Cede Pemex operación de ductos a
empresas privadas
Fuente:
voltairenet.org
(28/08/07)
(Por: Ana Lilia Pérez)
Al margen de la ley, en septiembre próximo Pemex adjudicará a una
empresa privada la operación de cuatro sistemas de ductos en áreas
clave para el transporte de crudo. Jesús Reyes Heroles inicia la
privatización de la paraestatal en sectores considerados de
seguridad nacional
Mediante el llamado proyecto Suma, el director general de Petróleos
Mexicanos (Pemex), Jesús Reyes Heroles, lanzó la primera licitación
para abrir a la iniciativa privada sectores que constitucionalmente
son exclusivos de la paraestatal.
Aunque el Suma no ha sido enviado al Congreso, en septiembre próximo
se entregará el primer contrato para que una empresa privada maneje
los ductos de Pemex Exploración y Producción (PEP).
En abril de 2006 Contralínea (número 54) publicó que los directivos
de Pemex aplicaban un esquema para que el sector privado participe
en áreas de exploración y producción de petróleo, explotación de
reservas y operación de ductos (la parte neurálgica para el
transporte y distribución de hidrocarburos), sin importar que con
ello se viole el artículo 27 constitucional y las leyes Orgánica de
Pemex y de Hidrocarburos.
En mayo pasado PEP publicó las bases de la licitación
18575111-006-07 para la operación y mantenimiento, durante 10 años,
de 66 ductos (de mil 281 kilómetros), ubicados en la central de
rebombeo de Cárdenas, el centro de almacenamiento estratégico
Tuzandepetl y el centro comercializador de crudo Palomas, ubicados
en Veracruz y Tabasco.
La red incluye 93 tuberías de ductos en operación y 22 fuera de
ella, las centrales de bombeo y almacenaje y los centros de venta de
Ogarrio, Cuichapa, El Plan, Sánchez Magallanes y Cinco Presidentes.
La empresa que se beneficie con la adjudicación controlará toda la
infraestructura y los procesos de transporte y distribución. Sus
atribuciones incluyen la inspección con "diablo" instrumentado,
geoposicionamiento, recubrimiento mecánico, rehabilitación del ducto,
los análisis de integridad, certificación y riesgo integral.
Los ductos que se entregarán al sector privado son un segmento
estratégico del manejo de petróleo en las regiones sur y marina, que
son actualmente las zonas más productivas. Se trata de las líneas de
salida de todo el petróleo del sureste hacia las terminales de
Pajaritos y Dos Bocas.
La licitación fue diseñada por funcionarios de PEP, entre ellos:
José Refugio Serrano Lozano, subdirector en la Región Sur; Carlos
Hernández García, gerente de Transporte y Distribución de
Hidrocarburos; Eloy Pérez Babucha y Heliodoro Cigarroa Citalán, de
la Coordinación de Mantenimiento de Ductos; Rodolfo Velásquez López,
coordinador de Seguridad Industrial; Víctor Hernández Herrera,
especialista en Integridad de Ductos, todos al mando de Carlos
Morales, titular de la subsidiaria.
Se trata del primer contrato del proyecto Suma que (desde 2005) se
aplica en Pemex de forma discrecional para disfrazar la
privatización de la petrolera, principalmente con un esquema
financiero de Pidiregas (Proyectos de Inversión Diferida en el
Registro del Gasto) y a los que en Pemex se les llama Proyectos de
Infraestructura Productiva de largo plazo y que actualmente se han
convertido en el pasivo más oneroso que enfrenta el gobierno
federal.
Como reveló Contralínea, el proyecto Suma “Por un solo Pemex”, fue
impulsado por el exdirector general de la paraestatal Luis Ramírez
Corzo y su director corporativo de Operaciones, Marcos Ramírez
Silva, con la anuencia de Felipe Calderón para trazar lo que es su
estrategia petrolera de gobierno.
