México- Felipe Calderón y la
privatización encubierta de PEMEX
Fuente:
prensalatina.com.mx
(19/02/07)
Carlos Fazio*, E-Mail: serviex@prensa-latina.cu
México (PL).- Con el viejo pretexto de que se intenta "capitalizar"
y elevar la "eficiencia operativa" de la paraestatal Petróleos
Mexicanos (Pemex), el gobierno conservador de Felipe Calderón viene
impulsando en el Congreso una privatización disfrazada del
organismo.
Según la denuncia formulada por Claudia Sheinbaum, secretaria del
Patrimonio Nacional del "gobierno legítimo" que encabeza el opositor
Andrés Manuel López Obrador, el presidente Calderón está cabildeando
una iniciativa mediante la cual pretende cambiar el régimen actual
de Pemex, para convertirlo en una "sociedad de interés público".
El nuevo esquema incluiría la creación de un fideicomiso y
permitiría poner a la venta entre personas físicas, el Sindicato de
Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y las
administradoras de fondos para el retiro, los llamados "certificados
petroleros de fomento social", con lo cual, los grandes bancos
podrían "chuparse" los ahorros de los mexicanos.
De acuerdo con cifras de la revista estadounidense Forbes, Pemex es
la empresa número 40 de una lista de las 500 más grandes del mundo.
En 2006, sus ingresos sumaron casi 84 mil millones de dólares y sus
activos son de casi 100 mil millones. La paraestatal tiene una
plantilla de 139 mil trabajadores y está en el sitio 11 entre las
mayores petroleras del orbe.
Sin embargo, ocupa el cuarto lugar entre las compañías con mayores
pérdidas: siete mil millones de dólares.
La aparente contradicción entre las ventas millonarias de Pemex y
sus resultados financieros negativos, tiene un origen bien conocido
para los mexicanos: desde el gobierno de Miguel de la Madrid
(1982-1988), las sucesivas administraciones neoliberales (Carlos
Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Vicente Fox) han mantenido una
política fiscal de saqueo y depredación de la mayor empresa del
país.
Esta paraestatal aporta alrededor del 40 por ciento de los ingresos
presupuestales del sector público, pero el gobierno le quita todas
sus utilidades, además de los recursos indispensables para su
mantenimiento y desarrollo, con lo cual la empresa se ve obligada a
endeudarse.
A ello se suma la endémica corrupción que afecta el funcionamiento
de la empresa.
Según el ex secretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores José
Angel Gurría, quien actualmente dirige la OCDE, si se quita a Pemex
como el principal contribuyente mexicano, la recaudación fiscal del
gobierno sería la última del mundo.
No obstante, para integrantes del Frente de Trabajadores de la
Energía y sectores académicos, la ausencia de inversión en sectores
prioritarios obedece a una estrategia deliberada para destruir a
Petróleos Mexicanos y así justificar su privatización plena.
En noviembre de 2005, durante su campaña electoral, Felipe Calderón,
definido entonces por el influyente The Wall Street Journal como "el
candidato pro empresariado", prometió a inversionistas e
industriales de Estados Unidos que abriría el sector energético a la
iniciativa privada, incluida la exploración y extracción de
hidrocarburos, lo que está vedado por el artículo 27 de la
Constitución.
En el marco de la Convención Nacional de la Cámara Americana de
Comercio, que reunió a ejecutivos de American Express, Bank of
America, Exxon Mobil, Coca-Cola, American Airlines, Bacardi, Union
Pacific, Pepsico, Dupont y de decenas de compañías transnacionales,
Calderón dijo que de llegar a la Presidencia reestructuraría a Pemex
y colocaría "consejeros empresariales".
La promesa está incluida en la actual iniciativa calderonista, que
fue previamente consensuada con un grupo de legisladores de los
partidos Acción Nacional (PAN, oficialista) y Revolucionario
Institucional (PRI), y presentada ante la Comisión de Energía de la
Cámara de Diputados para ser aprobada en el actual periodo de
sesiones.
