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Pemex y Petrobras: ¿convenios?

Fuente: eluniversal.com.mx
(09/08/07)

Manuel Bartlett Díaz

Luiz Inacio Lula da Silva, presidente del Brasil, fue bienvenido en México; se le admira por su origen obrero y su política de compromiso con su pueblo. Ejemplo para nuestra América Latina.

Al menos en dos ocasiones trató el tema del petróleo. En ambas fue extremadamente respetuoso. En la conferencia de prensa conjunta, hizo hincapié en el Memorándum de entendimiento sobre cooperación energética que consigna: “Existen muchas oportunidades para que Pemex y Petrobras trabajen en conjunto”. Se interrogó a los presidentes sobre dicha colaboración existiendo restricciones legales en México para la inversión privada en el sector energético. El presidente Calderón respondió que será en función de lo que la ley mexicana disponga: “Mi gobierno es respetuoso de esa legalidad”.


Entiendo el valor con que Pemex es considerada en México, respondió Lula, bien en el fondo no es diferente de la consideración que nosotros los brasileños le damos a Petrobras, y subrayó: “Petrobras no dará ni un paso siquiera que pueda herir al cuadro legal existente en México”.


En reunión con coordinadores parlamentarios, Lula “reconoció la pasión que produce Pemex en los mexicanos y la necesidad de buscar las palabras adecuadas para no crear problemas…”. Afirmó conocer la legislación mexicana y planteó la posible asociación para producir petróleo en terceros países. Destaca en primer término la delicadeza en el trato, que contrasta con el de otros interesados: el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, embajadores, interparlamentarios, quienes prácticamente exigen “cambios estructurales”, o sea, apertura del sector a la inversión extranjera.


Destacan también los comentarios sobre Petrobras. El presidente Lula resaltó su carácter de empresa estatal que pasó a ser pública con acciones acotadas en la Bolsa de Nueva York cuyo accionista mayoritario es el gobierno brasileño, y recordó que en 2002 Brasil no fabricaba plataformas, las importaba, y que con el cambio de Petrobras se han construido plataformas de más de 2 mil millones de dólares cada una, cuyos componentes son 75% brasileños.


A su vez, el presidente Calderón comentó: Petrobras ha vivido una transformación en la última década para bien. Mientras en México declina la producción petrolera a pesar de nuestras enormes reservas, Petrobras la incrementa. Mientras México importa gasolina, Petrobras la produce y exporta. Mientras Petrobras desarrolla tecnología para la exploración en aguas profundas, México no. Finalmente subraya que Petrobras es una empresa del gobierno, pública, exitosa.


Estos comentarios sorprenden viniendo del presidente de un país con una de las empresas petroleras más importantes del mundo, sobre todo porque está en sus manos realizar todo lo que le asombra de Petrobras. Basta detener la deliberada destrucción de Pemex para justificar su apertura a la inversión extranjera.


Si declina nuestra producción —sin dejar de ser el primer productor de América Latina— es por el ilimitado saqueo para exportar crudo por compromisos extranjeros sin reponer reservas. El presidente Calderón puede y debe evitarlo. Si México importa gasolina, pese a ser productor de crudo, es intencionado. El Presidente lo puede terminar. Cuesta más importar que construir las refinerías necesarias.


Si no tenemos tecnología para explotar en aguas profundas es igualmente deliberado. México cerró el Instituto Mexicano del Petróleo, la mejor institución tecnológica de América Latina, y ahora exporta ingenieros y técnicos mexicanos desempleados. Construimos plataformas desde hace décadas, los tecnócratas nos llevaron a importarlas, empezamos nuevamente a construirlas, podemos hacerlo como el mejor.


Petrobras no es una empresa “del gobierno”, es una empresa que si bien preserva su estatuto de pública, es una transnacional con accionistas extranjeros cuya apertura se dio en la embestida neoliberal, con protestas de diversos sectores brasileños, efectos destructivos para la industria local y sacrificio del consumidor, que Lula se empeña en corregir. Pero desde luego, ninguno de sus logros tiene como condición, en nuestro caso, la apertura a la inversión extranjera en la explotación. Basta con tener una política energética racional, responsable, no claudicante. En todo caso, bienvenida la colaboración de Pemex con Petrobras, cada empresa de acuerdo con su legislación constitucional, como lo comprometieron tanto Lula como Calderón.

Bien dijo Lula que “las empresas petroleras en todos los países tienen más poder que el gobierno”. Imagínense en México a Exxon, British Petroleum, Shell, Texaco. Otra vez, ¿se acuerdan?

Ex secretario de Estado

 



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