El proceso
La licitación fue etiquetada bajo el rubro: “Aseguramiento de la
integridad y confiabilidad del sistema de transporte de
hidrocarburos por ducto”. El 21 de mayo la Coordinación de
Mantenimiento de Ductos de la Gerencia de Transporte y Distribución
de Hidrocarburos de PEP, emitió la convocatoria y, extrañamente, dos
semanas después ésta fue borrada del sistema Compranet y de la
página de Internet de la subsidiaria.
La presentación de propuestas técnicas y económicas está programada
para el 13 de septiembre próximo, y hacia finales de ese mes se hará
la adjudicación. De acuerdo con las bases de licitación, el periodo
inicial del contrato es de 3 mil 625 días, del 7 de enero de 2008 a
enero de 2018.
El presupuesto destinado a este contrato es de 46 mil 500 millones
de dólares, tan sólo durante el primer año (2008); sin embargo, de
acuerdo con un especialista que participó en el diseño de la
licitación, en la ejecución de los trabajos el oneroso monto podría
triplicarse, porque de forma amañada tiene graves vacíos, como el
que la contratista decida si Pemex debe invertir en reparar o
cambiar todo el sistema de ductos.
Documentos internos de Pemex revelan que las empresas que se
disputan el contrato son: Grupo Protexa, propiedad de los hermanos
Humberto y Javier Lobo Morales; Oceanografía, de Amado Yáñez Osuna
(vinculada a la corrupción de los hermanos Bribiesca y Raúl Muños
Leos, ex director de la paraestatal); Gutsa Infraestructura,
propiedad de Juan Diego Gutiérrez Cortina.
También OPC Ingeniería y Construcción, de Cornelius Versteg Zebadua;
Sensa Control Digital, propiedad de Maurice Lechevalier, ex
funcionario de CFE; Tradeco Industrial, propiedad de Federico
Martínez, hijo de Federico Martínez Salas, ex director del Proyecto
Cantarell; Constructora Subacuática Díavaz, propiedad de Luis
Vázquez Sentíes.
Además, también se encuentran Servicios Marinos y Terrestres, Speman
Consulting, Veco-pias, Security Neworks Systems, Busines Development
Manager, Binsmar, EMS Energy Services, Wood Group, Itochu
Corporation, Termotecnica Industrial, Petrofac, Tejas Gas de Toluca,
Proa Energy Service, Hannover Compresion Limited.
Y las empresas Mexssub, Dica Desarrollos de Ingeniería y
Construcción, ARB Arenal, Rotork Servocontroles de México,
Equipomex, Rosen de México, Emerson Process, Siemens Oil & Gas
Services, Bisnmak, GE Oil & Gas, Cobra Instalaciones.
La mayoría de ellas son contratistas de la paraestatal con historias
de corrupción, tráfico de influencias y conflictos de interés con
funcionarios y ex funcionarios en Pemex, la Comisión Federal de
Electricidad y Caminos y Puentes Federales de Ingresos.
El proyecto interno de PEP plantea que si la empresa ganadora
incumple el contrato, como “acción de contingencia”, éste se
otorgará a la contratista que quede en segundo lugar durante la
licitación.
Fuentes de la DCO que participan en el proyecto Suma señalan que
ésta es una de las cuatro licitaciones que la paraestatal otorgará
este año, para que a partir de enero de 2008 la IP se haga cargo de
cuatro sistemas de ductos de zonas terrestres y marinas en los
estados de Veracruz, Tabasco, Campeche y Chiapas. Además de la
licitación 18575111-006-07, se entregarán otros tres contratos,
todos a diez años, para las instalaciones de Cayo Arcas, Dos Bocas,
Atasta, Ciudad Pemex.
De acuerdo con las fuentes, este mismo esquema se aplicará a las
subsidiarias Pemex Refinación y Pemex Gas y Petroquímica Básica. En
cada caso, la estrategia para la privatización estaría simulada con
la asignación inicial durante una década, para la posterior
desincorporación de los activos.
Incluso, el titular de Refinación, José Antonio Ceballos Soberanis,
designó a José Jaime Armendáriz Martínez, de la Subgerencia y
Transporte de Distribución para participar como testigo en la
licitación 18575111-006-07, a fin de que aplique el mismo esquema a
Refinación.
