Notas periodísticas

Abril 2005

 Lamberto (Lutero) Alonso

( Leopoldo Mendívil )

Voy a insistir, querido lector, en que mientras nos divertían o nos distraían con el rollo del desafuero, los asuntos laborales-sindicales de Petróleos Mexicanos eran puestos… en las manos de Lutero…

Lamberto —Lutero— Alonso es el personaje de quien le hablo; un ingeniero, creo que petrolero pero no lo aseguro, hecho famoso —cuenta su leyenda— durante el gobierno de Luis Echeverría, cuando encabezó un movimiento para sindicalizar a los trabajadores de confianza de Pemex.
Si usted por joven no sabe; o por los años transcurridos simplemente no recuerda, déjeme contarle que en aquellos tiempos, el encumbramiento y el poder de Joaquín —La Quina— Hernández Galicia iniciaba su ascenso como dirigente sindical de la empresa petrolera nacional por su contribución electoral a la Presidencia de Echeverría, en medio de conflictos laborales con los trabajadores de confianza, por un lado, y de los trabajadores eventuales, por otro. Cada uno de esos movimientos logró los beneficios que el gobierno echeverrista les quiso conceder, y que no fueron pocos sobre todo para los de confianza. Bueno, tenían el derecho, incluso constitucional, para crear su propia representación sindical, pero una cosa es la konstitutionalpolitik (¿se escribe así?) y otra bastante diferente la realpolitik. La cabeza del movimiento —bastante legal y justificado, por cierto— era el entonces oscuro ingeniero llamado Lamberto Alonso, quien tuvo las agallas para enfrentar al poder del Estado mexicano en los tiempos del populismo que todo lo permite.., mientras le beneficie y lo pueda negociar.

Lamberto Alonso atinó. Logró la transa; o sea, una legalidad disfrazada consistente en negociar con la quina Hernández Galicia la apertura de un espacio en el sindicato petrolero de los trabajadores trabajadores, para que con ellos convivieran los trabajadores de confianza contratados de acuerdo con no sé qué número de niveles, pero fueron muchos. Claro, la parte empresarial se quedó con las categorías de confianza más importantes, mientras que La Quina recibía una cantidad muy respetable de nuevas huestes.., de mayor poder adquisitivo…
Pasaron los años… Lamberto Alonso llegó a la edad de la jubilación. No le sé decir cuántas otras cosas hizo entretanto; lo importante es que al tener ya asegurada una buena pensión, se integró como miembro del grupo de asesores.., nada menos que de Carlos Romero Deschamps, en el sindicato petrolero… Y ahí estuvo.., tampoco sé decirle cuánto tiempo; lo importante es que de pronto, hace apenas unas semanas, no más de 10, pasó de la asesoría del secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, a la subdirección de Relaciones Laborales de la dirección corporativa de Administración de Petróleo Mexicanos…

En estos años han ocurrido muchos asuntos sindicales petroleros que tuvieron expresión oficial legal a través de la subdirección de Relaciones Laborales de PEMEX: el Pemexgate entre otros; pero también el reencuentro sindicato petrolero-gobierno de la República ocurrido el pasado 18 de marzo, cuando el priista dirigente petrolero Carlos Romero Deschamps tendió la mano al panista presidente Vicente Fox en una declaración de olvido de viejos agravios y refrendo de la amistad.., estando de por medio al menos una negociación de más de ocho mil millones de pesos para vivienda petrolera ya en meses muy cercanos al inicio de la nueva campaña presidencial…

O sea, los asuntos laborales de Petróleos Mexicanos en manos de un experimentado personaje llamado, y apodado, Lamberto —Lutero— Alonso…
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