Endurece Calderón su política laboral
Fuente:
UNTCIP.net
(21/01/08)
• Legisladores, juristas
y organizaciones sindicales analizan la reforma laboral que
funcionarios de la Secretaría del Trabajo cabildean en el Congreso,
mientras que el gobierno de Felipe Calderón retoma la Ley Abascal
para intentar modificar sustancialmente el artículo 123
constitucional y la Ley Federal del Trabajo
Ana Lilia Pérez
El gobierno de Felipe Calderón, a través de su secretario del
Trabajo, Javier Lozano Alarcón, cabildea un paquete de reformas que,
según los analistas, pretende transformaciones que impactarían a la
clase trabajadora de forma más drástica que la llamada Ley Abascal.
Si el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS)
durante el foxismo, Carlos María Abascal Carranza, pretendía
desaparecer el salario mínimo, “flexibilizar” la jornada laboral,
sustituir las prestaciones por “incentivos a la calidad y
desempeño”, además de la contratación a prueba, ahora el paquete de
reformas del calderonismo profundiza en la disminución de las
obligaciones patronales.
En una reunión de banqueros, el pasado 21 de noviembre, el
subsecretario del Trabajo, Álvaro Castro, reveló que la STPS enviará
en los próximos días al Congreso su propuesta para reformar la Ley
Federal del Trabajo (LFT), que incluye la contratación individual y
a prueba; la desaparición de las ocho horas por jornadas flexibles;
los bancos de horas laborales, y la cancelación de los registros
sindicales a los organizaciones que no actualicen sus padrones.
Fuentes de la STPS revelan que la propuesta plantea también el
reemplazo del salario mínimo por el salario por hora; elimina los
escalafones, la antigüedad y la prima de antigüedad; modifica el
cambio en el esquema de reparto de utilidades, la tabla de
enfermedades profesionales y el régimen de pensiones; condiciona el
derecho a huelga al sujetarlo a un procedimiento administrativo,
entre otros.
Francisco Hernández Juárez, presidente de la Unión Nacional de
Trabajadores (UNT), que aglutina a más de 200 sindicatos, dice que,
hasta el momento, la STPS no ha consultado a las dirigencias
gremiales para la elaboración del proyecto anunciado por Álvaro
Castro; reclama que, al igual que Carlos Abascal Carranza, Javier
Lozano diseña un modelo patronal. Por ello, advierte, “nos
opondremos, porque no se están tomando en cuenta nuestros puntos de
vista ni las necesidades de los trabajadores”.
Hernández Juárez asegura que la política de Felipe Calderón en
materia laboral será la misma que la de Vicente Fox: “Empezamos a
tener cada vez más sospecha de que Lozano va en esa dirección, a
seguir los pasos de la Ley Abascal, de querer imponer condiciones
desfavorables a los trabajadores y a los sindicatos”.
Aunque el proyecto de reforma es todavía un secreto a voces en el
Congreso, el presidente de la Comisión del Trabajo y Previsión
Social de la Cámara de Diputados, Tomás del Toro del Villar,
confirma a Contralínea que en las primeras semanas de 2008 le darán
entrada a la propuesta de Javier Lozano, la cual podría discutirse
en el primer trimestre del año. Para el legislador, la reforma
laboral es “uno de los temas clave en la agenda legislativa”.
Tomás del Toro confirma que aunque formalmente la STPS aún no remite
el documento al Legislativo, ha tenido reuniones personales con el
secretario del Trabajo para discutir el tema, y adelanta que su
postura como presidente de la Comisión será “que se reformen los
aspectos de la ley, que tienen que ver con las áreas de oportunidad,
que para efectos de productividad y competitividad deben ser
actualizados”.
Sin precisar, el legislador del Partido Acción Nacional (PAN)
explica que son varios rubros de la LFT los que plantea “modernizar”
la administración de Felipe Calderón y que él respaldará, asegura,
“siempre y cuando deje el artículo 123 como está, es decir, que no
vulnere ni la autonomía sindical, ni el derecho de los
trabajadores”.
Sin embargo, para los juristas, la aprobación en septiembre pasado
de las reformas al artículo 65 de la Ley Federal de Presupuesto y
Responsabilidad Hacendaria y al artículo 20 del Presupuesto de
Egresos de la Federación (propuestas por la Secretaría de Hacienda),
que restan beneficios económicos, prestaciones derivadas de los
contratos colectivos de trabajo, y modifican de manera sustancial
las condiciones de los trabajadores del sector público no
sindicalizados –tanto del apartado “A” (asalariados en general),
como del “B” (que cotizan en el ISSSTE)–, es el preámbulo de los
cambios que la administración calderonista intenta hacer al artículo
123 constitucional.
