Oficio de Papel
· El rentable negocio de dirigir las aduanas.
· El Senado rechaza a Luis Patrón Arregui.
· Tiene fuertes vínculos con Paco Gil Díaz.
Fuente:
elmananarey.com.mx
(19/12/06)
Por Miguel Badillo.- Para nadie son un secreto las historias de
corrupción gubernamental que se han tejido desde siempre en las
aduanas del país. Nunca ha importado quién es su administrador
general, siempre se han hecho negocios ilícitos en complicidad con
el sector privado y también con bandas criminales, capaces de cruzar
cualquier producto o artículo de contrabando, hasta drogas o
químicos que sirven para su producción. En todos los gobiernos
priístas, y también en los últimos seis años de la pesadilla foxista,
las aduanas han servido para el pago de favores a políticos,
funcionarios públicos, empresarios y delincuentes (que a veces estos
últimos son los mismos tres anteriores), a quienes se les asigna al
frente de alguna aduana por donde ingresan o salen del país millones
de productos anuales y si no desean tener problemas tienen que pagar
el derecho de cruce. En fin ha sido históricamente muy buen negocio
para quienes administran las aduanas del país y, por supuesto, para
los funcionarios de la Secretaría de Hacienda, sobre todo para su
titular, quien es el responsable de poner y quitar a los
administradores.
En ese sentido, el cargo de administrador general de Aduanas es un
premio a la impunidad y a la corrupción, y por ello esa
responsabilidad es muy peleada por muchos funcionarios que quieren
llegar allí para enriquecerse y favorecer a familiares, amigos y
cómplices. Ahora en el gobierno de Felipe Calderón las cosas no son
distintas, también hay rebatinga por el cargo y los distintos grupos
de poder político se lo pelean, saben que es un negocio seguro para
enriquecerse impunemente. Las aduanas del país son la corrupción
institucionalizada. Así, en el marco de esa lucha, Luis Roberto
Patrón Arregui ha sido designado administrador general de Aduanas
por el secretario de Hacienda, Agustín Carstens Carstens, pero su
nombramiento ya es severamente cuestionado por los senadores del PRD,
quienes afirman que el ingeniero está vinculado con la familia
Coppel, una de las principales promotoras de la “guerra sucia” en
contra del ex candidato presidencial perredista Andrés Manuel López
Obrador.
La postergación de su ratificación en el Senado ha despertado ya
rumores, cada vez más fuertes, de que ese funcionario no ocupará el
cargo y tendrá que ser sustituido a la brevedad por algún otro. Y es
que el problema con Patrón Arregui no se reduce a sus lazos de
amistad con los Coppel, sino que se extiende a sus vínculos con
Francisco Gil Díaz, también oriundo de Mazatlán, Sinaloa, y ex
secretario de Hacienda en el gobierno foxista, y quien hasta ahora
parece ser el que maneja los hilos de la economía del país y sus
tentáculos se extienden para poner funcionarios en el gabinete
calderonista.
Como se recordará, en el sexenio que acaba de terminar Gil Díaz
mantuvo como administrador general de Aduanas a su amigo e
incondicional José Guzmán Montalvo, quien además de contratar a su
familia y a la de Gil Díaz (hermanos, primos, tíos, sobrinos y
amigos) en cargos de las aduanas en todo el país, se le señala como
uno de los principales operadores de los fideicomisos y empresas
privadas (recuérdese ISOSA y los fideicomisos Aduanas I y II) que
fueron utilizados para desviar recursos públicos productos del cobro
de derechos de trámites aduanales.
En el sector aduanero ya se corre la versión de que Patrón Arregui
fue impuesto por el ex secretario de Hacienda para encubrir, e
incluso seguir operando, el contrabando de productos, sobre todo los
de origen chino. Como se sabe en el rentable e ilegal negocio, que
llegó a niveles alarmantes durante la gestión de José Guzmán
Montalvo, figuraron los nombres de los hijitos de Marta Sahagún,
Jorgito y Manolito Bribiesca.
Pero recobremos parte de la historia de esta relación perversa que
sigue dando frutos: La amistad del ex secretario Gil Díaz con Patrón
Arregui data de 1951 y tiene que ver con la trágica muerte del padre
de Gil Díaz a quien le explotó la caldera de uno de sus barcos
pesqueros. Al quedar viuda la señora Ana María Díaz Perches de Gil,
fue ayudada por la familia de Patrón Arregui y esos favores nunca se
olvidan. En esa época Gil Díaz tenía sólo ocho años de edad y era el
mayor de cinco hermanos.
En el sector aduanero, se sabe que los beneficios no sólo han sido
para Luis Roberto, sino también para otros familiares como el
contador público José Alfredo López Arregui, primo hermano del aún
no ratificado administrador general de Aduanas, y quien se desempeña
como administrador de la Aduana de Mazatlán.
A José Alfredo López Arregui se le relaciona con Alfonso Gil Díaz,
hermano del ex secretario de Hacienda y actual titular de la
Administración Portuaria de Mazatlán, dependiente de la Secretaría
de Comunicaciones y Transportes.
El rechazo al nombramiento de Patrón Arregui no sólo se presenta en
la fracción parlamentaria del PRD en el Senado. Al interior de la
Administración General de Aduanas (AGA) se dice que Luis Roberto
desconoce el sector, al que ingresó en 2003 como administrador de la
aduana de Guadalajara, Jalisco, y posteriormente se fue a la de
Manzanillo, Colima.
