Encendidos los `focos rojos` de alerta ante los preocupantes signos de
desaceleración económica en el país, el pleno de la representación
empresarial le pidió hace unos días al presidente Vicente Fox reforzar
uno de los flancos más vulnerables del potencial de defensa: la
volatilidad en el precio del gas natural
La exposición de motivos se condensaba en una sola palabra: equidad,
dada la promesa del Ejecutivo de reducir 30% el precio del energético
para el consumo doméstico.
Más allá, la coyuntura parecía inmejorable, de cara al apoyo otorgado al
inquilino de Los Pinos ante la decisión política más controvertida del
sexenio: el desafuero del jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador.
El caso es que la respuesta dejó helados a los solicitantes: Convenzan a
Paco (es decir al secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz).
El hecho es que sin atreverse aún ninguno de los dirigentes a solicitar
lo que de antemano sabían inútil audiencia, dada la enorme tajada fiscal
que recibe el gobierno a la venta de cada millón de BTU`s del producto,
la dependencia se adelantó a ofrecer una y otra señales para alimentar
el desaliento.
El sector siderúrgico, es decir la rama productiva privada con mayor
consumo de gas natural, está en su mejor momento, dado el incremento
desbordado en el precio internacional de planchón, tubos de acero sin
costura y lámina galvanizada, cuyo 80% de producción se exporta a
Estados Unidos.
Pese al cierre virtual de la frontera de Estados Unidos ante la
imposición de una cuota compensatoria o arancel extraordinario con 10
años de vigencia por supuestas prácticas desleales, la industria
cementera, otra de las de mayor consumo del energético, está exportando
a niveles inéditos, sin contar con que la competencia de las empresas al
interior del país es simbólica, lo que permite precios elevados.
De qué se quejan, pues.
El problema es que la referencia para fijar el precio del producto se
ubica en los costos de producción del sur de Texas, con la novedad de
que éstos están muy lejos de reflejar el escenario internacional, entre
otras cosas porque la mayor parte del consumo de Estados Unidos se
importa de Canadá.
El país de las barras y las estrellas es el productor más débil del
hemisferio americano.
De hecho, sobre otras bases de referencia internacional, el costo al
consumidor del gas natural en Venezuela es 1000% menor que en nuestro
país, en tanto en África alcanza 1,275% menos… Si en la nación
sudamericana el precio por millón de BTU`s (unidad calorífica) es de 50
centavos de dólar, y en el continente negro de 40, aquí se cotizaba
hasta el mes pasado en 5.50.
Y si le seguimos, en el Medio Oriente cuesta 60 centavos; en Rusia 70,
en Trinidad y Tobago 1.30; en Argentina 1.60, y en Europa del Este 3.20…
Ahora que el encarecimiento del insumo ha provocado en los últimos tres
años el cierre de 4 mil empresas siderúrgicas, papeleras, cementeras y
vidrieras.
El caso es que si en 1995 las industrias podían obtener gas natural a un
precio de referencia de un dólar, un año después éste se elevó a 2.20,
para saltar en 2001 a cuatro, y en enero de 1994 alcanzar su clímax en
5.80.
Más allá, dado que México ha centrado su apuesta de energía eléctrica
pública y privada en las plantas de ciclo combinado cuyo principal
insumo es el gas natural, los coletazos en el precio de éste afectan
inevitablemente en cadena toda la gama de producción.
De hecho, entre Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de
Electricidad (CFE) se consume 75% de la producción interna de un
producto cuya oferta interna ha sido rebasada desde hace años por la
demanda, al punto de importarse 23% del consumo.
Lo cierto es que la producción industrial del país registró en febrero
pasado un incremento de 2%, es decir la mitad de lo pronosticado por los
analistas, en un escenario que confirma la tendencia hacia la
desaceleración, considerando que en noviembre de 2004 se había alcanzado
5.4; en diciembre 3.4, y en enero 2.9…
Y aunque dos de los cuatro componentes, es decir manufacturas y
construcción, mantuvieron cierta fortaleza, por más que este último
creció sólo 0.7%, el menor nivel en 22 meses, el resto, generación de
electricidad y distribución de gas y minería, mostró saldos negativos de
3.3% y 0.8%.
La enésima petición de abatir el precio del gas natural vía el cambio de
referencia internacional no parecía, pues, ni imprudente ni oportunista
ante la coyuntura, sobre todo tras la negativa de la Secretaría de
Energía de extender tres años más los contratos de cobertura que
permitan garantizar un precio máximo del insumo frente a la
volatibilidad. Y ya ve usted… Ahí será para la próxima.
Balance general
Pendiente el pago del segundo tramo de una millonaria indemnización a la
empresa distribuidora Combustibles de Oriente por la cancelación ilegal
de un contrato, Petróleos Mexicanos (Pemex) ya perdió otro pleito con la
firma, que le obliga a pagarle los gastos y costos del juicio
correspondiente.
Estamos hablando de 4 millones 840 mil pesos.
En la carambola, la Procuraduría General de la República (PGR) ejerció
acción penal contra un abogado de la paraestatal de nombre Salvador
López Crispín, al que acusa de falsedad en declaraciones.
Hete aquí que en lo que se interpretó como venganza frente al primer
gol, la empresa pública acusó a la privada de incumplir el pago de un
viejo adeudo, exhibiendo como prueba un pagaré por 48 millones de pesos…
endosado como garantía para la apertura de una línea de crédito en
respaldo al contrato de distribución.
El caso es que inexplicablemente Pemex ganó dos instancias judiciales
que en el papel obligaban a Combustibles de Oriente a pagarle, además,
intereses moratorios de seis años.
En la recta final del juicio, empero, la firma logró revertir el asunto
vía la promoción de tres amparos.
* * *
La noticia es que por poco termina a gritos y sombrerazos la última
reunión de los representantes de los sectores productivos del país con
el secretario del Trabajo, Carlos Abascal Carranza, en el marco de la
versión foxista de los pactos intersectoriales convocados originalmente
bajo el mandato del ex presidente Miguel de la Madrid.
El caso es que al anfitrión se le ocurrió de pronto que la delegación
mexicana invitada a la próxima reunión de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT) a celebrarse en Ginebra, Suiza, debía suscribir un
Código de Compromisos Sociales de los Gobiernos, solicitando que el
organismo lo hiciera suyo.
Lo cierto es que aunque a la dirigencia empresarial no le gustó la
iniciativa, argumentando que los tiempos están más para propuestas
concretas que para plantear preceptos morales, la protesta en serio
llegó cuando el funcionario esbozó el borrador del documento, algo así
como un decálogo de los principales soportes doctrinarios de la
propuesta de reforma a la Ley Federal del Trabajo, conocida como Ley
Abascal.
¡Eso atenta contra la clase obrera! gritó furioso el líder de la
Confederación de Trabajadores de México (CTM), Leonardo Rodríguez
Alcaine, al que secundarían uno a uno los representantes del Congreso
del Trabajo.