Los abogados laboristas Arturo Alcalde Justiniani y Néstor de Buen
aseguran que dicha reforma vulnera el principio básico de la
legalidad que es el de supremacía de leyes, pues, explican, modifica
la LFT y viola la Constitución.
El diputado federal Tomás del Toro del Villar dice que, contrario al
rechazo que en su momento los legisladores hicieron de la propuesta
promovida por Carlos Abascal, actualmente hay consenso “para que se
modernice la Ley Federal del Trabajo”.
No obstante, De Buen, maestro emérito del Instituto de
Investigaciones Jurídicas de la UNAM, señala que el Congreso deberá
reconsiderar tanto la aplicación de la reforma presupuestal (que, se
estima, en algunos sectores afectará a más del 60 por ciento de los
trabajadores), como la propuesta que cabildea Lozano; de lo
contrario “habrá confrontaciones muy duras, porque los trabajadores
no están dispuestos a que se sigan pisoteando sus derechos y lo que
se pretende es un grave retroceso en materia laboral”.
Negro futuro
Premio Nacional de Jurisprudencia y exvicepresidente de la Sociedad
Internacional de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social,
Néstor de Buen analiza el proyecto que en breve enviará al Congreso
Javier Lozano, y cuyos puntos neurálgicos hizo públicos el
subsecretario Álvaro Castro.
“Se pretende dejar a los trabajadores sin estabilidad en el empleo,
que tengan que hacer toda la chamba que les encarguen por horas
pagadas. La creación de bancos de horas es para hacer un depósito de
horas extras, que los trabajadores no tendrán la seguridad de que
realmente se les paguen. Si los hacen trabajar 14 horas, en lugar de
las ocho que marca la ley, las otras seis se las depositarán en ese
banco de horas, y ya luego el patrón decidirá cómo se las paga. No
se las van a pagar: les van a decir mañana trabajas dos menos. Como
va a desaparecer la jornada fija por la jornada flexible, el patrón
puede decidir cuánto trabaja sin que la ley lo regule.”
De Buen explica que la administración de Felipe Calderón pretende
también crear una ley para que los juicios contra el Instituto
Mexicano del Seguro Social, el Instituto de Seguridad y Servicios
Sociales de los Trabajadores del Estado y el Instituto del Fondo
Nacional del Fomento a la Vivienda de los Trabajadores se manejen de
forma independiente, es decir, que se dé trato diferente a cada
sector de trabajadores, y no igualitario, como ordena la
Constitución. Así que, explica, “éste es un retroceso con un
anticipo de un retroceso mayor, un aviso de lo que será la reforma
de Lozano. Lo que se busca es arrebatar a los trabajadores del país
todos sus derechos”.
El diputado José Antonio Almazán González, secretario de la Comisión
del Trabajo y Previsión Social, define el proyecto de reforma
laboral de Calderón como “la manga ancha para que los patrones
violen impunemente la Constitución”. Asegura que 2008 será “un año
de fuerte conflicto social, por una serie de acciones, de decisiones
que en materia laboral ya está anunciando el gobierno de Calderón,
fundamentalmente la contrarreforma a la Ley Federal del Trabajo, y
lo que proponen ellos es no dejar ni siquiera un esqueleto de la
ley; por ello, sus principales acciones atentan contra la utilidad
en el empleo”.
Miembro del Sindicato Mexicano de Electricistas, el legislador
señala que el mensaje que el Legislativo pretende enviar a los
patrones es “que se sientan tranquilos, que van a seguir contando
con espacios para que inviertan sin cortapisas. Durante el gobierno
de Calderón irán por lo que resta de las conquistas obreras, que son
resultado de una revolución armada, en la que murieron más de un
millón de mexicanos, y de las históricas huelgas de Cananea y Río
Blanco”.
Hernández Juárez coincide en que “prevemos tiempos difíciles para
este año, sobre todo si quieren imponer su reforma laboral patronal,
porque el ánimo social está muy caldeado, los trabajadores
inconformes, y puede llegar un momento en que todo se salga de
control”.
