México:
Para que sigamos siendo mexicanos
Fuente:
UNTCIP.net
(22/01/08)
• Por Víctor Manuel
Barceló R.
No hay duda, estamos viviendo una democracia de superficie. Como el
agua pluvial que corre por Tabasco, necesita de un uso preciso, o se
va al mar. En su caso, la democracia se pierde en sus propios
encantamientos, desde el poder. Porque democracia es muchas cosas.
Todas ellas vinculadas a la libertad –de expresión oral o escrita,
organización social, organización política, para producir, de votar
y ser votado, de defensa de nuestros recursos naturales-.
>
> También es democracia la relación con el mundo, en que los
principios históricos, brillen con luz propia. Respetemos decisiones
soberanas de otros pueblos y pugnemos porque se les respeten.
Entonces, y solo entonces podremos exigir respeto a nuestra
soberanía. Viene a cuento esto porque el acoso de los imperios, a
través de sus transnacionales, cada vez es más claro, referido al
manejo interno de la energía. Esa que, en dos momentos estelares de
la vida nacional fue rescatada: los hidrocarburos, con Lázaro
Cárdenas y la electricidad, lustros después.
>
> En uno y otro caso –con mayor énfasis en el primero- el pueblo se
volcó en apoyos morales, físicos y económicos, para respaldar la
decisión. Apuntaló, con sus modestos recursos, el costo de la
indemnización. Colas interminables de gente del pueblo, se formaron
con quienes dieron soporte: unos cuantos pesos, de su ahorro; joyas
de la familia, de poco valor económico, enorme en valor estimativo.
El pueblo, volcado en el sostenimiento de tal determinación,
desbloqueó inercias para que, al conformarse PEMEX y crearse el
Instituto Mexicano del Petróleo, se iniciara una etapa
extraordinaria. Trabajadores, técnicos y administrativos de la
empresa –que fue la más poderosa de Latinoamérica- resolvieron
problemas de alta tecnología –ante el cierre de ofertas
internacionales- y de índole administrativa y de mercado.
>
> Son, la industria petrolera y la eléctrica, pilares del
crecimiento espectacular de la economía, entre los años 40 y 70 del
siglo pasado. Ello permite apoyos a grandes sectores de población.
Un sistema educativo, que rescató del analfabetismo a millones de
compatriotas y formó a quienes soportaron a empresarios y
productores, en sus afanes de expansión. A ese pueblo le dio
perspectivas de salud amplias, que incrementaron decididamente la
esperanza de vida –de 45 años a 76, en la actualidad-. Muchos otros
renglones del bienestar social, fueron fomentados, mientras duró el
impulso del movimiento revolucionario de 1910.
>
> El cambio de rumbo en economía –a finales de los setenta- nos
ensambla a corrientes que pregonaban e impulsaban, con fuertes
recursos, los organismos multilaterales –Banco Mundial, FMI, BID-.
Fue un bandazo de 180º en políticas de promoción e impulso al
mercado interno. Trae como premisa fundamental la puesta en escena,
como único actor en la vida económica, al mercado.
>
> La rectoría del Estado es defenestrada, como elemento nocivo
frente a intereses privados que buscan, a toda costa, quedarse con
las empresas que administra el gobierno. Cada entidad productora o
de servicios, que pasa a manos privadas, cambia el sentido de su
misión. Ya no producirá para atender necesidades de la gente, lo que
cuenta es transformarla en empresa, en que el lucro, la ganancia es
su divisa. No importa rubro o producto, si no hay utilidades, esa
empresa no sirve. Lo social va a la basura.
>
> No hay sistema puro, no hay actividad en que participe el hombre,
que no tenga rutas de corruptibilidad en cualesquiera de sus formas.
Pero de allí a que el esfuerzo del ser humano sea negativo “per se”,
hay gran distancia. Sin duda había mucho por corregir a un régimen,
que junto a grandes logros en lo social y económico, permitió
enriquecimiento de grupos de poder económico y político. En veces
coludidos unos con otros. Que dicha corrupción llegó a la propia
sociedad organizada, también es cierto. Pero ¿el resto de la
población, mayoritaria, también merecía castigo?. ¿Con que autoridad
moral se le quita a los modestos productores del campo, toda la
infraestructura?. Esta les permitía vender sus producciones –LICONSA,
CONASUPO, entre otras- y tener acceso a diversos bienes y servicios,
con el pago de sus cosechas o tareas.
>
> Lo más grave es que pasamos de un grupo corrupto, pero con sentido
social, a otro que conoce la corrupción, amplía la propia y se
colude con grupos que siguen ostentando el poder económico. Ocurre
lo mismo con otros que encontró en el camino del poder, con quienes
ahora comparte el político. Esto nos lleva a temer consecuencias
graves, de las decisiones que tiene en manos el Congreso de la
Unión, respecto a un trato a PEMEX y tal vez la CFE.
> El sentido de lo social será fundamental en las proposiciones.
Sobre todo y con mayor énfasis, la comprensión cabal de la historia
de relación con los imperios, ocultos en estas importantes
definiciones, que nos pueden colocar, en una ruta real de desarrollo
sustentable, con mercado interno fortalecido, o avanzar en la
reconquista, que dos imperios se disputan.
> Correo electrónico: v_barcelo@hotmail.com Villah. Tab. 20-II-2007.