Reversa al nuevo régimen fiscal de
Pemex
Fuente: enlineadirecta.info
(26/08/05)
Arturo
Núñez Jiménez
Los medios de comunicación social han informado que el nuevo régimen
fiscal de Petróleos Mexicanos (Pemex), aprobado en junio pasado
durante el período extraordinario de sesiones por la Cámara de
Diputados como instancia revisora, se halla en situación de ser
vetado por el Titular del Ejecutivo Federal, en el caso de que no se
pueda llegar a un acuerdo con los legisladores para modificarlo,
según declaraciones hechas a corresponsales extranjeros por el
Coordinador de Políticas Públicas de la Presidencia de la República,
Eduardo Sojo.
El funcionario habría dicho en reunión con los corresponsales que
"es muy difícil vivir con una reforma fiscal para Pemex, tal y como
fue aprobada por el Congreso". Ese fue el resultado del análisis
sobre el nuevo régimen fiscal de la paraestatal, surgido de
reuniones de trabajo sostenidas entre funcionarios de las
Secretarías de Hacienda y Crédito Público y de Energía.
La posibilidad de echar reversa en este tema, tiene que ver con el
hecho de que, al darle un tratamiento fiscal más suave a Pemex, se
le quitan recursos al Gobierno Federal, cuyas estimaciones reportan
una disminución en la recaudación anual correspondiente del orden de
60 mil millones de pesos. Adicionalmente, la modificación aprobada
implicaría una reducción de alrededor de 9 mil millones de pesos
para los presupuestos de los gobiernos estatales.
Según la información periodística disponible, con el nuevo régimen
fiscal Pemex vería aligerada su carga impositiva entre 17 mil y 25
mil millones de pesos en el año 2006, a lo que se suma otro
componente relacionado con el fondo de estabilización de ingresos
petroleros, lo que suma la cantidad total referida de 60 mil
millones de pesos.
En ausencia de una reforma fiscal integral, que compense al fisco
federal los ingresos que dejaría de percibir por el nuevo trato a
Pemex, el problema se plantea en términos de ¿dónde se podría
obtener la cifra mencionada?, cuando no se pueden dejar de atender
otras demandas sociales igualmente importantes y el Titular de las
Finanzas Públicas federales busca cero déficit presupuestal para el
próximo año fiscal. Todo ello porque Pemex es hoy en día el primer
contribuyente del país, al aportar un monto de recursos que
representa en torno al 35% de los ingresos públicos totales del
Estado mexicano.
La gravedad del asunto se advierte más claramente al tener presente
que Pemex necesita recursos para financiar dos actividades
igualmente urgentes: en primer término, las destinadas al
mantenimiento de las propias instalaciones de la empresa; y en
segundo lugar, las canalizadas para la exploración, desarrollo y
explotación de yacimientos, rubros de inversión para los cuales los
legisladores establecieron sean deducibles de impuestos en
diferentes porcentajes según sea su destino.
El asunto del mantenimiento no puede diferirse más ante los
frecuentes accidentes en el sistema de ductos de la petrolera, que
ocasionan pérdidas de vidas humanas y daños irreversibles al medio
ambiente, dando lugar a acciones como la asumida por el Gobierno de
Chiapas al clausurar un pozo considerado como de alto riesgo para la
población.
Por su parte, la exploración es indispensable para el descubrimiento
y desarrollo de nuevos yacimientos que permitan ampliar las reservas
probadas, evitando que el hidrocarburo se agote, con todas las
consecuencias negativas que tendría para las economías nacional y de
las regiones productoras y expor-tadoras.
He aquí un problema de fondo que exige de decisiones oportunas y
acciones urgentes, que no deben esperar a que concluya la batalla
electoral próxima a librarse en el país, porque entonces podría ser
demasiado tarde.