Privatización maquillada
El Atlas de Riesgos de Ductos, elaborado por la DCO, indica que para
mantener la infraestructura en un nivel completo de seguridad
operativa, actualmente la paraestatal requiere una inversión de 300
mil millones de pesos. Con este argumento, la administración de
Reyes Heroles justifica la necesidad de que la IP se encargue de los
ductos.
Informes elaborados dentro del Programa de Seguridad, Salud y
Protección Ambiental (SSPA) indican que actualmente los ductos que
enfrentan mayor deterioro y nivel de riesgo son los de Refinación,
lo que explica los frecuentes accidentes. Ello evidencia, además,
los malos manejos de los funcionarios de Pemex que no han aplicado
los recursos etiquetados para la reparación y mantenimiento de
ductos.
En enero de 2005, tras el desastre en Nanchital, Veracruz (cuando la
ruptura de un ducto provocó el derrame de 5 mil barriles de
petróleo), el Legislativo aprobó a Refinación casi 4 mil millones de
pesos para el mantenimiento de sus ductos. En el último año de la
administración de Juan Bueno Torio, oficialmente la subsidiaria
ejerció 3 mil 500 millones de pesos; pese a la millonaria erogación,
los accidentes continuaron.
Refinación concentra el 30 por ciento de los ductos de Pemex; la
Subdirección de Almacenamiento y Distribución asegura que para su
mantenimiento y seguridad, se requiere una inversión de mil 682
millones de pesos.
El proyecto Suma contempla entregar a empresas privadas la red
nacional de ductos con una longitud de 50 mil kilómetros en zonas
terrestres y marinas; de ellos, 8 mil 768 son poliductos y 5 mil 125
oleoductos.
Durante sus últimas semanas en Pemex, Luis Ramírez Corzo señaló
públicamente que en 2009 quedaría restructurada la paraestatal, y
que el proyecto se discutía en el Legislativo; sin embargo,
Contralínea consultó con los diputados y senadores que integran la
Comisión de Energía en ambas Cámaras, y ninguno de ellos conoce el
proyecto.
Se solicitó a Pemex una entrevista con Jesús Reyes Heroles para
hablar del esquema y el área de prensa informó que “la implantación
del Modelo Suma no se ha enviado a la Cámara de Diputados porque no
representa ningún cambio constitucional que deba ser aprobado por
dicha instancia”.
Y se confirmó que el proyecto reorganiza a la paraestatal, sus
sistemas de “Producción, transformación, comercialización,
soportados en una serie de procesos comunes, recursos humanos,
finanzas, suministros”.
Sobre el primer contrato de este nuevo esquema, en el que se
adjudicará la operación de los ductos, la Gerencia de Comunicación
señaló que: “esta nueva administración aún no puede hacer
comentarios sobre el proyecto Suma”.
La implantación total del proyecto inicialmente estaba calendarizada
de octubre de 2005 a enero de 2007, luego extendida hasta mediados
de 2009. Así que será a mediados del sexenio de Felipe Calderón
cuando toda la petrolera opere bajo este esquema.
De acuerdo con fuentes internas que participan en su ejecución,
hasta ahora PEP es el área con mayores “cambios”. Como parte de esta
estrategia, la Subdirección de Ingeniería y Desarrollo de Obras
Estratégicas, aplica un programa de infraestructura que este año
ejercerá 12 mil 742 millones de pesos distribuidos de la siguiente
manera: 4 mil 831 millones para el área de plataformas marinas; 3
mil 982 millones a ductos; 3 mil 737 millones a obras marinas y 192
millones para obra de ingeniería.
El Suma contempla otorgar contratos bajo esquemas Pidiregas para
exploración y explotación de crudo, en los que las petroleras
estadunidenses Halliburton y Schlumberger son las principales
interesadas. Por ello, personajes como Alan Greenspan, ex presidente
de la Reserva Federal de Estados Unidos, han urgido a que México
cambie el marco regulatorio para permitir la inversión privada en
ese sector.
