El “nuevo zar del petróleo”
Fuente:
UNTCIP.net
(22/01/08)
• Al definir la reforma
energética como una de sus prioridades en la Secretaría de
Gobernación, Juan Camilo Mouriño atizó el conflicto en torno de la
privatización, dado que su familia participa en negocios con PEMEX y
desarrolla proyectos relacionados en otras ramas de generación de
energía. Más parte que juez en el debate, el bisoño funcionario se
constituyó en un argumento más para que los sectores políticos
opositores, señaladamente el PRD y Andrés Manuel López Obrador, se
cohesionen en la defensa de la estratégica paraestatal
El artífice de la reforma energética del gobierno espurio de Felipe
Calderón para permitir la incursión del capital privado en Petróleos
Mexicanos (PEMEX) es Juan Camilo Mouriño, recién estrenado
secretario de Gobernación, acusó el senador perredista Graco
Ramírez.
Pese a que la propuesta oficial aún no se presenta al Congreso de la
Unión, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) considera que
Mouriño asumió el cargo para que se concrete dicha reforma, y
prepara una estrategia encabezada por el Presidente Legítimo Andrés
Manuel López Obrador para “la defensa de PEMEX como propiedad de la
nación”, aseguró el coordinador de los senadores perredistas, Carlos
Navarrete, en la reunión plenaria de la bancada del viernes 18.
Su compañero Graco Ramírez, entrevistado antes de que se
oficializara el nombramiento de Mouriño, afirmó que éste elaboró una
propuesta de reforma energética para modificar el Consejo de
Administración de PEMEX de forma que tuviera 70% de representantes
del gobierno federal y 30% de “capital social”, es decir empresas
privadas que cotizarían como tales en la Bolsa de Valores.
El ex jefe de la Oficina de la Presidencia y actual encargado de la
política interna del país “es el artífice de este plan que contempla
modificar los artículos 25, 27 y 28 constitucionales para aceptar la
inversión privada en contratos de riesgo. Con esto se convertiría en
el zar del petróleo, con los nuevos amigos de Calderón”, reiteró
Ramírez, secretario de la Comisión de Energía del Senado.
En la reunión mencionada, Navarrete explicó: “Si das esa tajada de
30% de Petróleos Mexicanos a inversionistas privados, les estás
dando casi la mitad de la riqueza petrolera mexicana”, por eso “el
gobierno ha colocado a su jefe de staff en Gobernación para dirigir
la maniobra de entrega de PEMEX al capital extranjero”.
Para contrarrestar esa intención, Graco Ramírez elaboró el documento
Propuesta de reformas en el sector energético. PEMEX, que
presentaría en privado a legisladores priistas y perredistas entre
el jueves 17 y el viernes. Sin embargo, en su reunión plenaria los
senadores del PRD acordaron que no presentarán una iniciativa
alterna, sino esperarán a que el gobierno federal “se quite la
careta y de una vez proponga la privatización de PEMEX” en la
iniciativa de reforma que atribuye a Mouriño.
Navarrete incluso instó al gobierno a que formalice de una vez su
propuesta, para enfrentarla con una estrategia parlamentaria y la
movilización nacional de un “frente común” conformado por
legisladores, militantes del PRD y de la Convención Nacional
Democrática encabezada por López Obrador, así como algunos
sindicatos.
El senador Graco Ramírez coordina la estrategia, que comenzará entre
febrero y abril, durante el período extraordinario del Congreso de
la Unión, para que coincida con las sesiones sobre la reforma
energética. Y el 18 de marzo los senadores perredistas encabezarán
junto con López Obrador una concentración para conmemorar el
aniversario de la expropiación petrolera.
“Prepararemos el Estado Mayor de la Defensa de PEMEX con López
Obrador a la cabeza de un intenso movimiento donde los senadores
estaremos en primera fila –adelantó Navarrete–. La batalla está
cantada, el tema es concreto: PEMEX en manos privadas o PEMEX en
manos de la nación. Son dos proyectos de nación distintos,
irreconciliables para lo cual los senadores del PRD estamos listos”.
Designio salinista
De acuerdo con el senador Ramírez, las maniobras para privatizar
PEMEX comenzaron en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, que
descentralizó a la paraestatal y creó las cuatro subsidiarias: PEMEX
Gas y Petroquímica Básica, PEMEX Exploración y Producción, PEMEX
Refinación y PEMEX Petroquímica.
