México quiere más inversión
Fuente: laprensagrafica.com
(15/08/05)
México/AFP
economia@laprensa.com.sv
Hacienda sigue con planes para avanzar los pagos de la deuda
pública.
El Gobierno mexicano da signos crecientes de vacilación entre
mantener a toda costa la austeridad financiera, tan elogiada en el
exterior, y aflojar la bolsa para permitir inversiones en
infraestructura o en el desarrollo de la petrolera paraestatal
PEMEX.
En las últimas semanas han surgido en México noticias
contradictorias sobre el proyecto petroquímico Fénix, anunciado
pomposamente como la primera gran alianza de PEMEX con el sector
privado, y también sobre la propia reforma fiscal del gigante
petrolero, aprobada por el congreso tras meses de arduos debates,
pero que ahora el Gobierno no acaba de publicar en el Diario
Oficial.
En ambos casos, la Secretaría de Hacienda, liderada por el cauto
Francisco Gil, es señalada con el dedo por los empresarios e
inversores.
En el caso de Fénix, las divergencias son en torno al suministro del
petróleo por parte de PEMEX: los empresarios implicados (la
canadiense Nova Chemical y los mexicanos Indelpro y Grupo Idesa)
forcejean para obtener un descuento de PEMEX para producir
básicamente polietileno y polistireno, en una megaplanta cuya
construcción implicaría la creación de 10,000 empleos.
“Sin el proyecto Fénix, la industria del plástico perderá entre
3,300 y 4,900 millones de dólares anuales en valor de su
producción”, se lamentó esta semana Horacio Lobo, presidente de la
Asociación Nacional de Industriales del Plástico (ANIPAC).
A los funcionarios fiscales, sin embargo, no les salen las cuentas:
con el descuento de PEMEX, del orden del 15% sobre los
estratosféricos precios del crudo nacional (más de 50 dólares),
Hacienda dejaría de percibir cientos de millones de dólares.
Los empresarios del sector plástico, cada vez más nerviosos,
aseguran que esa pérdida directa para Hacienda se compensaría
parcialmente, a lo largo de los próximos 20 años, con los impuestos
indirectos que pagará Fénix.
“Lo que no vamos a hacer es comprometer recursos de las y los
mexicanos de hoy, ni de las siguientes generaciones, si no estamos
seguros de que este proyecto va a rendir los frutos que todos
estaríamos esperando”, aseguró el presidente Vicente Fox
recientemente.
El segundo frente abierto para el Gobierno es la reforma fiscal de
PEMEX, según la cual el fisco dejará de percibir 25,000 millones de
pesos (unos 2,500 millones de dólares).
Ese dinero lo exige PEMEX para financiar su desarrollo, en especial
en aguas profundas del golfo de México.
Sin embargo, Hacienda tampoco está de acuerdo con darle ese dinero
sin nada a cambio, según fuentes oficiales.
El temor es perder el gran maná del petróleo, que supuso en el
primer semestre del año más de 31,200 millones de dólares en
excedente para las arcas públicas mexicanas.
“Tardamos tres años en sacar el primer punto de la reforma de PEMEX,
la autonomía financiera, y ahora dicen que no les alcanza el
dinero”, resumió en conversación con la AFP un ex alto cargo
gubernamental cercano a los proyectos.
En el fondo, señala esta fuente, el problema radica en que se quita
ahora a Hacienda el dinero del petróleo, sin que se llegara a
aprobar nunca una reforma fiscal general, que implicara más
impuestos y la extensión del IVA.