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Cantarell: Mi vida como pozo petrolero

Fuente: vanguardia.com.mx
(19/02/07)


Por Agencias

FEBRERO, 2007 (EXCÉLSIOR).- Cuando mi tiempo se haya extinguido, el periodo de mi vida productiva se asemejará al de un empleado promedio: alrededor de 50 años. Pero hasta ahí termina mi semejanza con un mexicano cualquiera. Mi edad consta de varios millones de años y he brindado riqueza como nadie al país.

Me llamo Cantarell y soy uno de los pocos megayacimientos petroleros a nivel mundial que hoy producen más de un millón de barriles diarios. Modestia aparte, soy el segundo campo petrolero en importancia en todo el planeta.

Estoy en la Sonda de Campeche. Mi existencia fue descubierta por la raza humana en lo que se ha denominado año 1976. Vivo a 90 kilómetros al norte de Ciudad del Carmen y me extiendo en un área de 134 kilómetros cuadrados.

Desde 1979 hasta la fecha he entregado a los mexicanos alrededor de 12 mil millones de barriles de petróleo, así como también 5 mil millones de millones de pies cúbicos de gas natural.

Tan sólo el año pasado, de los 3 millones 256 mil barriles diarios de crudo que produjo mi tutor, Petróleos Mexicanos (Pemex), yo contribuí con un millón 788 mil barriles al día; es decir, prácticamente el 55 por ciento.

Para que me otorguen mi justo valor, baste un dato más: en 2006, los impuestos que pagó Pemex representaron casi el 40 por ciento de los ingresos presupuestarios del sector público. Creo que esto deja en claro el importante papel que juego en las finanzas públicas.

Así que mi savia negra no sólo ha estado presente en los motores de sus métodos de transportación, en los ductos de las gaseras o en los barcos de exportación. Mis beneficios se han extendido hasta sus aulas escolares, los asfaltos de las carreteras y los sueldos burocráticos.

Me llamo Cantarell y mi grandeza no cabría en la Rotonda de las Personas Ilustres.


DESDE LAS ESTRELLAS

Llevo en las venas el ADN de los dinosaurios y polvo estelar: los científicos dicen que mis reservas podrían haberse formado a partir del impacto del meteorito Chicxulub.

Se piensa que en Yucatán, hace 65 millones de años, cayó la roca espacial que provocó el cambio climático que causó la extinción de más de la mitad de las especies vivas hasta ese momento. De ese licuado histórico se habrán copado mis capas geológicas... que los mexicanos absorbieron, con voracidad y popotes mecánicos, en tan sólo 50 años.

Si pudieran verme por debajo de la Tierra, mi aspecto les recordaría las raíces de un ahuehuete. Soy un gigante acostado al ras del suelo, tengo seis brazos y 350 branquias.

Esta forma me la han dado a partir de mi explotación. Estoy conformado por los campos Nohoch, Chac, Akal, Kutz, Ixtoc, y Sihil. Esos son mis brazos. Entre ellos Akal es el mayor, pues contiene 92 por ciento del volumen original y en la extracción llegó a representar hasta el 98 por ciento de mi producción.

La profundidad del mar en donde me ubico es de 35 a 40 metros y la perforación promedio es de 2 mil 600 metros verticales. Además, en mis campos se han taladrado más de 350 pozos (esas son las branquias), hecho que me confirma como el mayor yacimiento de México.

Es verdad: ya lo he señalado varias veces. Quizá este afán de subrayar mi esplendor se deba a mi aproximación al declive.

Por esa misma razón ahora recuerdo mi primera etapa luego que el hombre descubriera mi existencia. Fue de 1969 a 1981 y se identifica como el periodo de desarrollo.

La explotación, digamos mi adolescencia, fue de 1982 a 1990. Y el proyecto Cantarell transcurrió justo en la década pasada. Fue mi plenitud y ahora vivo a los bordes de mis años otoñales.