Fuentes del sector detallan que antes de ser funcionario de la AGA,
Patrón Arregui era empresario en Aguascalientes. “Entró sin saber
nada de aduanas. No saludaba a nadie, no contaba con algún equipo de
trabajo y se quedó con los mismos funcionarios de la Aduana de
Guadalajara. Al cabo de un tiempo lo mandaron como administrador a
la Aduana de Manzanillo, a donde llegó con todo el equipo de
Guadalajara y empezó hacer grandes negocios”, explican los
informantes.
Funcionarios cuentan que ni bien recibió el cargo de administrador
general de Aduanas, Patrón Arregui nombró como su secretario
particular a otro pariente de Gil Díaz: Al licenciado Rodolfo Ponce
Díaz, quien durante la administración de Guzmán Montalvo se
desempeñó como administrador central de Visitaduría de la AGA y como
administrador en la Aduana de Aguascalientes. Toda una relación de
trabajo, familia y amigos, al fin de cuentas para todos alcanzan los
fondos públicos y los negocios privados al amparo del poder público.
Ya tendremos más información de Aduanas y de cómo se va reacomodando
el sector.
Carta de un trabajador de Aduanas
Por lo pronto, un lector que pide el anonimato por temor a
represalias, nos informa que en la Aduana de Miguel Alemán,
Tamaulipas, en la presa Falcón, construyen departamentos
supuestamente para trabajadores de Inspección Fiscal y Aduanera,
pero hay dudas de cómo se entregarán esas viviendas. En su carta nos
dice: “Leí con interés su reportaje sobre ISOSA y Francisco Gil Díaz
y me pregunto si quedarán impunes tantos delitos cometidos no sólo
por Gil Díaz, sino también José Guzmán Montalvo, nuestro flamante
administrador general de Aduanas y su banda de administradores que
actúan impunemente y a quienes les basta sólo hacer una llamada para
lograr que corran a un elemento de nuestra corporación por el simple
hecho de no caerle bien. ¿Sabe usted que han ingresado a nuestra
corporación personal del Ejercito que se encontraban en retiro para
ocupar los puestos vacantes de primeros inspectores e inspectores
sin haber concurso de por medio y sin recibir capacitación? No sólo
eso, sino que reciben un sueldo más alto que el nuestro, a quienes
no se nos ha dado la oportunidad de ocupar esos puestos a pesar de
que, como en mi caso, tenemos más de 12 años laborando de manera
ininterrumpida. Nuestro país no merece esta clase de funcionarios y
usted con su trabajo colabora a crear conciencia para no quedarnos
callados y denunciar la corrupción”.
Carta de un ex trabajador de Pemex
Trabaje en Pemex Exploración y Producción, Región Sur, en el Activo
Cinco Presidentes, ubicado en Agua Dulce, Veracruz, y no cabe duda
alguna de que allí hay una mafia perfectamente organizada. Todos
sabemos u oímos que en Pemex hay una corrupción espantosa en todos
los niveles, particularmente en esa subdirección de PEP Región Sur,
pero es diferente constatarlo y ver cotidianamente cómo se solapa la
corrupción desde la dirección general de la empresa petrolera, desde
el área de Control Interno de PEP y desde la misma Secretaría de la
Función Pública.
Soy el ingeniero Fernando Santos Garnica y conozco perfectamente la
zona y la empresa porque trabajé en aquella zona en el año 2000, en
el área de atención a la comunidad relacionado a la evaluación de
los daños por derrames de hidrocarburos, contaminación de cultivos y
pastizales en terrenos agrícolas y ganaderos, bretaduras de casas,
etcétera, en los campos petroleros de Tabasco y parte sur de
Veracruz, que generan una indemnización a los habitantes de esas
zonas rurales.
Tratando de corregir el problema al haber alcanzado la coordinación
de mi área en el Activo de Producción Cinco Presidentes, puesto que
logré por méritos propios al demostrar capacidad profesional y
disposición total al trabajo, presenté a la Subdirección Región Sur
un proyecto que pretendía combatir la corrupción en mi área,
proyecto que de autorizarse generaría un ahorro para Pemex en el
pago de indemnizaciones de poco más de 500 millones de pesos
anuales, pero no me hicieron caso. El subdirector en ese tiempo era
el actual director de Pemex Exploración y Producción a nivel
nacional, éste lo turnó al jefe de la unidad regional o sea jefe
máximo de mi área en la región. Posteriormente me di cuenta de que
él era el jefe de esa mafia. Al poco tiempo, menos de un mes, sin
motivo alguno me quitaron del puesto de coordinador y esperaron 12
días para que terminara mi contrato que se me había renovado
trimestralmente durante cuatro años y jamás me volvieron a
contratar.
En el 2001 inicié un peregrinar para denunciar la corrupción que
había en Pemex y acudí al entonces presidente Vicente Fox, pero me
mandaron a la Dirección General de Pemex, en donde ni siquiera me
recibieron. Fui con el contralor interno, un licenciado Alor, quien
en lugar de investigar me amenazó al decirme que era muy peligroso
lo que decía de que encabezaban una mafia en la región sur, los
licenciados González lastra y Álvarez Priego, quienes por 30 años
han manejado esa zona y todavía hay gente que opera para ellos.
Otro caso de corrupción está relacionado con las obras de
saneamientos de suelos afectados por derrames de hidrocarburos
(crudo), en donde les asignan contratos millonarios a tres compañías
que incumplen con el trabajo. Esto sería muy fácil de demostrar en
el lugar de los hechos y exponer a luz pública la corrupción que hay
en Pemex.