Después, bajo el mandato de Ernesto Zedillo se crearon los Proyectos
de Impacto Diferido a los Registros de Gasto (Pidiregas), que
endeudaron a la paraestatal, y en la llamada “transición
democrática”, con Vicente Fox al frente del Ejecutivo, se le
exprimieron recursos económicos extraordinarios.
Como resultado, dijo el legislador, en la actualidad los activos y
pasivos de PEMEX son iguales, por lo que la empresa está
técnicamente quebrada.
Por eso, añadió el legislador, no se ha construido una sola
refinería desde la década de los ochenta, se importa el 40% de las
gasolinas que necesita el país, se sobreexplotan pozos y
yacimientos, no se ha ensanchado el horizonte de reservas petroleras
y no avanza en la exploración y producción de crudo para garantizar
las reservas probadas.
El propio Calderón sabe que PEMEX es viable porque tiene nueve años
y medio de reservas petroleras -prosiguió Ramírez-, se pueden
extraer de 30 a 50 mil barriles de petróleo en el Golfo de México y
los yacimientos de la línea transfronteriza en el Hoyo de Dona. Pese
a esto, Calderón se propone explorar los 3 mil metros de aguas
profundas que tiene México sin explotar, a fin de incrementar las
reservas. No obstante, al carecer de la tecnología idónea, se le
planteó a Satoil y Petróleo de Brasil (Petrobras) que se alíen con
PEMEX para explorar y extraer crudo, lo que estas empresas han
rechazado argumentando que no les interesan las alianzas, sino los
contratos de riesgo.
Además, estas empresas quieren perforar y compartir tanto la
inversión como el hidrocarburo, lo que está prohibido en la
Constitución. Esta es la razón por la que Calderón pretende aprobar
su reforma, afirmó el senador.
Sin embargo, el proyecto de reforma elaborado por Ramírez sostiene
que el propósito de Calderón, de explorar aguas profundas para
extraer más crudo, no tiene fundamento técnico y científico porque
más del 70% de aguas someras y en territorio nacional están sin
explorar.
Autonomía e inversión
El eje principal de la iniciativa perredista es que “se seguirá
garantizando la exclusividad del Estado en materia de hidrocarburos,
la exploración, la explotación, transporte y almacenamiento,
comercialización, así como los procesos industriales inherentes a
éste”.
La propuesta prevé reformar la Ley Reglamentaria del Artículo 27
constitucional para desaparecer las cuatro empresas subsidiarias de
PEMEX.
De igual manera, propone modificar el Consejo de Administración de
PEMEX para que sea autónomo. Estaría integrado por 11 miembros: seis
designados por el Ejecutivo, un representante del Sindicato de
Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) “y cuatro
consejeros representantes sociales”, electos en ternas propuestas
por el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y por el
director del Instituto Politécnico Nacional. Los consejeros deberán
ser ratificados al menos por dos terceras partes del Senado.
Por parte del Ejecutivo, integrarían el consejo el secretario de
Energía (presidente de dicho órgano) y los de Hacienda, de Medio
Ambiente y de Economía, así como los titulares del Instituto
Mexicano del Petróleo y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Los secretarios de despacho y los directores de industrias
estratégicas como PEMEX y la CFE también serían ratificados por la
Cámara de Senadores.
Para demostrar que “es absurdo vender una riqueza que podemos
potenciar”, el documento puntualiza que PEMEX es la empresa
petrolera que genera más utilidades antes de impuestos en el mundo,
después de Exxon. Además, México cuenta con la tercera reserva
petrolera de América.
De acuerdo con datos sobre los ingresos petroleros de este año,
PEMEX produce 3.1 millones de barriles diarios; exporta 1 millón 687
mil barriles diarios; exporta 630 millones de barriles al año a un
precio que oscila entre 70 y 80 dólares por barril; y su ingreso
adicional asciende a 130 mil millones de pesos, recursos
equivalentes al monto de la reforma fiscal aprobada el año pasado.