Los recuerdos se agolpan. Cómo no decirles que el descubrimiento de mi existencia fue el factor que movió a declarar al entonces presidente de México, José López Portillo una de sus frases célebres: “Prepárense para administrar la abundancia”.

En 1997 se aprobó un proyecto de mantenimiento de presión, que consistió en que me inyectaran mil 200 millones de pies cúbicos diarios de nitrógeno.

Con ello se logró incrementar mi producción de crudo de mil 82 millones de barriles por día en 1996 a 2 mil 32 millones en 2005.

Mi reserva probada al 1 de enero de 2006 ascendía a 6 mil 61 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, cantidad que ha sido certificada desde 1997.

Mi estirpe incluye hermanos. Lato junto con otros tres megayacimientos, de los cuales Ghawar, ubicado en Arabia Saudita, es el más grande del planeta, con una producción diaria de aproximadamente 4.5 millones de barriles diarios de petróleo.

En segunda y tercera posición se ubican Burgan, en Kuwait, y DaQing, en China, con volúmenes de 1.7 y un millón de barriles diarios de crudo, respectivamente.

A diferencia de mí, el estatus que mantienen mis parientes Ghawar, Burgan y DaQing es “posiblemente declinando”.

Seré el primer miembro en extinguirme en esta familia.


HACIA EL ÚLTIMO SUSPIRO

En 2004 alcancé mi nivel máximo de producción: 2 millones 125 mil barriles diarios de petróleo. Fue mi último gran esfuerzo. A partir de ese momento, mi reloj productivo inició marcha atrás.

Cada año mis reservas disminuyen 14 por ciento. Hacia 2015 produciré 450 mil barriles diarios de crudo, la cuarta parte de lo que brindaré en este 2007.

Noxal-1 podría ser mi sucesor. Se encuentra en Coatzacoalcos Profundo, a 102 kilómetros al noroeste de esa ciudad veracruzana, que tendría un recurso estimado en 10 mil millones de barriles de petróleo crudo; sin embargo resultará muy cara la extracción.

Yo no me preocupo demasiado. A final de cuentas, he dado mi vida por el país con espléndidos resultados. Mientras mi vientre vibra al ritmo de las bombas extractoras, doy mis últimos suspiros y pienso: ya es tiempo que asuman que la pelota quedará en su cancha.



** AHORA CADA MINUTO CUENTA

Al menos en un punto los analistas, investigadores, científicos y funcionarios del Gobierno ya lograron ponerse de acuerdo: el declive en la producción de Cantarell no puede enfrentarse con la actitud pasiva que se ha mantenido durante casi 15 años.

Sin embargo, coinciden, el problema radica en que al plantearse soluciones, los temas fiscales y relativos a hidrocarburos históricamente han provocado diferencias políticas.

Eduardo Andrade, presidente de la Asociación Mexicana de Energía (AME), dice que ya se ha llegado a un nivel en el que no se puede perder más tiempo en la toma de decisiones, porque existe el riesgo de insolvencia.

“Pemex y Cantarell le han dado vida a la burocracia, al gasto social y al gasto de inversión del país durante mucho tiempo”, afirma. “La empresa no ha podido fortalecerse y en ese tema ha habido complicidad del Legislativo, de todos los partidos”.

George Baker, director de Investigación de energia.com, consultora con sede en Houston, confirma que Cantarell ha jugado un papel muy importante en las finanzas públicas de México. De hecho, afirma, el éxito que representó este yacimiento para el país hizo posible la demora en la definición de políticas y leyes que atendieran otro tipo de problemas, como es el caso de la evasión fiscal.

Uno de los aspectos que se deberán atender es la existencia de los yacimientos transfronterizos, es decir, compartidos entre Estados Unidos y México.

Se trata de un asunto urgente, destaca Baker, pues mientras varias compañías petroleras ya están trabajando para extraer el crudo del otro lado de la frontera, aquí todavía no se toman las decisiones para aprovechamiento.

