Yolanda, nuestra Yola, era de la Unión
Fuente:
UNTCIP.net
(17/08/07)
Como
muchos profesionistas de Pemex Exploración Producción, nunca dejaste
de cooperar, de poner tu grano de arena para la causa, la causa de
evitar la desintegración de Petróleos Mexicanos, la causa de tomar
las mejores decisiones técnicas y la de combatir la corrupción y los
abusos en PEMEX.
Que si la subdirección daba la orden para que los trabajadores no
tuvieran acceso a los informativos, estudios y correos de la Unión
tú encontrabas el modo de compartirlos a compañeros de Salina Cruz,
de Nanchital o Dos Bocas.
Que si te daban la orden de enviar más volumen de crudo a la
Terminal en un oleoducto en condiciones críticas de operación (que
ya no soportaba más volumen y presión por lo corroido) no lo
permitías y eras capaz de rechazar esa instrucción aunque viniese
del Gerente. Más de una ocasión la realidad te dio la razón pues la
rotura del ducto se suscitó provocando peligros y afectaciones a las
comunidades y pérdidas a la empresa, por no hacerle caso a la
ingeniera Yolanda ¿Por qué eras mujer?
Yolanda fuiste una mujer entera, veracruzana, tabasqueñizada que no
le tuiviste miedo a los machos petroleros y menos a jefes
ignorantes, abusivos, acosadores o corruptos. Hablabas claro y
fuerte, te enfrentaste de frente con el valor civil del que muchos
carecen.
Con orgullo, tragándote el coraje y haciendo a un lado el miedo,
pues tus hijos estaban pequeños y la tarea de campo era más
absorbente y peligrosa que la de la ciudad, acataste la orden (que
era un castigo), de dejar el Laboratorio en Villahermosa y
encargarse de la operación de la Planta de Samaría (la más
descuidada y problemática a principios de los noventa), antes de
doblegarte a los caprichos del jefe. No te sometiste y si
demostraste tu capacidad como técnica y como organizadora entregando
como resultado, un año después un proceso de deshidratación bajo
control, instalaciones con mantenimiento y no sólo limpias sino
agradables y un personal más capacitado y organizado del cual
ganaste su aprecio y respeto.
No sólo fuiste una mujer cabal, pensaste y te ocupaste de tus hijos
como pocas mamás. Fueron tu prioridad, les exigiste, aprendiste a
comprenderlos y por eso, hoy contamos con dos jóvenes admirables.
Fuiste completa, orgullosa presumiste tus cincuenta, y nosotros te
veíamos cada vez más linda. Compartimos tu sensibilidad por el arte
y tu aprecio a la ciencia.
Entera hasta contigo misma, a sabiendas de tu inesperada enfermedad
y conciente de su infame efecto y tu acelerado deterioro no
aceptaste se te visitase pues decidiste que te recordaramos como te
conocimos en plenitud y no permitiste ningún viso de lástima hacia
tu persona.
No debíamos llorarte, pero te lloramos, te enojarás, pero es que en
verdad te queremos, en verdad nos harás falta.
Yolanda García del Valle, Yola; te aseguramos que tu aporte no será
en vano porque muchos de nosotros cada vez estamos más seguros de
que otro mundo es posible, como tú con nosotros lo soñaste.
Tus compañeros de lucha y de trabajo.
Hasta la victoria siempre.