Calderón combatirá monopolios del país
Fuente:
cadenaglobal.com
(23/01/07)
Critica costo de
llamadas telefónicas; plantea lucha feroz para reducirlo
Adam Thomson
Felipe Calderón tiene un estado de ánimo de discreta confianza. Está
sentado en su oficina en Los Pinos y juega con el anillo de
matrimonio de oro en su mano derecha -confiesa ser tan zurdo que le
cuesta trabajo ponerse la argolla en el sitio correcto-, mientras
habla de sus logros después de apenas 50 días en el gobierno.
Ahora, el ex secretario de Energía de 44 años está ocupado
preparando otro ataque: sobre los monopolios de México. Si se
observa el panorama corporativo, la característica predominante es
un puñado de compañías en sectores clave fijando los precios más o
menos según les place y obstruyendo a la competencia. México no es
lo suficientemente competitivo, señala Calderón tajantemente.
Uno de los muchos ejemplos obvios son las telecomunicaciones, donde
Telmex, la compañía propiedad de Carlos Slim, manda a sus anchas. En
este tema, Calderón prescinde de las frases matizadas tan típicas de
los jefes de Estado y empieza a hablar con toda la franqueza de una
charla entre amigos.
Reconoce que el costo de una llamada telefónica es demasiado caro e
insiste en la necesidad de reducirlos por medio de una feroz
competencia. "La forma de hacerlo es crear una estructura de mercado
mucho más competitiva, eliminar barreras de acceso para que
cualquiera dispuesto a ofrecer servicios telefónicos más baratos
pueda hacerlo".
Y ese no es el único cambio al que las grandes compañías tendrán que
acostumbrarse, indica Calderón. Otro es pagar impuestos. Calderón
señala que una de las primeras grandes reformas que su
administración pretende presentar al Congreso es sobre la estructura
fiscal. La recaudación en la actualidad equivale a alrededor de 11%
del Producto Interno Bruto, la segunda más baja en Latinoamérica
después de Haití.
Calderón no ofrece una fecha específica o detalles de lo que
contendrá la reforma. "Prefiero trabajar al ritmo del Congreso",
señala. No obstante, sí adelanta que implicará que las grandes
compañías paguen más impuestos. "Tiene que ser una reforma
claramente orientada a incrementar el ingreso del gobierno... y
acabar tanto como sea posible con las exenciones fiscales que se han
formado a lo largo de décadas, que en muchos casos son resultado de
intereses políticos y de la capacidad de poderosos grupos económicos
de ejercer presiones", indica.
En cuanto a Pemex, Calderón es claro sobre la necesidad de grandes
cambios. "Estamos experimentando una caída real de las reservas
petroleras y ello nos obliga a innovar y buscar mecanismos que, sin
ceder la hegemonía ni la soberanía sobre nuestras reservas,
proporcionen a Pemex proyectos de inversión que le brinden un margen
mucho mayor para invertir más, para explorar más".
Sugiere que México debe considerar los casos de compañías estatales
como Petrobras de Brasil, o incluso las de China, que han explotado
fuentes de financiamiento alternativo.
Reconoce que la reforma de Pemex no será fácil y "probablemente" se
requerirán cambios en la Constitución. En este caso, como en el de
la reforma fiscal, tendrá que ganarse al Congreso.
Calderón sigue describiendo la atmósfera política como "desafiante",
pero destaca la actitud "constructiva" de los partidos, incluido el
PRD.