Además, la declinación de Cantarell afectará el estatus de México como país exportador de petróleo.

“Algunos de los clientes de Pemex tendrán que encontrar otras fuentes de abastecimiento”, prevé Baker.



** FUTURO COMPLICADO

Lo cierto es que como lo han venido afirmando las autoridades desde la anterior administración, la época del petróleo fácil de extraer ya terminó.

“Los grandes yacimientos petroleros fáciles de encontrar ya han sido descubiertos”, afirma Gustavo Tolson, investigador y director del Instituto de Geología de la UNAM, “y se puede decir lo mismo de los grandes yacimientos minerales”.

Las reservas que están en la superficie o que son obvias ya se están aprovechando a nivel internacional, lo que significa un mayor grado de complejidad en los esfuerzos para descubrir nuevos depósitos.

“Ahora se tienen que buscar los yacimientos que están más escondidos”, agrega, “ya sea porque son más antiguos, están a mayor profundidad o sus trampas ya no son obvias”.

Actualmente la exploración de reservas de hidrocarburos requiere de un conocimiento geológico profundo, además de una visión menos convencional del sistema petrolero, señala Tolson.

El reto para México consiste en que las principales cuencas petroleras están ubicadas en el Golfo de México y en aguas profundas.

“No es lo mismo perforar en un tirante de 20 metros de agua, que hacerlo con 100 metros”, aclara, “los costos aumentan de manera exponencial”.

El Golfo de México tiene más reservas petroleras, reitera, aunque el grado de dificultad para encontrarlas es mayor.

La otra alternativa permanece aún más inexplorada que las aguas profundas: los biocombustibles, cuya ley, por ejemplo, continúa atorada en el Congreso. Mientras, el reloj no da marcha atrás.



** DIFICIL REALIDAD

La contribución de Cantarell sin duda ha sido relevante”, afirma Benjamín García Páez, profesor del posgrado en Economía de la UNAM. “Pero si nos dejamos llevar por los resultados después de prácticamente tres décadas de este yacimiento, pues queda la sensación de que se nos fue como agua entre los dedos”.

El promedio de inversión anual que ejerció Pemex entre los años 2001 y 2006 fue de 10 mil millones de dólares, pero la propia empresa estima que requerirá poco más de 34 mil millones de dólares anuales durante la próxima década para hacer frente a sus requerimientos financieros.

Además, estimaciones de la paraestatal indicaban que al cierre de 2006, su pasivo total sumó un billón 170 mil millones de pesos, lo que equivale a la mitad del Presupuesto de Egresos de la Federación aprobado para 2007.

Pemex cerró el año pasado con una utilidad antes de impuestos que sumó 633 mil millones de pesos, pero después de cubrir sus obligaciones hacendarias, la utilidad neta fue de 45 mil millones de pesos.

Por eso resulta necesario profundizar los cambios al esquema fiscal que se le aplica a Pemex, acompañados de una planeación hacendaria a largo plazo que permita sustituir los recursos que genera el sector petrolero.

En opinión de Arturo Damm, analista y académico de la Universidad Panamericana, la opción ideal consiste en que paguen impuestos aquellos que nunca lo han hecho, eliminar regímenes especiales y privilegios, así como abatir la evasión fiscal.

Más allá del tiempo de vida que le queda a Cantarell, es un hecho que el petróleo dejará de ser una fuente de energía fundamental en las próximas décadas, y por eso resulta necesario que las finanzas públicas dejen esta dependencia, comenta Damm.

Francisco Labastida, presidente de la Comisión de Energía del Senado de la República, acepta que el reto es mayúsculo.

“Lamentablemente, utilizamos el dinero (obtenido por concepto del petróleo) para gasto corriente”, reconoce, “y eso es inadecuado e incongruente”.

El legislador priísta añade que las finanzas públicas del país, pero también de los estados y municipios, corren el riesgo de verse seriamente afectadas si no se concretan acciones pensando en el mediano y largo plazo.

 



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