Denuncia que Felipe Calderón “está intentando disciplinar a las
dirigencias sindicales. Quiere que se apoyen medidas que van en
contra de los trabajadores, pero dan mayor capacidad de operación al
gobierno y a las empresas, lo mismo en las políticas laborales que
en las económicas, como los topes salariales, la restricción para
que haya un sindicalismo libre y democrático. El gobierno actual
quiere mayor control del sindicalismo, lo que significa mayor
desventaja de los trabajadores para seguir con este modelo económico
que sólo beneficia a unos cuantos”.
La resistencia
La primera modificación en materia laboral del sexenio (insertada en
la reforma presupuestal) encontró eco en el Congreso, pero no entre
la clase trabajadora. A partir de su publicación en el Diario
Oficial, el pasado 1 de octubre, miles de empleados de Petróleos
Mexicanos, Comisión Federal de Electricidad, y Luz y Fuerza del
Centro se ampararon contra ésta, y otros lo harán en cuanto se les
apliquen por primera vez las nuevas disposiciones.
Para fortalecer la resistencia a las reformas laborales en puerta,
miles de trabajadores no sindicalizados de Pemex crearon el
denominado Comité Pro Defensa de los Derechos del Trabajador No
Sindicalizado de la Industria Petrolera, al cual se han ido
incorporando trabajadores del IMSS, CFE, LFC, el Sindicato de
Telefonistas de la República Mexicana, el Sindicato Nacional del
Seguro Social, el Sindicato de Trabajadores Administrativos y de
Intendencia de la Universidad Autónoma de Tabasco, que entre otras,
lanzó la alerta para que ninguno de los trabajadores firme el
Contrato Individual de Trabajo (Contralínea 92).
“Se ha desatado una fiebre jurídica en contra de los organismos,
pero sobre todo en contra del gobierno porque esto es indecente.
¿Qué puede pensarse de una ley de presupuesto que le hace reformas a
la Ley Federal del Trabajo para que nadie se entere?”, dice el
abogado Néstor de Buen.
Francisco Hernández Juárez advierte que en los primeros meses de
2008 las organizaciones obreras y campesinas que aglutina la UNT
(entre las que destacan el Sindicato de Telefonistas de la República
Mexicana, la Federación Nacional de Sindicatos Universitarios, el
Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social y la Central
Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos) iniciarán
movilizaciones para protestar por la exclusión de los trabajadores
en la discusión de la pretendida reforma laboral.
“Vamos a condensar a las organizaciones campesinas y a las sociales.
El gobierno va a tomar medidas muy agresivas contra la población y
la mayoría de los trabajadores, como la pretendida reforma laboral,
y prevemos también que se castigarán las condiciones salariales y el
nivel de vida de los trabajadores. Habrá una escalada de precios
cuando se anuncie el aumento a la gasolina por doble ocasión. Todo
en contra de los trabajadores”, dice el sindicalista.
Ricardo Decle López, Yolanda Salazar Zamarrita, Alfonso Quino
Pulido, Alfredo Hernández Peñaloza, Inés Guadalupe Rivera Ruiz,
Genaro Aguirre Álvarez, integrantes del Comité Pro Defensa de los
Derechos del Trabajador No Sindicalizado, explican que ya preparan
una campaña internacional para denunciar en Estados Unidos, Canadá,
América Latina y Europa el “abrupto” panorama laboral del gobierno
de Felipe Calderón. “Tenemos que recurrir a la denuncia
internacional pues es a esto a lo que verdaderamente temen las
autoridades”, explica Hernández Peñaloza.
El diputado José Antonio Almazán dice que las reformas que pretende
Calderón “podrían provocar un conflicto social, porque los
trabajadores ya están hartos de la sobreexplotación. Aunque el
Ejecutivo piensa que con los dos tercios que les den los diputados
del PRI y el PAN sacarán adelante las reformas, con los trabajadores
en las calles algunos diputados les daremos batalla en el Congreso”.
El jurista Néstor de Buen explica que, de aprobarse la propuesta de
Javier Lozano, cuyos planteamientos, asegura, son violatorios del
artículo 123, la medida emergente que deberán tomar los trabajadores
será ampararse. “Es el recurso legal al que pueden recurrir pare
evitar que se vulneren sus derechos, en tanto la Suprema Corte de
Justicia determine la inconstitucionalidad”.
Revista Contralínea / México
Fecha de publicación: 2a quincena Enero de 2008 | Año 5 | No. 94