Pemex, en quiebra; el gobierno luchará
por abrir la paraestatal a la IP: Senado
Fuente:
cronica.com.mx
(28/01/08)
• Por: José Contreras
De acuerdo con un estudio del Senado, el gobierno federal contempla
la “inminente necesidad de impulsar reformas en el ámbito
constitucional para destrabar los impedimentos a la inversión
privada” en Pemex.
El estudio, titulado Situación y Perspectivas de los Hidrocarburos
en México, sostiene también que ante la inestabilidad en Medio
Oriente, en los próximos meses, Estados Unidos “reforzará las
presiones para incidir en las políticas (energéticas) de México,
Canadá y Venezuela”.
El documento fue elaborado por el Instituto de Investigaciones
Legislativas del Senado bajo la coordinación del maestro Luis
Mendoza Cruz.
Retrata una situación de quiebra de Pemex, al decir que enfrenta
problemas como sobreexplotación fiscal, sobreendeudamiento,
insuficiencia de mantenimiento, un oneroso contrato colectivo de
trabajo, incipiente inversión en petroquímica y obsolescencia de la
flota pesquera, entre otros.
Refiere que en sólo seis años (durante la administración del
presidente Vicente Fox), se registró una disminución del 54.5 por
ciento de las reservas probadas de crudo, las cuales pasaron de 32.6
miles de millones de barriles a 15.5 miles de millones de barriles.
Al tercer trimestre del 2007, la deuda sostenida de Pemex ascendía a
538 mil millones de pesos, 89 por ciento de los cuales corresponde
al financiamiento obtenido vía Pidiregas.
Además, continúa el aumento progresivo del pasivo laboral,
correspondiente en su gran mayoría al régimen de pensiones y
jubilaciones, y que a septiembre del 2007 era del orden de los 504
mil millones de pesos.
Sumados ambos rubros, dice el estudio, superan el billón de pesos,
lo que sitúa a Pemex como la empresa en su género con mayores
pasivos en el contexto internacional, pasivos que representan el 95
por ciento de su patrimonio.
La plantilla laboral de la paraestatal asciende a 145 mil
trabajadores, “muy por arriba de otras empresas de su género, lo que
repercute en sus niveles de resultados y productividad”.
El estudio consigna que las reservas de gas redujeron su expectativa
de duración de 24 a 11 años, al pasar de 55.5 mil millones de pies
cúbicos que había en el 2005 a 48.6 mil millones que se tienen
actualmente.
Indica: “hasta el momento, pese a la fuerte inversión en la Cuenca
de Burgos, las expectativas de incremento no se han cumplido, en
tanto que la producción derivada de los siete contratos de servicios
múltiples ha sido marginal en ese renglón”.
El diagnóstico continúa: “aunque en lo últimos años prácticamente se
duplicó el monto de inversión en exploración para situarse en 68 mil
millones de pesos, los recursos fueron insuficientes y se privilegió
la producción de crudo en detrimento de la de gas, productos
refinados e investigación de nuevas tecnologías”.
Ante este panorama, el estudio sostiene en su página 34 que existen
tres visiones sobre el futuro de Pemex: la “apremiante o de
emergencia de origen gubernamental, el proyecto alternativo para
rescatar y desarrollar el sector energético propuesto por AMLO y la
propuesta modernizadora: seguridad y soberanía energética que se ha
empezado a tejer en el seno del grupo parlamentario del PRI”.
La primera, la del gobierno federal, se sostiene en elementos de
diagnóstico como los siguientes: “las cuantiosas inversiones que
requiere Pemex a corto, mediano y largo plazos no podrán sostenerse
con recursos públicos, por lo que es inminente la necesidad de abrir
la industria en todos sus segmentos a la inversión privada, nacional
y extranjera.
“La única manera de hacer competitiva y eficaz la industria es
asegurando su operación bajo estándares de productividad propios del
sector privado como lo hacen las petroleras más importantes en el
ámbito mundial.
“La inminente necesidad de suscribir contratos de riesgo con
compañías privada y estatales de otros países que cuentan con la
tecnología para la exploración y explotación en aguas profundas que
la condicionan a la aceptación de sociedades de riesgo.
“Incapacidad actual de Pemex para seguir sosteniendo un contrato
colectivo tan oneroso que constituye una de las causas de su baja
productividad”.
El proyecto de AMLO (siglas en el texto original) propone —según el
estudio— reducir el gasto corriente del gobierno federal para
ahorrar hasta 200 mil millones de pesos, fusionar las 4 empresas
subsidiarias de Pemex en una sola, rechazo a contratos de riesgo,
iniciar el prepago a de Pidiregas y modificar el esquema actual de
los contratos, entre otras cosas.
El PRI se pronuncia en su proyecto por salvaguardar el artículo 27
de la Constitución, transformar a Pemex en una empresa moderna,
celebrar alianzas estratégicas con otras empresas y definir algunos
segmento en que puede haber coparticipación del sector privado.
El estudio sostiene que ante conflictos actuales y potenciales en
países y regiones esencialmente productoras, habrá una disputa mayor
por un recurso “en inminente declinación”. Es un escenario que ya
ocurre y que se presentará, con una tendencia muy acentuada, en los
años por venir.
Agrega: “continuará la tendencia a la reconversión de compañías
simplemente petroleras en consorcios energéticos con control de
varios o todos los eslabones del proceso, o las alianzas
estratégicas que ya se dan”.
Según el estudio, se prevé a corto plazo que haya presiones hacia
los países productores de petróleo de parte de grandes consumidores
como China e India.
Y agrega: “Estados Unidos preferirá abastecerse de fuentes del
hemisferio por la inestabilidad en Medio Oriente, por lo cual
reforzará las presiones para incidir en las políticas (energéticas)
de México, Canadá y Venezuela”.
Consolidación de emporios
[ José Contreras ]
Según el estudio, en los próximos meses habrá una consolidación de
los emporios energéticos privados tradicionales (Exxon-Mobil,
Chevron, BP, Royal-Dutch-Sell, Total-Fina-Elf) que, al agregar valor
mediante producción de gasolina, diesel y petroquímicos, continuarán
con utilidades muy superiores a las de sus competidoras estatales,
pese a controlar sólo el 3 por ciento de las reservas.
Habrá una preponderancia de Sauri-Aramco, que en menos de 10 años
estará produciendo 15 MB/d, equivalentes al 13 por ciento del
consumo mundial y con capacidad para influir por sí sola en el
comportamiento del mercado.
Se presentará una tendencia de las compañías nacionales a
convertirse en buscadoras de hidrocarburos donde existan, con lo que
pondrá en riesgo la seguridad energética. Esto ya lo hace la CNPC de
China, que extiende su búsqueda en 20 países de los cinco
continentes, imponiendo reglas sobre acceso a los mercados,
transformando la competencia por recursos, servicios y capitales.
También se espera que haya una especialización de empresas estatales
como Petrobras, Petronas, Stoil y Alberta, en tecnología de punta
para extracción de crudo a gran profundidad y competirán
exitosamente con Mobil o BP por su mayor facilidad para establecer
alianzas estratégicas con los gobiernos nacionales.
Además, habrá una arquitectura jurídica e institucional en países
con empresas estatales para conservar soberanía y control sobre los
recursos petrolíferos, con diferentes grados de apertura a la
inversión privada externa e interna.