Notas periodísticas

Abril 2005

Energéticos, el mundo cambia; México, no

Redacción

Los países petroleros se modernizan, cambian de estrategias, crecen con alianzas o privatizaciones. Es una realidad que México no quiere ver.
Las estadísticas son frías, hoy, las refinerías del mundo están operando al límite de su capacidad y esta actividad se ha convertido en uno de los negocios más jugosos. Incluso, están obteniendo márgenes de ganancia elevados porque todos los países productores de petróleo buscan afanosamente quién o quiénes les procesen su crudo.

Actualmente, el mercado petrolero demanda aumentar la capacidad de refinación para abastecer el consumo de gasolinas así como la producción de crudos dulces (ligeros). En este terreno los países están compitiendo con inversiones y alianzas.

Con apenas seis refinerías y una sociedad en la planta de Deer Park, Texas con Shell, Pemex vive al día y cualquier desajuste en el mercado le afecta seriamente, porque su capacidad de respuesta con el Sistema Nacional de Refinación es prácticamente nulo.

Mientras que en otras partes del mundo, como Arabia, Brasil, Nigeria, entre otros, las inversiones para expandir sistemas de refinación son un hecho, en nuestro país apenas estamos pensando en reconfigurar las refinerías existentes, modernizarlas y adaptarlas al tipo de crudo que producimos o, en su defecto, rehabilitarlas, pero no en construir.

Tan sólo en América del Norte existe un mercado equivalente a 200,000 barriles de gasolinas que diariamente importa Estados Unidos, el cual representa una oportunidad de negocios para México sobre todo ahora que el margen de refinación aumentó de 2 a 12 dólares por barril.

El secretario de Energía, Fernando Elizondo Barragán, comenta a El Economista que el futuro ya nos está alcanzando, y México ya no tiene margen de maniobra si no hay cambios que permitan aumentar las inversiones y la competitividad en el sector energético. Deja en claro que entramos en una curva descendente.