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¡La
UNIÓN en defensa de la Industria Petrolera de México y por el respeto de los
derechos humanos y laborales del trabajador de confianza!
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Coyotes con pedigrí
Fuente: proceso.com.mx
(16/12/05)
miguel vázquez/ apro
México, D.F., diciembre (apro).- Pese a que el intercambio de
favores entre PRI y PAN --con la supresión de la comisión
legislativa que indagaba el presunto tráfico de influencias del
vástago mayor de Marta Sahagún-- en apariencia pudiera favorecer a
los hijos incómodos, tanto los Bribiesca como los Montiel, nuevas
revelaciones sobre el espinoso expediente habrán de ser dadas a
conocer en el transcurso de los próximos días, tomando en
consideración que se trata de un archivo de 13 cajas y con más de 10
mil hojas de información.
Es así que la vilipendiada diputada perredista Martha Lucía Micher
Camarena aún contó con tiempo para recibir un testimonio en el que
se denuncia que el Grupo Saint Martín fue beneficiado por Pemex con
896 millones de pesos vía “contratos irregulares”.
Sin embargo, lo novedoso del asunto es que esta firma ya había sido
denunciada como una de las beneficiarias del hijo mayor de Marta
Sahagún, según reseñó este día La Jornada.
Y aunque la denuncia tuvo un carácter anónimo, sí entregó una
prolija documentación sobre los oscuros manejos del Grupo Saint
Martín. De esta forma, el quejoso detalla que esta empresa continúa
operando bajo el manto protector del titular de la Función Pública,
Eduardo Romero Ramos, del director de Pemex, Luis Ramírez Corzo, del
titular del Órgano de Control Interno de la paraestatal, Jorge Ramos
Negrete, así como del procurador ambiental, Ignacio Loyola Vera,
entre otros personajes.
Sin embargo, es necesario ahondar más sobre quiénes conforman este
singular consorcio, al que el hijo incómodo habría apuntalado en
Pemex gracias a sus contactos y buenos oficios, lo que vulgarmente
se denomina, contar con un buen coyote que facilite accesos a las
dependencias federales y a los jugosos contratos en disputa, ya sea
a la buena o la mala.
El origen del Grupo Saint Martín es muy semejante a los primeros
pasos que en el mundo de los negocios asegura el propio Manuel
Bribiesca que dio, y que su padre muy atinadamente describió como
“meter las manos en la mierda para ganar algo de dinero”: la empresa
de los hermanos Saint Martín en sus inicios recolectaba basura y,
con el tiempo y un coyote, llegaría a ser uno de los mayores
proveedores de Pemex, en medio de señalamientos de corrupción,
dádivas y fraudes en connivencia con funcionarios petroleros.
Juan de Dios Saint Martín, según reportó Contralínea en su edición
de diciembre del 2004, es uno de los turistas más asiduos en La
Habana y Europa, aunque también se da su tiempo para lanzar migajas
de limosna disfrazada de obras de caridad en Villahermosa, Tabasco.
Él y sus tres hermanos habrían pasado “de chaperos --limpiadores de
derrames de crudo-- a magnates del petróleo”.
Así, Juan de Dios y sus hermanos Fernando, Rodolfo y Alejandro Saint
Martín Zepeda forjaron el Grupo Saint Martín, un conjunto de
empresas que ha hecho millonarios contratos con Pemex, que lo mismo
limpian calles que dan mantenimiento a pozos o realizan actividades
de recuperación de suelos.
Los orígenes de esta singular familia se remontan a los ochenta, en
que los Saint Martín se dedicaban a limpiar derrames y todo tipo de
residuos en las instalaciones petroleras, labor a la que se
dedicaron tras abandonar su natal Puebla e irse a probar suerte a
Veracruz y luego a Tabasco.
Curiosamente, el grupo posee oficinas internacionales en McAllen,
Texas --1001 street 10th, suite G-548--. Estas serían el centro de
operaciones de FIMSA, contratista en México y Estados Unidos para la
recolección, transporte y disposición final de residuos
industriales, fachada por medio de la que Saint Martín intenta
colarse al selecto jet set petrolero.
Cuando se creó Saint Martín Protección Ambiental, ésta obtuvo
inmediatamente el contrato CPGC-CTO-0076/96 de Pemex Gas y
Petroquímica Básica, y su tarea era recuperar una hectárea
contaminada con aceites en el complejo de Cactus, en Chiapas. Por
este pingüe negocio se hicieron de la nada despreciable suma de 830
millones de pesos.
En verdad este grupo, así como el singular consorcio que encabeza
Manuel Bribiesca con Construcciones Prácticas SA, detenta un virtual
monopolio sobre los contratos de Pemex para el mantenimiento de
pozos, incluso en regiones tan distantes como la Cuenca de Burgos.
Según datos de la propia paraestatal, de 2000 a la fecha, justo lo
que lleva la gestión del esposo de la señora Marta, el área de
perforación entregó más de 20 contratos de obra al Grupo Saint
Martín.
Sin embargo, sus trabajos han sido tan deficientes, que incluso
comuneros tabasqueños acudieron a levantar una queja ante la Profepa,
en enero del 2004.
Y en Pemex Gas y Petroquímica Básica, Saint Martín es amo y señor en
los contratos para renta de bienes inmuebles.
Entonces, cabe preguntarse si las autoridades finalmente tomarán
cartas en este lamentable asunto que destapó la diputada Micher
Camarena, en que se señala a Saint Martín Construcciones como una
firma que mantiene su ventaja sobre sus competidores basándose en el
tráfico de influencias y la compra de funcionarios corruptos, o
habrá que esperar un año más, justo en diciembre del 2006, en que
arribe a Los Pinos alguien que por fin deje atrás el tristemente
célebre borrón y cuenta nueva. Al tiempo.

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