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¡La
UNIÓN en defensa de la Industria Petrolera de México y por el respeto de los
derechos humanos y laborales del trabajador de confianza!
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¡PEMEX quiere salir del hoyo!
Fuente:
notiver.com.mx
(30/01/07)
* Confían en que pueda recuperarse de declive en capacidad de
producción
MEXICO, DF.- La empresa pública mexicana Pemex sufre desde hace tres
años un declive en la producción y en las reservas probadas de
crudo, lo que lleva a unos a plantear la necesidad de buscar de
otras fuentes de energía, y a otros a confiar que pueda recuperar el
terreno perdido.
Cantarell, el principal pozo de Petróleos Mexicanos (Pemex), comenzó
a declinar en 2004 y con ello la producción anual de la compañía,
que ha venido bajando gradualmente en los tres últimos años.
En 2004 la paraestatal mexicana produjo en promedio 3,38 millones de
barriles diarios de crudo, cifra que cayó a 3,33 millones en 2005 y
a 3,25 millones en 2006.
Según Pemex, a Cantarell, otrora el segundo mayor pozo del mundo,
ubicado en el estado de Campeche (en el Golfo de México), le quedan
unos ocho años de vida útil.
México es el decimocuarto país del mundo en cuanto a reservas
probadas, con 12.352 millones de barriles, aunque ocupa el sexto
puesto en producción de petróleo crudo, lo que algunos analistas
atribuyen a presiones de su principal cliente, Estados Unidos, para
que el país produzca más hidrocarburos de lo que debe.
Según Juan Fabio Barbosa, especialista en petróleo de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), las proyecciones de Pemex
indican que para 2012, cuando terminará la presidencia de Felipe
Calderón, Cantarell estará produciendo casi un millón de barriles
diarios, y en 2015 más o menos medio millón.
Sin embargo Barbosa, autor del libro “Exploración y reserva de
hidrocarburos en México” (UNAM, 2000), confía en que los nuevos
proyectos de la paraestatal le permitan recuperar la producción
perdida.
Este año Pemex desarrollará su primer proyecto en aguas profundas,
una barrera que a la fecha no había cruzado y que para muchos,
incluido el multimillonario mexicano Carlos Slim, constituye la
esperanza y el nuevo horizonte de la compañía.
En el presupuesto de Egresos de 2007, aprobado a finales del año
pasado por el Congreso mexicano, aparecen los recursos para el
desarrollo en aguas profundas del Golfo de México del proyecto “Alux
Ayin”, un pozo con 200 metros de tirante de agua, muy superior a las
demás aventuras de Pemex en el mar, que en promedio no superan los
50 metros de profundidad.
Se trata de un campo “gigante”, según Barbosa, ubicado frente a las
costas del estado de Tabasco (Golfo de México), descubierto hace
años pero que no se ha desarrollado por falta de recursos y porque
Cantarell satisfacía sobradamente la demanda.
Sin embargo firmas de análisis como Standard & Poor’s advierten de
la dificultad que tendrá la petrolera para financiar exploraciones
en aguas profundas, significativamente más costosas, dado que sus
deudas superan los 90.000 millones de dólares.
Por otra parte, Pemex instaló el pasado 15 de diciembre en el Golfo
de México la plataforma marítima KU-S, la mayor del país y que, con
una capacidad de producción de 250.000 barriles adicionales de crudo
diarios, fue construida por una empresa del magnate Slim.
En esa zona, donde al término del Gobierno del ex presidente Vicente
Fox se producían 300.000 barriles diarios de petróleo, la petrolera
espera bombear hasta 800.000.
Además, se están haciendo nuevas perforaciones horizontales que
permiten un barrido más eficiente del crudo atrapado en los
yacimientos, y la inyección de gas natural para mantener la presión
interna de los pozos maduros en sustitución del nitrógeno líquido,
explica el académico.
La producción de Pemex equivale al 12 por ciento del Producto
Interior Bruto (PIB) mexicano y sus beneficios netos antes de
impuestos ascienden a 663.000 millones de pesos (60.000 millones de
dólares).
Por el contrario, otras voces como las del director del Centro de
Investigación en Energía de la UNAM, Claudio Estrada, advierten que
fuentes renovables como la solar, eólica, biomasa, geotérmica,
hidráulica y oceánica son la solución “al problema energético que
vivirá México en las próximas décadas”.
Estrada sostiene que los hidrocarburos se agotarán en la próxima
década y que México posee una infraestructura petrolera que lo
vuelve dependiente del extranjero en tecnología e importación de
gasolina.
La discusión del futuro de Pemex es clave en la medida en que aporta
más del 35 por ciento del ingreso del sector público mexicano. EFE

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