Pemex
no se privatiza, el petróleo para empresas privadas extranjeras
Fuente:
revolucionesmx.blogspot.com
(22/01/08)
• 1. Los gobiernos del
PRI, como los del PAN, han dicho varias veces que “PEMEX no se
privatizará”, así como dijeron que tampoco se privatizarán los
servicios de salud del IMSS, la escuela pública o las carreteras.
Las carreteras libres fueron simplemente abandonadas para obligar a
usar las de cuota; el IMSS tiene escasez de médicos, de medicinas,
camas de hospital y todo, para impulsar a los hospitales privados;
en el caso de la educación se malpaga a los profesores, se
desatienden las escuelas, para apoyar a la educación privada. ¿Qué
se ha hecho en el caso de PEMEX y la CFE? Pues de manera fácil, ante
las grandes manifestaciones de protesta y defensa de los servicios
públicos, el gobierno ha reiterado que esas instituciones que
representan al patrimonio nacional no se privatizarán, pero el
petróleo y la energía eléctrica hace ya varios años que se
privatizan por partes, mediante concesiones a empresarios para
fundar nuevas empresas.
2. Antes de 1982, año en que se introdujo el neoliberalismo y los
gobiernos abiertamente empresariales, existían unas 1500 empresas
que controlaba el Estado por medio del gobierno. La mayoría de esas
empresas propiciaban la corrupción de funcionarios, funcionaban con
números rojos, es decir, con grandes pérdidas anuales; pero
empleaban a millones de trabajadores y subsidiaban a la gran
industria y gran comercio proporcionándoles servicios materiales a
muy bajo costo. Obviamente esas empresas (aunque en varios años
reportaron ganancias) la mayoría del tiempo fueron malos negocios.
De aquí partían las organizaciones empresariales para criticar con
dureza al gobierno y para exigir que sean privatizadas. La empresa
estatal más combatida fue la CONASUPO que era una gran tienda de
abarrotes que funcionaba en toda la República con precios que
obligaban al comercio privado a no encarecer más los artículos.
3. El extendidísimo sistema ferroviario que vivió cien años
(1870/1970) sirviendo para transportar grandes volúmenes y toneladas
de peso para la industria y el gran comercio, también murió porque
los fletes que cobraba por los grandes volúmenes y la fibra de
henequén eran muy baratos y el auto transporte le ganó la batalla.
Es importante subrayar que el transporte de pasajeros sólo
representaba alrededor de un 10 por ciento de la economía del
sistema ferrocarrilero. La ofensiva empresarial contra el
“populismo” gubernamental nunca cesó, a pesar de que la empresa
privada recibió enormes beneficios. Las organizaciones
empresariales, en la medida en que se hicieron más fuertes, en ese
mismo proceso exigieron con mayor agresividad que se les entregara
un poder más amplio. El ferrocarril, que jugó un importantísimo
papel para el desarrollo económico y para que los pueblos campesinos
salieran a la luz, fue asesinado por el neoliberalismo.
4. Por ese camino va PEMEX como empresa, pero mucho más el petróleo
como producto que se ha entregado a los industriales, sobre todo a
los EEUU, a precios puntos más bajos del mercado mundial. Nuestro
petróleo, desde que el presidente Cárdenas lo nacionalizó en 1938,
(sobre todo a partir de que en 1977) se abrió al mundo y fue motivo
de grandes especulaciones; desde entonces se convirtió en la riqueza
más grande del país. Con el dinero que salió el petróleo
nacionalizado se ha garantizado las enormes transformaciones de la
industria mexicana durante 69 años y, sobre todo, los más grandes
ingresos al presupuesto público. Si el pueblo mexicano permite que
el petróleo y la electricidad sigan siendo privatizados, en muy
corto tiempo el gobierno no gozara ni de los escasos márgenes de
autonomía que tiene hoy respecto a los empresarios. Será el gobierno
más pelele de América Latina, igual que Centro América, Colombia o
Haití.
5. PEMEX sigue siendo la empresa más importante del país. El
gobierno tiene los recursos económicos suficientes para que esta
industria petrolera no requiera de capital privado y extranjero para
expandirse, construir refinerías y abrir nuevas fuentes de
producción. Lo que ha sucedido es que la renta petrolera en el país
se ha utilizado como una de las principales fuentes de ingreso de
las finanzas públicas y no como una herramienta para la expansión
del sector energético o del sector petrolero. El promedio del costo
para extraer un barril de petróleo en el país es de ocho dólares y
se vende en los mercados internacionales en aproximadamente 80
dólares, la renta petrolera equivale a 72 dólares por barril. Por
eso se informa que PEMEX reportó ventas totales por 808 mil 128
millones de pesos y un costo de ventas más gastos operativos de 375
mil 339 millones de pesos, es decir, que la renta petrolera fue de
432 mil 789 millones de pesos.
6. Según ha publicado La Jornada, en 2007 la paraestatal entregó o
pagó al fisco (entre impuestos, derechos y aprovechamientos) 457 mil
341 millones de pesos, es decir, tuvo que entregar la totalidad de
la renta petrolera más 25 mil millones de pesos, aproximadamente.
Las finanzas públicas registraron un superávit fiscal, es decir, más
ingresos que gastos, por 192 mil 98 millones de pesos, como
resultado de haber obtenido ingresos por 2 billones 35 mil 500
millones de pesos y de haber realizado gastos por un billón 874 mil
615 millones de pesos. Esta favorable evolución de los ingresos
presupuestarios se explica en gran medida con el positivo
comportamiento de los ingresos petroleros que a noviembre del año
pasado fueron de 753 mil 153.3 millones de pesos, lo que representó
37 por ciento del total. Esto quiere decir que de cada peso que
ingresó al gobierno 37 centavos provinieron directamente del
petróleo.
7. Los diferentes gobiernos (en especial el de los panistas Fox y
Calderón que han gozado de los sobre precios del mercado mundial)
usaron ese dinero para el gasto corriente, mismo que ascendió a un
billón 231 mil 836 millones de pesos, cifra que representa el 61 por
ciento del gasto total, seguido por el gasto no programable que
significó 25.5 por ciento y que se conforma principalmente por el
costo financiero de la deuda y las participaciones federales a los
Estados de la República (ver La Jornada) Y aquí está el problema
central: en vez de usar esos miles de millones de ingreso extra,
(sumado a los impuestos gigantescos que desde hace casi 70 años paga
PEMEX) para invertir en la propia empresa, usan esas enormes
cantidades en despilfarros de gobierno y esperan que PEMEX se
deteriore para entregar el petróleo a los empresarios privados y
extranjeros. Por eso el PAN y el PRI casi han llegado al acuerdo de
su privatización a cambio de más favores.
8. Pero si Calderón consolida totalmente su alianza con el PRI y
logra la aprobación de la inversión privada y extranjera para la
explotación del petróleo y la electricidad (a pesar de las
movilizaciones que se realicen) pues quedaría el recurso de llorar
amargamente nuestra derrota y cobardía por no saber defender
adecuadamente los intereses de la población. La izquierda
esperanzada en negociaciones, arreglos de recámara y en elecciones,
podría culpar al pueblo por “falta de conciencia y de valor” por no
salir espontáneamente a defender sus recursos. Aún queda tiempo para
frenar esa privatización inminente con poderosas manifestaciones,
plantones, tomas de carreteras y de instituciones públicas y
privadas. Pero si no se logra frenar esa acometida burguesa, podrán
ya los altos dirigentes de la izquierda y la socialdemocracia
besarle el trasero a la derecha.