La
batalla por el petróleo mexicano
Fuente:
CNEE-sur.net
(17/04/08)
• Marta Durán de Huerta
El presidente de México, Felipe Calderón, prometió un debate
nacional sobre los energéticos. Sin embargo, en su lugar, el 8 de
abril anunció en cadena nacional una serie de medidas referentes al
petróleo mexicano, en la que se destacan la concesión de contratos
al capital privado para la refinación del crudo, una reforma fiscal
a la paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX) y la venta a la
población de bonos petroleros, para que sea copartícipe.
La reacción de Andrés Manuel López Obrador, figura emblemática de la
izquierda y de los Partidos de la Revolución Democrática, Partido
del Trabajo y Convergencia, fue inmediata. Todos rechazaron
unánimemente el paquete gubernamental, y los legisladores de
izquierda se tomaron los salones de sesiones de la Cámara de
Diputados y de Senadores, para evitar que el Partido Acción Nacional
(PAN) y el Partido de la Revolución Institucional (PRI) aprobaran
las medidas y las convirtieran en leyes sin un debate previo.
Por su lado, Andrés Manuel López Obrador organizó el Movimiento en
Defensa del Petróleo, de carácter civil y pacífico, y cuyos miembros
acamparon a las puertas de la Cámara de Diputados y de la Cámara de
Senadores. En el día, son mujeres quienes hacen guardia y en la
noche, los varones.
Finalmente, el PRI y el PAN aceptaron realizar un debate y
propusieron que se efectuara a lo largo de cincuenta días sin
interrupción. Por su parte, la izquierda exige por lo menos 4 meses.
En este punto está el tira y afloja
Las negociaciones de los parlamentarios continúan en tanto que las
movilizaciones convocadas por López Obrador siguen siendo una
demostración de fuerza. Por otra parte, los medios electrónicos se
han volcado en una campaña para mostrar las virtudes de la propuesta
gubernamental y denostar a la izquierda.
Palanca de desarrollo
Desde su nacionalización por el presidente Lázaro Cárdenas en 1938,
el petróleo, ha sido la palanca del desarrollo de México. La venta
de crudo brinda al país su principal fuente de ingresos, y más del
80% de las ganancias de Petróleos Mexicanos se destinan al gasto
corriente de la nación, mas desde hace años, nadie invierte en
PEMEX. Por el contrario, se ha sangrado la gallina de los huevos de
oro, y a pesar de los altísimos precios del petróleo en el mercado
internacional, para ella no hay beneficios.
Meollo del subdesarrollo
Permitir que las grandes multinacionales del petróleo abran
refinerías en México sería no sólo un mal negocio sino un suicidio,
pues PEMEX tiene la tecnología, el conocimiento y los ingenieros
para refinar su crudo y venderlo como gasolina, diesel, plásticos,
etcétera. La refinación es lo que concede al crudo su valor
agregado. Si México renuncia a obtener dicho valor de su petróleo,
las grandes multinacionales lo ganarán. Además, equivaldría a
condenarse a ser un mero exportador de materias primas,
característica principal del subdesarrollo.
Bonos de la desconfianza
Los bonos petroleros ofrecidos por el presidente Calderón levantan
las peores suspicacias, pues ya hace 25 años, ésa fue la puerta que
el Gobierno abrió a su banca nacional. Los dueños de las casas de
bolsa compraron los bonos, y poco después hicieron otro tanto con
los bancos, para simplemente revenderlos a consorcios
internacionales.
Por otro lado, si bien PEMEX necesita una reforma fiscal, no es la
que proponen los políticos neoliberales. PEMEX ha sido la caja menor
del Gobierno, de políticos y líderes sindicales corruptos; necesita
que le dejen por lo menos el 50% de las ganancias petroleras para
recuperarse de la anemia que sufre, en vez de ceder sus recursos a
las ya gigantescas multinacionales.
La reforma energética no es un asunto cualquiera, es el más
importante que tiene México en la agenda, porque el país entero y su
futuro dependen del petróleo y del manejo que se haga de él.