Alejandro Nadal
Pemex: destruirlo desde adentro
Fuente:
CNEE-sur.net
(23/04/08)
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Existen muchos caminos para desmantelar
a Petróleos Mexicanos. Y no hay que equivocarse: destruir a la
paraestatal es sucedáneo de privatizarla. Convertido Pemex en una
entelequia, el camino a los hidrocarburos mexicanos estará abierto
al capital privado, nacional o extranjero.
Por eso el paquete de reformas tiene varias líneas de ataque. La
primera es la violación de los artículos 25 y 27 constitucionales.
Por obvia, es la que más ha llamado la atención y buena parte del
debate se concentra en este punto. Desde luego, la
anticonstitucionalidad de las reformas propuestas ha quedado bien
establecida.
Pero, cuidado, esto puede ser una cortina de humo. ¿Qué pasaría si
en negociaciones inconfesables esa parte de la reforma es abandonada
por el gobierno a condición de que se apruebe el resto del paquete?
Es importante recordar que hay otra agresión contra Pemex en el
conjunto de reformas propuesto por el gobierno. Un componente
decisivo se encuentra en la iniciativa de nueva Ley Orgánica de
Petróleos Mexicanos. Su exposición de motivos habla de fortalecer el
gobierno corporativo de Pemex para que “se ponga al día” y pueda
competir en el entorno global. Pero más allá de esta retórica
ramplona, la propuesta de ley entraña un peligro mortal para la muy
golpeada empresa paraestatal.
La iniciativa propone “fortalecer el consejo de administración de
Pemex, incorporando a cuatro consejeros profesionales” adicionales.
La composición anterior queda sin cambio (seis representantes del
Estado designados por el Ejecutivo federal y cinco representantes
del sindicato). Sin embargo ahora, con los nuevos consejeros,
también designados por el Ejecutivo, los representantes del
presidente en turno tendrán una aplastante mayoría en el consejo.
Pero no se alarme usted porque la exposición de motivos nos asegura
que “la actuación de estos consejeros profesionales será fundamental
para dar un valor agregado a las decisiones del consejo de
administración” de Pemex.
El “valor agregado” podrá notarse desde el principio, pues el nuevo
Consejo de Administración (CA) podrá redefinir de pies a cabeza la
estructura corporativa de Petróleos Mexicanos. Leyó usted bien: de
un plumazo quedaría abolida la estructura actual
(refinación-exploración; refinación; gas-petroquímica y
petroquímica) de Pemex. En su lugar, el flamante CA podrá proponer
una nueva “estructura organizacional y operativa” para la
paraestatal. No cabe duda: esto daría gran flexibilidad al señor
Calderón para ofrendar bonitos regalos al lobby petrolero privado.
Todo ello sin violar de manera flagrante la letra de la
Constitución.
Por eso la ley orgánica de Pemex propuesta por el gobierno contiene
muchas aberraciones. Una es el régimen de contratación de deuda que
conducirá a comprometer todavía más la situación financiera de la
empresa. Pero otra, igualmente grave, es la facultad del CA para
“aprobar las disposiciones aplicables a Petróleos Mexicanos y sus
organismos subsidiarios para la contratación de obras y servicios,
adquisiciones, arrendamiento, etcétera”. Es decir, ahora el CA es
quien define qué ley se aplica y cuál no. ¡Vaya forma de fortalecer
a Pemex!
El artículo 134 constitucional señala que las adquisiciones de todo
tipo de bienes, servicios y contratación de obras “se adjudicarán a
través de licitaciones públicas mediante convocatoria pública”.
También establece un régimen de excepciones y la nueva ley orgánica
de Petróleos Mexicanos recurre a ese resquicio, proponiendo varios
casos en los que la empresa puede no utilizar el procedimiento de
licitación pública. Entre ellos destaca el caso de “contrataciones
con el propósito de desarrollar innovaciones tecnológicas
relacionados con el objeto de Pemex” (artículo 45). Este enunciado
abarca tantas cosas que el régimen excepcional se convertirá en la
regla general y abrirá las puertas al contratismo.
No cabe duda, todo estaría listo para completar la destrucción de
Pemex desde adentro.