La iniciativa plantea, así mismo, dotar a PEMEX de autonomía
presupuestal, es decir de facultades para aprobar sus proyectos de
presupuesto; autonomía técnica para realizar proyectos de inversión
que garanticen el máximo rendimiento para la nación, así como
autonomía de gestión, a fin de que la paraestatal cumpla con su
objeto social contemplado en el Plan de Política y Desarrollo de la
Industria Petrolera.
Para garantizar dicha autonomía de gestión sin que el Estado pierda
el control de la industria se creará la figura de Contrato Plan de
Política y Desarrollo de la Industria Petrolera.
Con objeto de lograr la autosuficiencia en gasolinas para 2012, el
documento prevé la construcción de una nueva refinería con una
inversión de 82 mil millones de pesos, que entraría en funciones
dentro de cinco años y procesaría 350 mil barriles diarios de crudo,
o bien la construcción de dos refinerías “con costo de 35 mil
millones de pesos cada una, que refinarían 150 mil barriles
diarios”.
Adicionalmente, se debe cambiar la política de generar electricidad
con gas natural porque es más barato y conveniente generar
combustibles líquidos; reactivar la industria petroquímica y dejar
de importar gas de Estados Unidos.
Acerca de los ductos, propone que compañías extranjeras dejen de
diseñarlos, construirlos, darles mantenimiento y operarlos porque
desde hace 69 años PEMEX ha tenido la capacidad de realizar esas
labores.
Ya en la entrevista, Graco Ramírez planteó que el mal funcionamiento
de los ductos obliga a transportar los hidrocarburos vía terrestre,
lo cual es caro y está “monopolizado” porque es parte del negocio de
Mouriño y su familia, propietaria del Grupo Energético del Sureste
(GES) “que tiene cientos de pipas”.
En su página de internet, GES dice contar con 38 estaciones de
servicio en Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Tabasco, Chiapas y
Veracruz, y poseer una flota transportista “cuya función primordial
es suministrar productos de PEMEX a nuestra red de estaciones de
servicio”.
El documento del PRD enfatiza: “La propuesta que hacemos es viable
financieramente, se puede invertir el superávit primario que es de
124 mil millones de pesos y 10 mil millones de excedente del precio
de este año. Por lo tanto es un falso dilema incorporar inversión
privada con fines de privatización o participación como
copropietarios en la construcción y operación de instalaciones”.
De igual forma, destaca la conveniencia de reformar el sector
eléctrico y la CFE.
Propuesta “alternativa”
Ante la posibilidad de que se apruebe la reforma energética de
Calderón, el 19 de noviembre del 2007 el Presidente Legítimo Andrés
Manuel López Obrador presentó su Proyecto alternativo para rescatar
y desarrollar al sector energético.
Los encargados de elaborar la propuesta fueron los secretarios del
“gobierno legítimo”: Claudia Sheinbaum, de Patrimonio Nacional;
Mario di Costanzo, de Hacienda Pública; y para la Honestidad y
Austeridad Republicana, Octavio Romero.
El proyecto coincide en varios puntos con el del senador Graco
Ramírez. Sostiene que parte de las maniobras para la privatización
consisten en que las reservas de crudo se reduzcan a niveles
peligrosos, “negándole a PEMEX los recursos para invertir en
refinación y obligando a la reducción de producción en las plantas
petroquímicas”, lo que ninguna empresa petrolera del mundo permite.
Por eso propone corregir la expansión del gasto corriente del
sexenio pasado (que creció a 607 mil millones de pesos) para
aumentar la inversión, y que se fusionen las empresas subsidiarias
de PEMEX.
Igualmente, plantea invertir en la producción de crudo en los campos
ya existentes, principalmente en aguas someras, donde se encuentran
cuando menos 15 mil millones de barriles de reservas; cambiar la
forma de contratación de los proyectos de inversión de PEMEX y
prescindir de los Pidiregas.
“De aplicarse esta propuesta tendríamos ahorros directos de divisas
para el sector público de 10 mil millones de dólares por año, en
menores importaciones de gasolina y gas”.
Sin embargo, anticipa este proyecto, “Calderón nos va a salir con
que la única salida para una crisis energética y financiera es
vender nuestra industria energética. Esto sería irresponsable y
antipatriota, pero no obstante, sería consistente con lo que han
hecho los últimos gobiernos desde principios de los ochenta”.
(Rosalía Vergara/APRO)