Se apodera de Telmex y da línea a los
neoliberales
Slim privatizador de Pemex
Fuente: fte-energia.org
(21/12/06)
• Cinismo privatizador
Carlos Slim declaró que se opone a la apertura de Pemex a la
inversión privada. ¿De veras? Esta declaración, como otras que
acostumbra, impacta a ciertos sectores pero se trata de manipulación
y mentira. El 9 de octubre, Slim “rechazó que se necesite modificar
la Constitución para permitir los capitales privados en la
explotación de petróleo y gas, y la realización de alianzas para
explorar en aguas profundas del Golfo de México” (Rodríguez I., en
La Jornada 10 oct 2006). Eso dice pero, en la práctica, hace
EXACTAMENTE lo contrario, él mismo es un privatizador de Pemex.
A bordo de una de las plataformas fabricadas por una de sus propias
empresas Swecomex, Slim también “rechazó que se necesite modificar
la Constitución; con los límites que existen se puede hacer todo,
dijo”. En efecto, el magnate confiesa que actualmente se lleva a
cabo una privatización energética furtiva. La Constitución NO se ha
modificado y, sin embargo, los inversionistas privados pueden “hacer
todo”. Así, en la ilegalidad total se han apropiado ya de un tercio
de la industria eléctrica y de hidrocarburos. Slim mismo es
privatizador eléctrico, y de telecomunicaciones, ahora, petrolero.
Ah, eso sí, Slim no pierde oportunidad para insistir en la
“autonomía de gestión” para Pemex. Desde luego, Slim es más hábil y
alevoso que otros burócratas del foxismo. El falso director de Pemex,
Luis Ramírez Corzo, insiste en “establecer un marco jurídico para
permitir la coexistencia del capital público y privado en la
paraestatal, a fin de que tenga condiciones para llevar a cabo las
alianzas estratégicas orientadas a atraer inversiones, tecnología,
capacidad de ejecución y, al mismo tiempo, prácticas internacionales
de las que hoy no se disponen”.
Son solamente variedades de un mismo discurso. Slim y Corzo saben
que, la “autonomía” la utilizarían para establecer A DISCRECIÓN
alianzas privadas al margen de la Constitución. Con esa “autonomía,
autorizarían todas las inversiones privadas en nombre de la nación y
dirían que, esa privatización, NO es privatización (sic).
Slim privatiza a discreción
Slim anunció que ganó 10 licitaciones para la construcción de igual
número de plataformas marítimas, de un total de 45. Las plataformas
que construirá el consorcio son seis de perforación, dos de
producción, una de telecomunicaciones y una habitacional. Con estas
acciones Slim entrará al enorme negocio de la perforación petrolera
en aguas profundas del Golfo de México.
Pero, también anunció que tiene interés en la petroquímica y en la
refinación de crudo. En la industria eléctrica también está
interesado. Al momento ha recibido 121 permisos ilegales para
generación mediante la figura de Autoconsumo y, ya anunció que
participaría en la licitación de la hidroeléctrica La Yesca en
Jalisco. Slim está por convertirse en un prominente privatizador del
patrimonio nacional mexicano.
Hábilmente dice que “Pemex debe ser una empresa del Estado y lo
importante es que todos los yacimientos de gas y petróleo, que son
muy grandes, sigan en manos de la nación”.
Se trata de un discurso manipulador. Los actuales yacimientos de
petróleo NO son muy grandes, solamente existe 1 (uno) cuya
producción entró en declive; yacimientos de gas NO existen. Se dice
que Pemex sea del Estado pero solo nominalmente porque funcionaría
como empresa privada con inversiones privadas. Slim está pensando en
PeUSA pero no le gusta ese nombrecito, prefiere que la industria
petrolera privada se llame PEMEX, como la industria telefónica que
ilegítimamente usurpa se llama TELMEX.