Entidades receptoras no explican el
uso de casi $10 mil millones: estudio de ONG
Manejo opaco de donaciones de Pemex a estados petroleros
Fuente:
jornada.unam.mx
(28/08/07)
ELIZABETH VELASCO C.
A pesar de que Petróleos Mexicanos (Pemex) ha distribuido en la
última década 9 mil 527 millones 900 mil pesos en donaciones y
donativos a entidades federativas con actividad petrolera, no
existen mecanismos para exigir a esos estados que informen
exhaustivamente sobre el destino final de esos recursos, advierte en
un análisis la agrupación social Fundar, Centro de Análisis e
Investigación.
En el estudio La Ley de Acceso a la Información Pública como una
herramienta para la contraloría social: el caso de Pemex, copia del
cual posee La Jornada, se destaca que Tabasco y Campeche son los dos
estados que en conjunto han recibido 43 por ciento del total de esos
recursos, y de ellos Tabasco es el que mayor monto ha obtenido (2
mil 126 millones 138 mil 330 pesos) de 1995 a 2006.
Según Fundar –cuya investigación se basó en la solicitud de
documentos oficiales a Pemex, bajo el amparo de la Ley Federal de
Transparencia–, hay “varios indicios que apuntan a usos ineficientes
y posibles irregularidades en el ejercicio de los recursos”.
Aún más: el propósito para la entrega de esos recursos no cumple con
su objetivo de promover una estrategia de desarrollo social en los
municipios más pobres o afectados por la actividad petrolera, sino
al contrario.
En el caso de Tabasco se ha comprobado que entre 1998 y 2006, 97 por
ciento del total de donativos (inmuebles) y 69 por ciento de los
recursos económicos beneficiaron al gobierno estatal, el cual ha
gastado el dinero con “amplia discrecionalidad y sin haber
comprobado el destino del gasto”.
Sobre las irregularidades se indica: “Dos informes de auditorías
internas efectuadas por el Organo Interno de Control de Pemex a los
donativos y donaciones otorgados a Tabasco en 2000 y 2002 señalan
usos ineficientes e irregulares en el pago de salarios con los
remanentes de recursos etiquetados para los programas sociales”.
Además, la Comisión Interinstitucional de Medio Ambiente y
Desarrollo Social, instancia de Tabasco encargada de administrar los
recursos otorgados por Pemex, carece de mecanismos para fiscalizar
los recursos.
En la investigación, a cargo de Kristina Pirker, subdirectora de
Fundar (agrupación en cuya junta directiva participa el comisionado
del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), Juan Pablo
Guerrero, y otros especialistas en el tema, como Jonathan A. Fox.),
se advierte también que el financiamiento en esa entidad del
Programa Especial de Vivienda Rural en 2005 y 2006, con 260 millones
de pesos, no correspondió a una estrategia de desarrollo social.
Por el contrario, se hicieron “arreglos entre políticos locales,
líderes sociales y diputados federales, incluyendo a la empresa para
resolver las reclamaciones de comunidades locales”.
Respecto del programa de desarrollo social de Pemex, se destaca la
prioridad otorgada a los gobiernos estatales en perjuicio de los
municipios. Según información de la propia paraestatal, en 2006 el
91.7 por ciento de los recursos entregados en efectivo se concentró
en 10 donativos a gobiernos estatales que sumaron 920 millones de
pesos, de los cuales 470 millones fueron autorizados para el
gobierno de Tabasco. De esos recursos, los municipios recibieron
sólo 7.5 por ciento, los centros de investigación 0.4 por ciento y
las centros sociales 0.2 por ciento.
Por otra parte, “el criterio de marginación es ignorado al momento
de autorizar los recursos, aun cuando debieran estar dedicados al
desarrollo social”. De tal suerte que en la asignación de los fondos
se considera “prioritarios” a los municipios de marginación baja y
muy baja en perjuicio de los de muy alta marginación, por citar
algunos ejemplos.
Ante ello, Fundar propone la creación de un comité técnico
independiente dentro de Pemex, el Congreso o en la Auditoría
Superior de la Federación para que “acompañe, avale y evalúe los
procedimientos para otorgar y supervisar los recursos del erario
federal”, cuya opacidad, por cierto, también ha sido cuestionada por
la ASF.