La deuda de Pemex, a punto de estallar
En 2007 los pagos del adeudo
ascienden a 67.2 mil millones de pesos. Los pasivos por pensiones
son de 40 mmdd
Fuente:
nuevoexcelsior.com.mx
(11/12/06)
Por: Roberto Jiménez
La deuda de Pemex alcanzará la cantidad de un billón 170 mil
millones de pesos al cierre de este año, en tanto que su patrimonio
será negativo, advirtieron analistas de Standar & Poors y de la
Universidad Panamericana, quienes dijeron que será al gobierno de
Felipe Calderón a quien le puede explotar la bomba.
Destacaron que la presente administración debe asumir pasivos
considerables de Pemex, por un lado amortizaciones de la deuda y por
otro necesita fondear el pasivo por pensiones que asciende a 40 mil
millones de dólares.
Explicaron que si no se concretan los cambios de régimen fiscal y en
el modelo de administración de Petróleos Mexicanos, la deuda de la
paraestatal estallará en cualquier momento y le costará a todos los
contribuyentes.
Arturo Damm Arnal, analista económico y catedrático de la
Universidad Panamericana, mencionó que se trata de un problema que
se dejó sin resolver en administraciones anteriores, “siempre
pensando en que sea a otro a quien le estalle el problema entre las
manos”.
La deuda de Pemex representa más de la mitad de la cantidad sugerida
por el gobierno federal como Presupuesto de Egresos de la Federación
para el próximo año, por dos billones 234 mil millones de pesos.
Además, las amortizaciones de la deuda que deberán pagarse durante
el actual sexenio promediarán 58 mil millones de pesos anuales,
situación que comprometerá aún más las finanzas de la paraestatal.
Según estadísticas de la propia petrolera, en 2007 los pagos de
deuda ascienden a 67.2 mil millones de pesos, pero tocarán su nivel
máximo en el año 2010, cuando implicarán el desembolso de 79.5 mil
millones de pesos.
Y cabe destacar que de ese pasivo total, casi 456 mil millones de
pesos corresponden a la reserva laboral de la paraestatal, es decir,
los salarios, pensiones y prestaciones de sus trabajadores.
“Frente a las condiciones en las que hoy opera Pemex, desde el punto
de vista fiscal, de su administración y por el hecho de que no puede
conseguir socios para invertir, yo creo que se seguirá agravando su
situación”, recalcó Damm Arnal.
La calificadora Standard & Poor’s consideró que durante el actual
sexenio no se prevén grandes diferencias en la situación de
Petróleos Mexicanos ni en la relación que mantiene con el gobierno
mexicano.
De acuerdo con cifras de la propia paraestatal, al cierre de 2007
Pemex habrá contribuido con alrededor de 40 por ciento de los
ingresos presupuestarios del sector público.
“Si esto no va acompañado de una reforma fiscal que le permita al
gobierno recaudar más al empezar a cobrar a los que nunca han pagado
impuestos, difícilmente Pemex va a dejar de ser la principal fuente
de ingresos para el gobierno”, afirmó Damm Arnal.
Anticipan una crisis en Petróleos Mexicanos
Durante el sexenio de Felipe Calderón, las amortizaciones de la
deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) que deberán pagarse serán uno
de los grandes retos financieros, ya que promediarán poco más de 58
mil millones de pesos anuales.
De acuerdo con estimaciones de la propia paraestatal, al cierre del
presente año su pasivo total sumará alrededor de un billón 170 mil
millones de pesos.
De esa cifra, casi 456 mil millones de pesos corresponden a la
reserva laboral de la petrolera, es decir, los salarios, pensiones y
prestaciones de sus trabajadores.
Beneficiándose de los altos precios del crudo a nivel mundial, que
reportaron excedentes a las finanzas públicas del país, en el tercer
trimestre de 2006 la utilidad neta de Pemex sumó 28.9 mil millones
de pesos. Tomando como referencia ese resultado, la deuda total de
la empresa equivaldría a mantener la utilidad trimestral en ese
mismo nivel durante diez años.
Para Arturo Damm Arnal, analista económico y catedrático de la
Universidad Panamericana, se trata de un problema que se dejó pasar
en administraciones anteriores, “siempre pensando en que sea a otro
a quien le estalle el problema entre las manos”.
Sin embargo, el problema en las finanzas de Pemex requiere una
solución consensuada entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, pero
con la participación del sindicato y de los trabajadores en general
para lograr una operación eficiente, afirmó.
De acuerdo con estadísticas de Pemex, para el próximo año los pagos
de deuda ascienden a 67.2 mil millones de pesos, pero tocarán su
nivel máximo en el año 2010, cuando implicarán el desembolso de 79.5
mil millones de pesos.
“Frente a las condiciones en las que hoy opera Pemex, desde el punto
de vista fiscal, de su administración y por el hecho de que no puede
conseguir socios para invertir, yo creo que se seguirá agravando su
situación”, recalcó.
Y si se habla de que es una empresa pública, agregó, resulta
incomprensible que hasta la fecha no cotice en la Bolsa Mexicana de
Valores (BMV) y se mantenga como la “caja grande” del gobierno o
como “botín del sindicato”.
Emergencia
En su comparecencia ante la Comisión de Energía del Senado de la
República, hace poco más de dos semanas, el entonces director
general de Pemex, Luis Ramírez, destacó la importancia de modificar
el régimen fiscal y dotar de autonomía de gestión a la empresa.
Y es que durante la próxima década, requerirá de recursos
financieros del orden de 350 mil millones de pesos anuales,
advirtió.
Una de las principales necesidades consiste en la posibilidad de que
Pemex pague impuestos al gobierno federal en la misma medida en que
lo hace el resto de las empresas, dijo Damm Arnal.
De acuerdo con estimaciones de la propia paraestatal, al cierre del
año actual habrá contribuido con alrededor de 40 por ciento de los
ingresos presupuestarios del sector público.
“Si esto no va acompañado de una reforma fiscal que le permita al
gobierno recaudar más al empezarle a cobrar a los que nunca han
pagado impuestos, difícilmente Pemex va a dejar de ser la principal
fuente de ingresos para el gobierno”, comentó el analista.
El viernes pasado, Santiago Carniado, responsable de las
calificaciones corporativas, infraestructura y financiamiento de
proyectos para Standard &Poor’s México, afirmó que no se prevén
cambios sustanciales en la situación de Pemex. A pesar de las
reformas al régimen fiscal de la paraestatal, “es poco probable que
las medidas financieras después de impuestos de la paraestatal
mejoren significativamente”, agregó el especialista.
En opinión de Damm Arnal, otra alternativa que ha generado
diferencias, pero que debe considerarse, es la posibilidad de que
Pemex pueda asociarse con capitales privados, de origen nacional o
extranjero, para poder llevar a cabo sus proyectos de inversión.
“Si realmente llega un momento, que hacia allá va, en que Pemex esté
a punto de quebrar, a fin de cuentas vamos a ser los contribuyentes
los que vamos a acabar pagando todos estos errores, caprichos y
omisiones que se han acumulado”, lamentó.