El pasado 13 de junio, durante la Expo Managment 2007, Greenspan
justificó que si Pemex no se abre a la inversión privada, ante la
caída de los precios de crudo en Estados Unidos, México “enfrentará
una crisis fiscal enorme”.
Como parte del Suma, en PEP las áreas de mayor importancia hicieron
ya su planeación para justificar la privatización de los trabajos
que son exclusivos del Estado. Una de ellas es la Unidad de
Perforación y Mantenimiento de Pozos, que diseñó un programa a
quince años (de 2007 a 2021) en el que se requiere una inversión
total de 16 billones de pesos en perforación de pozos y 1.9 billones
de pesos en exploración y producción.
El esquema contempla que la mayor parte de la inversión privada
entre vía Pidiregas. Lo más riesgoso es que, de acuerdo con las
revisiones que ha hecho la Auditoría Superior de la Federación a
estos proyectos, la paraestatal no tiene control financiero de sus
Pidiregas, ni “suficiente claridad sobre su manejo”.
Los Pidiregas de la paraestatal los controla actualmente Luis Sergio
Guaso Montoya, funcionario a quien en 2005 Luis Ramírez Corzo
entregó el control de los amañados Contratos de Servicios Múltiples.
El riesgo de un modelo como el Suma, señalan abogados de área
jurídica de Pemex, es que los proyectos privados serán a criterio de
un reducido grupo de funcionarios, liderados por Reyes Heroles y
Guaso Montoya, restando atribuciones a los comisarios y funcionarios
de los órganos internos de control que por ley, deben participar en
la vigilancia de los procesos de licitación, pero que en el Suma,
quedan relegados.
Los Zaragoza, por ductos de PGPB
Dentro de la red nacional de ductos, 11 mil 858 kilómetros
corresponden a Pemex Gas y Petroquímica Básica, de los cuales, según
datos oficiales de la subsidiaria, 9 mil 16 kilómetros se utilizan
para el transporte de gas natural; mil 626 kilómetros para el
transporte de GLP; y mil 216 kilómetros para el transporte de
petroquímicos básicos.
En diciembre pasado, Contralínea (número 69) publicó las
negociaciones del consorcio Zeta Gas con funcionarios de Pemex para
operar los ductos de PGPB en el esquema del Suma, como una prebenda
por las aportaciones a la campaña presidencial de Felipe Calderón.
En una serie de entrevistas concedidas a Contralínea, Jesús Zaragoza
López, cabeza del consorcio gasero que opera en una decena de países
de centro y Sudamérica, confirmó la operación mediante la que Marcos
Ramírez Silva le ofreció la operación de los gasoductos.
“De ductos no conozco nada, nosotros no manejamos ni operamos
ductos, pero sí nos los ofrecieron”, señaló el empresario.
–Funcionarios de Pemex dicen que Marcos Ramírez Silva ofreció a
Grupo Zeta el área de ductos. ¿Se los ofreció?
–Sí, nos lo ofrecieron; desde el ingeniero Marcos Ramírez Silva,
como el subsecretario de Energía Juan Antonio Bargés Mestre (actual
subsecretario de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía) y el
subsecretario de Energía, Moreira, pues son oportunidades de
negocio.
Zaragoza explicó que los directivos de la paraestatal le ofrecieron
el negocio promoviéndolo como “una especie de Contratos de Servicios
Múltiples”, y aunque, dice, Zeta Gas desconoce la operación de estos
activos de Pemex, “son un negocio porque se cobra por cada
servicio”.
Los ductos de PGRB son una de las estructuras más importantes de la
subsidiaria, puesto que por medio de éstos se abastece, entre otros,
dos de los energéticos más utilizados en el mundo: el gas natural y
el GLP. Ambos energéticos se transportan y distribuyen a través de
una red subterránea que opera de forma ininterrumpida.
Actualmente PGPB prepara licitaciones similares a las emitidas por
PEP en las que los empresarios del gas se verán beneficiados al
controlar también los sistemas mediante los que PGPB les suministra
el energético.