De acuerdo con la propuesta, el consejo de administración de Pemex
estaría integrado por el secretario del ramo y cuatro personas más
designadas por el presidente de la República; tres integrantes del
sindicato petrolero y siete consejeros ciudadanos, "expertos
independientes" que serán nombrados por el Ejecutivo y ratificados
por las dos terceras partes del Senado.
Empresa exitosa y apetecida, la privatización de Pemex ha sido
demandada bajo presión durante el último cuarto de siglo por
sucesivas administraciones de la Casa Blanca y compañías
transnacionales del ramo de la energía con casa matriz en Estados
Unidos. Pero en los últimos meses las presiones se han
intensificado.
En septiembre pasado, cuando luego de unos reñidos comicios y
reclamaciones de fraude el tribunal electoral declaró ganador a
Felipe Calderón, una de las subsidiarias de Forbes --el consorcio
mediático del magnate y político estadounidense Steve Forbes, uno de
los financieros del Partido Republicano--, organizó una exclusiva
encerrona con empresarios locales para "diseñar el nuevo México".
Aprovechando "el ánimo reformista del gobierno entrante", entre las
prioridades del "nuevo México" se propuso impulsar "reformas
estructurales" --eufemismo para hablar del desmantelamiento y la
venta de las industrias petrolera y eléctrica, aún en poder del
Estado--, en particular, "modernizar" el sector energía, las leyes
laborales y el sistema fiscal.
Por esos mismos días tuvo lugar una reunión secreta en Banff Spring,
una localidad de la provincia de Alberta, Canadá, para "profundizar
la integración" de América del Norte, donde participaron tres de los
principales asesores del entonces presidente electo Felipe Calderón.
Al encuentro asistieron representantes de grandes corporaciones y
del estamento militar estadounidense, incluido el entonces jefe del
Pentágono, Donald Rumsfeld.
Allí se habló de buscar una "zona segura" de abasto de petróleo para
la economía de Estados Unidos y uno de los objetivos fue encontrar
formas para "desbloquear" el sector energético de México, obstruido
por restricciones constitucionales a la propiedad de los
hidrocarburos. También se abordaron temas como la interrelación
entre los sistemas de defensa de América del Norte, militarización,
seguridad nacional, fronteras, migración y la producción de equipo
militar.
La delegación mexicana estuvo integrada, entre otros, por Juan
Camilo Mouriño, actual jefe de la Oficina de la Presidencia de la
República y sindicado como mano derecha de Calderón; Arturo Sarukhán,
embajador designado en Washington y Eduardo Medina Mora, titular de
la Procuraduría General de la República en el gabinete calderonista.
En octubre de 2006, durante una reunión en Monterrey, México, el
director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (EIA, por
sus siglas en inglés), Claude Mandil, sugirió a las autoridades
locales adoptar medidas para fomentar la inversión privada en
exploración, producción y comercialización de hidrocarburos.
El director de la EIA, organismo dependiente del Departamento de
Energía de Estados Unidos, dijo entonces que parte de "su trabajo"
es tratar de "fomentar las prácticas de mercado", lo que en este
caso, además, de aplicarse sus recomendaciones, serviría para
"garantizar la seguridad energética de América del Norte".
En enero de este año, en su reporte sobre México, el Departamento de
Energía estadounidense aseguró que el gobierno de Calderón era
favorable a permitir la inversión privada en "nuevos proyectos"
vinculados con la explotación de petróleo y gas natural, lo que
permitiría detener la caída en la producción de Pemex.
En ese contexto se inscribe la actual ofensiva calderonista para
privatizar Petróleos Mexicanos, aunque en la jerga neoliberal se
utilizan eufemismos o sinónimos vergonzantes tales como
"coinversión", "alianza estratégica", "modernización del sector",
"asociación tecnológica", "capitalización" e "inversión
complementaria a la estatal".
Simples clichés y palabrejas que sólo intentan disimular el real
propósito de vender las últimas joyas de la corona: las industrias
petrolera y eléctrica. Lo que, de producirse finalmente, afectaría
la soberanía energética y la seguridad nacional de México.
*El autor es un destacado columnista de la prensa mexicana