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Cogeneración eléctrica de Pemex

Fuente: eluniversal.com.mx
(16/12/05)


Demetrio Sodi de la Tijera

EL pasado martes se aprobó en el Senado de la República la minuta de la Cámara de Diputados que permite a Pemex generar energía eléctrica para autoconsumo y vender los excedentes a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Esta iniciativa la presenté en el Senado hace más de dos años en nombre de la bancada del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y la propuesta original permitía la asociación de Pemex con capital privado para aprovechar los vapores residuales de sus plantas para cogenerar, a bajo precio, energía eléctrica; sin embargo, con objeto de lograr la aprobación por unanimidad, en el dictamen final se eliminó esa posibilidad.

La Cámara de Diputados hizo algunas reformas a la minuta que le enviamos para dar mayor libertad y facilidad a Pemex para poder cogenerar electricidad y decidir en forma independiente las alternativas que más le convengan. La Cámara abrió la posibilidad para que Pemex cogenere electricidad en forma independiente, con la CFE, o con apoyo de capital privado.


La discusión de la aprobación de la mi-nuta en el Senado provocó nuevamente el debate sobre la conveniencia o no de permitir la inversión privada en el sector energético del país.

La posición de algunos legisladores sigue siendo la misma, y después de cinco años y medio la cerrazón ha impedido cualquier avance en la reforma del sector energético. Desgraciadamente, mientras algunos legisladores siguen bloqueando cualquier avance, de todos modos la inversión del capital privado en generación, a través de los productores independientes, sigue creciendo sin ningún control y planeación.

De hecho, paradójicamente, los que se oponen a cualquier apertura, y a revisar la Constitución y la Ley de Servicio Público de Energía Eléctrica, son los principales responsables de la privatización del sec-tor. Actualmente, más de 20% de la generación eléctrica del país está en manos del sector privado a pesar de que está prohibido por la Constitución.


Más allá de posiciones ideológicas y partidistas, la inversión privada en el sector eléctrico y energético del país es indispensable. La falta de una reforma fiscal nos obliga a buscar inversión privada si no quere-mos aumentar la dependencia externa en gasolinas y petroquímica o si no quere-mos correr el riesgo de quedarnos sin ener-gía eléctrica suficiente.

El país pierde todos los días competi-tividad con el resto de las economías desarrolladas, desafortunadamente, y una de las principales causas es la falta de reformas legislativas y apertura en el sector energético. No se trata de privatizar Petróleos Mexicanos ni la Comisión Federal de Electricidad, pero sí de abrir espacios para la inversión privada en forma complementaria en ciertos programas y proyectos.


Existen áreas del país bien ubicadas, como la explotación de yacimientos en aguas profundas o de gas natural, en donde no contamos, o con los recursos, o con la tecnología para poder aprovecharlos en beneficio de la economía nacional. El caso del gas es vergonzoso, por paradójico; mientras Estados Unidos ha explotado desde hace años en forma intensiva la zona de la Cuenca de Burgos, nuestro país importa grandes volúmenes de gas, a pesar de contar con importantes yacimientos.

Algo similar puede pasar con el petróleo si no iniciamos de inmediato la exploración y explotación de los yacimientos de aguas profundas en el golfo de México, veremos, igual que en la Cuenca de Burgos, cómo Estados Unidos extrae petróleo, mientras México se sigue marginando a pesar de las advertencias de especialistas, legisladores y empresarios, en una zona petrolera que compartimos.


Es cierto que a todos nos gustaría que el sector energético y eléctrico se mantuviesen exclusivamente bajo administración del Estado, sin embargo, la debilidad de las finanzas públicas y la falta de ahorro interno nos obliga a buscar capital privado complementario si no queremos, como está pasando, que estos sectores sean convertidos en un freno a la competitividad del país.

La prioridad de México es crear empleos, no lo olvidemos, más de la mitad de la población no tiene ocupación de calidad y un porcentaje muy alto enfrenta el subempleo o el desempleo.

La única forma de crear puestos de trabajo en todo el territorio nacional es promoviendo la inversión productiva, y para eso se requiere aumentar la competitividad del país. Nos guste o no, hoy las reformas eléctrica y energética para permitir mayor inversión privada son indispensables para aumentar la competitividad de otra forma México seguirá rezagándose.


Después de seis años tenemos que reconocer que es poco lo que hizo el Senado para aumentar la competitividad y el empleo en el país. Siguen pendientes las reformas eléctrica, energética, laboral, y de telecomunicaciones, las cuales hubiesen permitido aumentar la competitividad, atraer inversiones y crear empleos.

Estas reformas se convirtieron, por un lado, para el gobierno, en dogmas, y por el otro, para ciertos legisladores, en tabúes que desnacionalizan al país, extremos, en ambos casos, que nos impidieron avanzar. Las reformas legislativas aludidas no son ni dogmas privatizadores ni acciones desnacionalizadoras, sino reformas necesarias para que nuestra economía pueda crecer y crear empleos a un ritmo mayor.


Por eso la aprobación para la cogeneración eléctrica de Pemex es muy importante, porque pudimos romper las posiciones extremas y logramos un avance que, aun cuando no transforma de fondo el sector, sí derrota a aquellos que han inmovilizado al Congreso en los últimos años; demuestra que la mayoría de los legisladores estamos de acuerdo con reformas graduales, y que han sido las minorías, y no las mayorías, las que equivocadamente han frenado el avance del país.

Hay que aprender que debe ser el Pleno de la Cámara el que finalmente decide, y que deben llevarse a él los temas y reformas en las que no hay consenso.


Con la aprobación del dictamen sobre cogeneración de electricidad se abre una puerta, aun cuando sea pequeña, para avanzar en las pretendidas reformas eléctrica y energética; rompimos el dogma de que no debe haber inversión privada en el sector energético.

Todavía hay tiempo en esta Legislatura para avanzar y dejar al próximo gobierno un marco legal más flexible, que nos permita no perder otros seis años en la consolidación del desarrollo económico nacional. En los últimos años el país ha avanzado aceleradamente en la transición democrática, pero seguimos parados en las reformas económicas que se requieren para impulsar decididamente el empleo y mejorar las condiciones de vida de la gente.


Esta reforma legislativa aprobada significa un avance importante para garantizar el abasto de energía eléctrica a todo el país, puesto que la capacidad de cogeneración de Petróleos Mexicanos puede representar hasta 20% de la demanda nacional. Por eso insistimos en que este es un paso muy importante hacia el progreso de México. Fortaleciendo sus instituciones y sus gran-des empresas, el país avanza.

La reforma es la mejor manera de consolidar al Estado en el sector energético, y un avance en la coinversión que debe darse entre el Estado y el sector privado para transformar el sector energético y eléctrico del país.

tuopinion@demetriosodi.org.mx

 



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