Fracasa
la reforma energética de Felipe Calderón
Fuente:
CNEE-sur.net
(25/04/08)
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López Obrador bloquea cualquier intento
de debate con la ocupación del Congreso mexicano y con manifestantes
en las calles
Joaquim Ibarz
Los esfuerzos del gobierno de Felipe Calderón para lograr la
apertura de Petróleos Mexicanos (Pemex) a la inversión privada o a
las alianzas con empresas extranjeras han fracasado por la
intransigencia de Andrés Manuel López Obrador antes de empezar a
debatirse. El candidato derrotado en las elecciones presidenciales
de 2006 ha asumido la defensa del petróleo como bandera para
bloquear cualquier intento de reforma y, así, reforzar su figura de
cara a los comicios de 2012.
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Los expertos pronostican que, si finalmente se logra aprobar una
reforma energética (que era el proyecto estrella del presidente
Calderón), sería tan limitada que no resolvería los graves problemas
estructurales de Pemex, la empresa estatal lastrada por deudas,
ineficacia y corrupción. A López Obrador le basta con cuatro
amenazas y ocupar unas cuantas calles para frenar las reformas y
poner patas arriba las instituciones del país.
Las dos Cámaras del Congreso mexicano están ocupadas desde hace 15
días por diputados y senadores que conforman la alianza Frente
Amplio Popular (FAP), que obedecen a ciegas a López Obrador. Miles
de mujeres –las llamadas adelitas- reciben un estipendio diario a
cambio de bloquear las calles aledañas al palacio legislativo y de
impedir, incluso físicamente, que los parlamentarios del PRI y del
PAN puedan reunirse en sede alterna para debatir y aprobar asuntos
de urgencia. Ya se ha anunciado la llamada resistencia civil para
frenar cualquier proyecto de reforma que no guste a López Obrador.
Generar sensación de caos y desestabilizar
La defensa del petróleo es la excusa que utiliza López Obrador para
impedir el funcionamiento del legislativo, agitar las calles y
desestabilizar al Gobierno. Todo vale para crear una sensación de
caos para debilitar aún más a las frágiles instituciones mexicanas.
No importa que la producción de Pemex decaiga trimestre tras
trimestre por falta de inversión y que México tenga que importar el
40 % de la gasolina que consume. Lo que se busca es relanzar la
figura de López Obrador como salvador de la patria.
El cacique populista López Obrador amenazó al Gobierno con bloqueos
y posibles actos de violencia si se aprobara la reforma energética.
En caso de que el gobierno no retire su propuesta, anunció bloqueos
a instalaciones estratégicas de Pemex, a carreteras y aeropuertos. Y
agita el espantajo del "estallido social" cada vez que el Ejecutivo
cumple con su deber de enviar propuestas a la nación. Una minoría
amenazadora y vociferante, sin argumentos ni votación de por medio,
ha logrado derrotar a la mayoría sin siquiera iniciarse el debate.
El presidente del Senado, Santiago Creel, anunció que se concedió
más tiempo a los legisladores del FAP (PRD, Convergencia y PT) para
consultar con López Obrador el formato del debate sobre la reforma a
Pemex. El tiempo pasa con el legislativo ocupado, dando largas a una
discusión sobre cómo debe ser un debate que cada vez está más lejos
de celebrarse. El propio López Obrador ha dicho que el debate
energético es una "vacilada", una tontería. El comentarista Pablo
Hiriart señala en el diario "Excelsior" que "es evidente que les
están tomando el pelo, de nuevo capitularon ante la amenaza y el
chantaje".
En el periodo de sesiones que concluye el martes de la próxima
semana, no se abordará la reforma energética. Tampoco habrá periodo
extraordinario para debatir la reforma. Es lo que había exigido
López Obrador, y se lo dieron a cambio de nada. Primero les
ofrecieron debate de un mes. Luego el PRI aceptó que había que
debatir 50 días. Más tarde, Santiago Creel dijo que podrían ser 60
días o algo más. Después dieron 72 días, y se aceptó que todavía se
podía ampliar a un plazo mayor para enlazar con el nuevo período
ordinario de sesiones.
¿A cambio de qué? Las tribunas del Congreso siguen tomadas por
legisladores los diputados y senadores del FAP, que no se
comprometen a respetar el resultado de una votación en las cámaras
legislativas. Las adelitas que echaron a las calles continúan
insultando y agrediendo a los legisladores que no acatan el mandato
de López Obrador, quien se proclama presidente legítimo.
"Eso era lo que quería López Obrador, para reventar la reforma, para
polarizar, atraer reflectores a nivel nacional y reagrupar a su
maltrecho movimiento No les interesa el petróleo, sino arrebatar la
silla presidencial por las malas", sentenci Pablo Hiriart.