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¡La
UNIÓN en defensa de la Industria Petrolera de México y por el respeto de los
derechos humanos y laborales del trabajador de confianza!
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El barril y sus problemas
Fuente:
eluniversal.com.mx
(22/01/07)
Se acabó el tiempo de las vacas
gordas. El precio internacional del petróleo confirma su tendencia a
la baja, pero todavía hay algo mucho más grave: la caída de nuestra
producción para exportar. Con ello quedan seriamente amenazados los
ingresos de divisas para nuestro país en 2007.
Hace un año vendíamos el barril de nuestra mezcla nacional a 52
dólares y hoy se cotiza a 43, y bajando. La situación es muy seria,
pero ni por asomo es la peor que habremos de enfrentar en los meses
y años por venir. Esa está relacionada con otro factor: la
declinación del yacimiento de hidrocarburos más grande del país, que
genera casi la mitad de la producción mexicana de petróleo. En 2003
daba 2 millones 120 mil barriles al día y este año sólo generará un
millón 400 mil barriles, sin que el país haya invertido en formas
alternativas de energía y sin dinero para emprender nuevos trabajos
de exploración y perforación.
Tan serio es el problema que México anunció ya que para este año
suspenderá sus embarques de crudo para la refinería Deer Park, en
Texas, por falta de materia prima para enviar, iniciando así un
programa progresivo de recortes de exportaciones.
Se diluyó la riqueza y lo inquietante es que parece que sólo sirvió
para que el país saliera una vez más al paso de sus compromisos
presupuestales, pero sin haber hecho de esos ingresos un fondo de
resistencia para el futuro. Se ha contabilizado que del año 2000 al
2006, la mayoría de los ingresos petroleros se fueron derechito a
gasto corriente y no a inversión.
Dicen los expertos de Pemex que México requiere en los próximos años
la perforación de cerca de 20 mil pozos con inversiones de 30 mil
millones de dólares, con la finalidad de explotar adecuadamente sus
recursos. Este número de pozos se aproxima al total que se han
perforado en México en toda su historia. Pero como no hay
reinversión de utilidades en Pemex y más de 90% de sus ingresos se
van a financiar casi la mitad del gasto nacional, pues no hay forma
de enfrentar el futuro.
Hay quienes opinan que es momento de que entre la iniciativa privada
a cofinanciar el sector energético. En contraparte, hay quienes
rechazan tajantemente dicha posibilidad aludiendo altos riesgos para
la soberanía nacional.
La polarización que el tema genera es enorme. Sin embargo, ya no hay
tiempo para eludir la necesidad de que todos los actores económicos,
políticos y sociales del país le entren con seriedad al debate de
una reforma fiscal de fondo, que despetrolice las finanzas
nacionales, que diversifique sus fuentes de ingreso y otorgue un
respiro a Pemex, para que la declinante producción de hidrocarburos
y los vaivenes en los precios del barril de petróleo no sean
factores determinantes del empobrecimiento nacional.
Sin dogmatismos ni intolerancias, hay que enfrentar la realidad que
nos apabulla en cuanto a los rendimientos decrecientes de crudo para
encontrar soluciones constructivas.
Tras las borracheras que nos hemos puesto con petróleo
recurrentemente, hoy más que nunca tiene validez la alegoría poética
de López Velarde: El Niño Dios te escrituró un establo / Y los
veneros de petróleo el diablo.

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