares, totalmente dilapidados por Fox.
Con un sencillo golpe de timón conceptual, el zar geoenergético
global Putin recuperó el control del conglomerado petrolero y gasero
que ahora inunda con divisas las arcas nacionales, multiplica sus
supuestamente depletadas reservas, convertidas hoy en las más
pletóricas del planeta, y resucita a Rusia entre los muertos para
reposicionarla entre las primeras potencias del planeta. ¡De tal
magnitud fue el milagro de renacionalización petrolera y gasera de
Rusia!
Gracias al control estatal de sus hidrocarburos, a diferencia de su
cataclismo neoliberal, Rusia posee el tercer lugar de reservas de
divisas del mundo, 400 mil millones de dólares después de haber
desbancado a Taiwán, y se encuentra a punto de superar las reservas
de toda la eurozona que cuenta con 450 mil millones de dólares.
Estamos hablando del mismo país, del mismo petróleo y del mismo gas;
solamente varió el control: al pasar de la insolente e insolvente
cleptomafiocracia ahora a manos del Estado, hoy aliado a sus
ciudadanos y desvinculado de los piratas "oligarcas".
Siempre fue nuestra hipótesis desde el colapso soviético que el
apoyo desmedido de Clinton y Al Gore a los piratas "oligarcas" tenía
como propósito primario aniquilar desde dentro, por la vía
financiera que constituye su principal arma letal teledirigida, lo
que quedaba de Rusia para desaparecerla de la faz del planeta con
todo y su poderoso arsenal nuclear y, por encima de todo, adueñarse
de sus inmensos recursos petroleros y gaseros, lo cual hubiera
cambiado la historia del planeta en forma irreversible.
Hay que reconocer, en honor público al criminal modelo neoliberal
global, que no existe mejor receta que la creación de una
plutocracia parasitaria que se apodera de los recursos nacionales
estratégicos para aniquilar a un país enemigo derrotado (la
piratización rusa está siendo repetida en Irak) o de aquel país que
se encuentra en la lista de espera de la captura de sus joyas
estratégicas, sobre todo cuando se trata del "oro negro".
Las enseñanzas de la piratización rusa son imprescindibles para
aquellas naciones que desean sobrevivir, en particular las benditas
con petróleo y gas, para que no repitan los mismos errores suicidas
de soltar demencialmente sus recursos estratégicos donde no existe
arrepentimiento a posteriori que valga, con la salvedad de un
verdadero milagro al estilo ruso en el que mucho tuvo que ver su
disuasiva dotación nuclear.