Notas periodísticas
Diciembre 2004
John Saxe-Fernández
La agenda de Fox
En materia de petróleo, gas y electricidad, la de Fox no es la agenda de
la nación: como sus antecesores "neoliberales", responde a intereses
extranjeros y a los de una cúpula de "hombres de negocios" local,
intermediaria en los lucrativos negocios de la "subasta" de México. Es
una "agenda" que profundiza los dispositivos puestos en marcha desde los
años 80, encaminados a la desarticulación administrativa y financiera
para inducir la privatización y extranjerización del complejo petro-eléctrico
del país.
Por ejemplo, el desfinanciamiento crónico de Pemex-CFE por la vía de un
focalizado ataque fiscal, que promueve su creciente endeudamiento. Hoy,
gracias al esfuerzo acumulado del 20 años, Pemex, con una integración
vertical debilitada por diseño del Banco Mundial (BM), es la empresa
petrolera más endeudada del mundo (32 mil millones de dólares).
Los proyectos de impacto diferido en el registro del gasto, o Pidiregas,
han sido usados para impulsar la privatización del sector. Este año una
gran proporción del presupuesto de Pemex se dedica al pago de los
Pidiregas: 3 mil millones de un total de 10 mil millones de dólares.
Datos de Pemex Exploración y Producción indican que de 2001 a 2004 se
dedicó 75 por ciento de la inversión al pago de la deuda. Las urgentes
necesidades de Estados Unidos en torno a su exorbitante consumo de
combustibles fósiles y su estrategia orientada a diversificar las
fuentes de suministro forman el núcleo de la agenda de Fox. Además, el
impulso de Bush (y Fox) a la privatización de Pemex se centra en
aumentar la extracción de gas y petróleo a como dé lugar, por la vía de
usar los recursos públicos mexicanos para subvencionar los negocios de
firmas "nacionales y/o extranjeras" que operan en Pemex, al margen de la
Constitución. Es el caso de Cantarell, el principal campo petrolero del
país localizado en la bahía de Campeche, cuyo orden de magnitud original
se estimó en 35 mil millones de barriles en 1979. Sometido a una
sobrexplotación, su producción empezó a declinar en 1996 por lo que al
año siguiente, con el "respaldo" del BM, del Departamento de Energía (DdE)
de EU y del entusiasmo entreguista de Zedillo, se diseñó un contrato de
15 años en favor de un consorcio integrado por BOC Gases, Marubeni
Corporation, Setcoast Energy, ICA Fluor Daniel y Linde para inyectar
nitrógeno e incrementar la producción, que en 2002 llegó a 1.88 millones
de barriles diarios, el doble de lo producido en 1995.
La agenda de Fox, que es la del BM, incluye, de manera prominente, los
contratos de servicios múltiples (CSM) especial aunque no exclusivamente
en torno a la explotación del gas no asociado de la cuenca de Burgos que
fue dividida -y está siendo subastada-, en siete "bloques". Repsol-YPF
se encarga del bloque Reynosa-Monterrey; a Teikoku Oil de Japón y Grupo
Diavaz de México se les asignaron Cuervito y Fronterizo. Tecpetrol
domiciliada en Argentina, junto a Industrial Perforadora de Campeche
ganaron el contrato para el Misión. Diligente que es en "la compra-venta
de México", Fox inauguró 2004, otorgándole al grupo Lewis Energy de
Texas, el CSM para Olmos el 9 de febrero.
En medio del aplauso de la Casa Blanca y de la censura del Senado
mexicano, su racha entreguista continuó impertérrita. El 10 de noviembre
le asignó el CSM de Pandura-Anáhuac a Industrial Perforadora de Campeche
y Compañía de Desarrollo de Servicios Petroleros. Para 2005 la agenda
incluye la entrega de Pirineo y Monclova. No se trata de una "necedad"
de Fox, sino de oportunidades empresariales y de "necesidades"
geoestratégicas de EU derivadas de su inecesario despilfarro de
combustibles fósiles. Fox impulsa la "reforma estructural" del BM
encaminada a "ajustar" la Carta Magna a las inconstitucionales
operaciones en curso. Este ex gerente de la Coca-Cola que ocupa Los
Pinos, asume que el petróleo ya no es estratégico "como en los años 30"
y que el complejo petro-eléctrico debe ser manejado por el "mercado" que
ya se encarga de los grandes negocios del gas (regasificación,
distribución etc) a lo largo y ancho del país, especialmente en la
frontera norte: En Altamira están Royal Dutch, Shell, Total y Mitsui,
con la participación de Unión Fenosa de España; en la Costa Azul, Sempra
Energy y Royal Dutch Shell; en la península de Baja California, cerca de
las Islas Coronado, Chevron-Texaco; en Lázaro Cárdenas, Repsol-YPF; en
Tijuana, Marathon -con Golar LNG Limited y Grupo GGs; en Sonora DKRW
Energy.
El Mexico country analysis brief, del DdE (noviembre de 2004), apoya la
gestión de Fox ya que "sus" iniciativas, como los CSM (que son las de la
Casa Blanca y su BM) "...aparecen como un paso positivo hacia la
apertura gradual de la producción de gas natural de México en favor de
las compañías privadas extranjeras". Bush, Cheney, Halliburton, Brown
Root and Kellog, Bechtel y las petroleras, gaseras y empresas eléctricas
asociadas, están de plácemes con la agenda de Fox, pero impulsan la
"reforma estructural" del BM: lo quieren todo.
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