Síndrome de futura abstinencia
Fuente:
enlineadirecta.info
(19/01/07)
Diego Cevallos
IPS
Para México, el petróleo es una droga adictiva: depende de ese
combustible en altas proporciones, lo consume a ritmo insostenible y
se endeuda para conseguirlo. Si no cambia o encuentra alguna
terapia, pronto se desatará una grave crisis, advierten diversos
pronósticos.
El problema es de grandes dimensiones, indicaron analistas a IPS. El
sexto productor mundial de crudo con 3,3 millones de barriles
diarios, de los cuales exporta 1,8 millones, y dueño de una de las
10 más grandes compañías del sector, como es la estatal Petróleos
Mexicanos (Pemex), camina al filo del abismo, alertan.
Las reservas locales de petróleo tienen un horizonte de apenas nueve
años y ocho meses de producción, según los cálculos exactos de los
expertos, cuando en 2000 eran de 20 años y siete meses. Además,
Pemex está quebrada.
Las deudas de esta firma monopólica superan el valor de su
patrimonio, explora muy poco, le cuesta cada vez más caro extraer el
recurso y casi todos sus ingresos van directo al fisco para
financiar 36,1 por ciento del presupuesto nacional, el doble que
hace 20 años.
Aunque en los últimos seis años los ingresos de Pemex aumentaron 100
por ciento gracias al incremento de los precios del crudo en los
mercados internacionales, la empresa consiguió poco dinero para
invertir, pues la gran mayoría se lo llevó el Estado y lo gastó,
casi todo, en sueldos de la burocracia.
Las autoridades prendieron luces de alarma, cuando el precio del
crudo mexicano que se exporta, en su gran mayoría a Estados Unidos,
bajó a 41,7 dólares por barril de 159 litros el martes 16 de este
mes
Los legisladores calcularon el presupuesto fiscal de este año sobre
la base de un precio promedio de 42,8 dólares. Si no se logra tal
nivel, el gobierno se verá obligado a realizar recortes de gastos e
inversiones.
"El petróleo resultó ser un opio" para México y si bajara más su
precio, faltase o no lo tuviera se produciría una "grave crisis de
abstinencia", indicó a IPS Enrique Quintana, economista y columnista
del diario local Reforma.
Para el consultor en temas energéticos David Shields, México viene
despilfarrado su petróleo sin ninguna visión de futuro.
Aunque el gobierno, los políticos y múltiples sectores reconocen el
problema, no definen salidas de corto o mediano plazo lo que es una
irresponsabilidad gigante, sostuvo ante la consulta de IPS.
El conservador Felipe Calderón, quien sucede en la presidencia de
México desde el 1 de diciembre a su correligionario Vicente Fox,
señala que trabaja para definir un plan en el sector energético,
pero hasta la fecha no está clara cuál será su estrategia. La única
definición es que Pemex permanecerá como monopolio estatal.
Los analistas exhortan a México a seguir el ejemplo de otros países
productores que han logrado administrar mejor el recurso y entre sus
recomendaciones sugieren permitir la independencia de gestión a
Pemex y facilitar la inversión privada, un tema que encuentra gran
resistencia en el mundo político local. El sector petrolero en este
país fue estatizado en 1938.
Tal situación contrasta con la de otros países productores. La
mayoría de las empresas petroleras estatales aceptan la presencia de
capitales privados y colocan sus acciones en el mercado de valores.
Además, invierten grandes sumas para mantener y elevar sus reservas.
Entre lo países productores, el promedio de reservas de crudo es de
48 años y dos meses, casi cuatro décadas más que en México. Algunos
como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Venezuela y Kuwait,
tienen reservas probadas para más de 75 años y siguen explorando y
certificando nuevos yacimientos.
El principal sitio de extracción de crudo en México se ubica en el
golfo de igual nombre. Se trata del gigante yacimiento de Cantarell,
en producción desde 1979, y ahora en declive.
Por falta de recursos y tecnología, la exploración de nuevos
yacimientos avanza con lentitud, lo que se traduce en una drástica
caída de las reservas.
No obstante, de 2000 a 2006, la plataforma de producción se elevó
unos 320 barriles por día, hasta completar los 3,3 millones. Pero
eso se hizo sobreexplotando los pozos ya activos.
En un amplio estudio sobre el tema, Francisco Labastida, senador y
candidato presidencial frustrado en 2000 por el Partido
Revolucionario Institucional, afirma que por cada 100 barriles de
petróleo que se extraen en México se restituyen apenas 26 barriles
en reservas.
"Se está produciendo para agotar rápidamente un recurso natural" que
es patrimonio de la nación, lo que constituye una
"irresponsabilidad", denunció.
Para elevar su productividad, Pemex inyecta nitrógeno a sus pozos
activos lo que incrementa la presión interna haciendo la extracción
más rápida pero más cara. Entre 2005 y 2006, el costo de producción
de un barril de crudo mexicano pasó de 4,2 dólares a más de 4,3
dólares, indican datos de Pemex.
Con ese aumento de extracción se logró mantener las finanzas del
Estado en los niveles programados por los presupuestos anuales, que
por ley son definidos por el Poder Legislativo.
Pero la salud financiera y operativa de Pemex no mejoró. Aunque
produce petróleo, México debe importar hasta 35 por ciento de los
combustibles que usa cada año.
El petróleo se agotará en unos pocos años y el gobierno y los
legisladores lo saben, pero apuestan por extraer más y más.
Mientras, los proyectos de ley para elevar la recaudación por
impuestos internos duermen el sueño eterno, indicó Shields.
La recaudación de impuestos en México representa menos de 13 por
ciento de su producto interno bruto, la más baja entre los países de
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que
reúne a las economías más industrializadas y de la que forma parte
este país, y una de las menores en América Latina y el Caribe.
Pemex se maneja no como una empresa sino como el brazo que financia
el Estado, dicen los observadores.
Para mantenerse funcionando, la firma estatal ha ido endeudándose y
colocando a sus activos como garantía. Con tal estrategia, hoy sus
finanzas exhiben un saldo negativo de casi 1.000 millones de
dólares.
"La quiebra financiera de Pemex no es por su ineficiencia como
empresa, sino porque sus recursos han sido exprimidos por el fisco",
señaló el senador Labastida.