Por dignidad y justicia a los veracruzanos, pero sobre todo en
cumplimiento a la ley y de seguridad industrial los directores de Pemex
Luis Ramírez Corzo y de Pemex Petroquímica deberían renunciar a sus
respectivos cargos, esa es la exigencia de los habitantes del sur de
Veracruz tras los acontecimientos trágicos ocurridos en Nanchital que
dejó como saldo a seis trabajadores muertos cuyos salarios eran de 700
pesos semanales.
Un ya basta a Pemex es el principal reclamo que en las últimas horas se
ha dejado escuchar, ante el drama de los familiares de quienes ya no
estarán más con ellos.
Negligencia o deficiencia, ambos términos son aplicables al personal de
Pemex y la empresa contratista luego del siniestro que aún mantiene en
alerta a las zona aledañas.
A cuatro días del accidente surgen nuevas interrogantes, sobre quienes
estaban realmente a cargo de la obra, sobre quien dio la orden para
cortar el amoniaducto y no el propileno de seis pulgadas de diámetro,
que hacía el supervisor fuera del área, o quienes irresponsablemente
dejaron proseguir a los trabajadores sin previa indicación de lo que se
haría en el lugar. Porque no pararon la obra si un día antes se suscitó
un derrumbe que apunto estuvo de cobrarles la vida, que a final de
cuentas se las arrebató la explosión.
Porque la compañía contratista no adjudicó equipo adecuado a los
trabajadores para las maniobras. ¿Había o no supervisión de los
trabajos? Porque Luis Ramírez Corzo contradijo a Rafael Beverido, o
acaso no se pusieron de acuerdo en sus declaraciones emitidos a la
prensa, porque la respuesta irónica del director de Pemex al decir que
“aún habrán más accidentes, porque la insensibilidad de Beverido al
referirse que los cuerpos rescatados “están en estado perfecto” tratando
de corregir minutos después argumentado que están conservados, no como
nos lo habíamos imaginado.
Y va el dato, en esto de las responsabilidades adquiridas hay nombres y
apellidos, pues según se logró establecer que en la adjudicación del
contrato a reparaciones navales aparecen los nombres del ingeniero Juan
Clímaco como residente de obra y José Luis Lugo como supervisor.
Acaso serán estos del grupo de funcionarios que tendrán que ser
investigados dentro de la averiguación previa que inició la Procuraduría
de Justicia en el estado para deslindar responsabilidades.
Tendrá el valor Rafael Beverido de someter a un proceso de investigación
a sus subordinados, o seguirá actuando como hasta ahora lo ha hecho “vía
control remoto” desde la ciudad de México, cuando aquí en Coatzacoalcos
se localizan sus oficinas y es el centro de la actividad industrial.
A nadie convenció el sentimiento que dijo embargarle después de haber
observado el rescate de los seis cuerpos “congelados” que provocó llanto
y dolor entre los familiares y fue esa misma noche cuando habló hasta de
la posibilidad de renunciar a su cargo.
“Sí, lo he pensado y es el momento más difícil de mi vida, quisiera
detener el reloj para que esto no hubiera pasado”, respondió ante el
cuestionamiento el director de Pemex Petroquímica.
Efectivamente no se puede detener el reloj para revertir lo ocurrido,
pero sí agilizar el tiempo para castigar a los responsables de lo que a
simple vista es una negligencia. Rodarán cabezas en los próximos días,
al tiempo…