MEXICO SA
Carlos Fernández-Vega
Final feliz para Lankenau, pero no para millones de mexicanos
Miles de millones de pesos del
estercolero del rescate bancario debe pagarlos el pueblo
Fuente:
jornada.unam.mx
(26/12/05)
COMO EN TODAS las historias relacionadas con los barones del dinero,
la reprivatización bancaria, el Fobaproa y, en fin, los negocios
privados a costillas del erario, la de Jorge Lankenau Rocha ha
tenido un final feliz: tras ocho años de hospedaje en Topo Chico, el
ex "banquero" durmió ayer tranquilamente en su domicilio particular,
como en su momento lo hicieron Carlos Cabal Peniche, Angel Isidoro
Rodríguez, El Divino, y lo siguen haciendo tantos otros -incluidos
los funcionarios públicos involucrados en el estercolero llamado
"rescate" de la banca- que nunca pisaron la cárcel.
LASTIMA, PERO EN esta historia, como en las anteriores, también hay
perdedores, porque con la liberación de Lankenau Rocha los miles de
millones de pesos de las arcas nacionales asociados a la quiebra,
"rescate", "saneamiento" y extranjerización de Banca Confía, lejos
de correr la misma suerte que el ex dueño de los Rayados de
Monterrey, seguirán a cargo de todos los mexicanos que, quiéranlo o
no, pagarán hasta el último centavo.
EN SOLO DIEZ AÑOS, Jorge Lankenau Rocha pasó de ser un modesto
presidente de una mediana casa de bolsa (Abaco) a uno de los más
escandalosos barones del dinero beneficiados con la reprivatización
salinista de la banca (Confía), que lo mismo compraba equipos de
futbol, patrocinaba a los ratoncitos verdes, pagaba multimillonarias
campañas de publicidad, saqueaba, junto con sus socios, a una de las
instituciones financieramente más sanas y lucrativas del sistema
bancario hasta poco antes propiedad del Estado, y realizaba jugosas
operaciones off shore, entre otras muchas cosas.
FUE TAL LA avidez de Lankenau Rocha y socios, que dichas
transacciones lo llevaron a Topo Chico (no el asalto a Banca
Confía), toda vez que en septiembre de 1997 los afectados (alrededor
de 230, todos ellos acaudalados habitantes de Monterrey, con algunos
asociados sonorenses y jaliscienses) lo demandaran por fraude e
ilegales operaciones off shore que les causaron millonarias
pérdidas, de acuerdo con su propio testimonio.
CON LANKENAU, EN este operativo financiero participaron otros
personajes, entre ellos Eduardo Camarena Legaspi (prófugo desde
1997, posteriormente detenido en Estados Unidos y deportado a
finales de noviembre de 2003) y Raúl Monter Ortega, aprehendido en
Canadá. El primero fue integrante del consejo de administración del
Grupo Financiero Abaco-Confía, y el segundo director de Promociones
del propio corporativo, amén de ex presidente del Partido Acción
Nacional en Nuevo León que, como tal, organizó la campaña electoral
para que otro de los integrantes del consejo de administración del
Grupo Financiero Abaco-Confía se convirtiera en gobernador de la
entidad: Fernando Canales Clariond, hoy secretario de Energía, antes
de Economía, del gobierno foxista, a quien la bomba Lankenau le
estalló en las manos pocos días después de asumir dicho cargo.
LANKENAU ROCHA ESTA libre y tranquilo, pero para que él lo esté,
millones de mexicanos han tenido que pagar la factura del festín a
lo largo de los ocho años en los que este personaje estuvo hospedado
en Topo Chico. De entrada, en la panza del Fobaproa dejó un regalo
de poco más de 9 mil millones de pesos en créditos relacionados, de
los cuales aproximadamente 10 por ciento corresponden a préstamos
para sí y el resto a los demás socios de Banca Confía.
ADEMAS, ESOS MEXICANOS han tenido que hacer frente (lo seguirán
haciendo) al quebranto financiero que implicó la reprivatización de
Banca Confía y la historia posterior, una institución que en el
momento de ser entregada a Lankenau Rocha y socios registraba el
segundo margen de rentabilidad (31.1 por ciento) del sistema
bancario (ese sí) mexicano, sin problemas importantes en
prácticamente ningún renglón, de acuerdo con los reportes oficiales
que sirvieron de base para la venta de esa institución.
POR SI FUERA POCO, el gobierno de Salinas de Gortari vendió Banca
Confía en 295 millones de dólares (3.73 veces su valor en libros);
el de Ernesto Zedillo, vía Fobaproa, le inyectó, para su "rescate" y
"saneamiento" alrededor de 3 mil 300 millones de dólares y, en esa
misma administración, Citigroup lo compró -limpio de polvo y paja-
en 165 millones de dólares. El balance, pues, es desastroso, pero
Lankenau Rocha terminó en Topo Chico no por esta situación, sino por
defraudar a un grupo de inversionistas en operaciones off shore.
CUANDO EN AGOSTO de 1991 el gobierno salinista oficialmente entregó
Banca Confía, Lankenau Rocha estaba feliz por comprar "la gallina de
los huevos de oro". Este personaje ha sido el único de los barones
de la reprivatización que se hospedó una temporada tan amplia en
penal mexicano alguno. Otros pasaron algunos meses en prisiones
extranjeras, para llegar a suelo patrio y ser absueltos
prácticamente de inmediato; la mayoría no conoce la cárcel ni de
lejos, pero la coincidencia es que todos ellos tomaron muy en serio
aquello de "la gallina de los huevos de oro".
EL AHORA EX presidiario nunca estuvo solo, aunque le tocó dar la
cara. Lo curioso del caso es que algunos de sus asociados en Banca
Confía, barones de Monterrey casi todos, hoy ocupan importantes
posiciones: Fernando Canales Clariond, ex gobernador de Nuevo León,
y con Fox secretario de Economía y ahora de Energía; su hermano
Marcelo es presidente del Consejo Consultivo del Centro de Empresas
Familiares; Mauricio Fernández Garza fue candidato del Partido
Acción Nacional al gobierno de Nuevo León, pero fue derrotado por el
priísta Natividad González Parás, cuyo suegro, José Maíz, también
fue socio de Lankenau; Alberto Fernández Garza, presidente del
Centro Patronal de Nuevo León; Alejandro Junco de la Vega,
presidente del Norte y Reforma; Eduardo Leaño Espinosa, de los Tecos
de Guadalajara, y otros más del Grupo Vitro, Banregio, Farmacias
Benavides, patronatos altruistas y hasta un ex secretario de Turismo
del estado de Jalisco.
OCHO AÑOS DESPUÉS, la constante en todos ellos es que hablan de
democracia y de transparencia, mientras los millones de mexicanos
terminan de pagar la factura.
Las rebanadas del pastel:
¿QUIERE ROBAR SIN consecuencias legales? Hágase banquero.