Bajo la Lupa
Alfredo Jalife Rahme
EU, “un país del tercer mundo”, según
Bloomberg
Fuente:
UNTCIP.net
(18/02/2008)
• Boquetazo financiero
Decadencia inexorable
¿De qué tamaño será el boquetazo financiero para que Michael Rubens
Bloomberg, millonario y alcalde número 108 de Nueva York, haya
acusado sin piedad a la administración pestilente de Baby Bush de
haber transformado a Estados Unidos (EU) en un “país del tercer
mundo” (CBS,14/2/08)?
Ya el israelí-estadunidense Paul Krugman, de los pocos analistas
rescatables de The New York Times (que perdió su alma en la
desinformación sobre las “armas de destrucción masiva” en Irak),
había anticipado años atrás que EU se había convertido en un “país
del tercer mundo” debido a su endeudamiento masivo y a sus severos
déficit (NYT,14/10/03).
Krugman resultó mejor escritor que economista –y eso que es uno de
los pocos economistas lúcidos que quedaron en EU, ultrajado por las
monstruosas mendacidades de sus multimedia– y vuelve a la carga 10
días antes de la explosiva declaración de Bloomberg: “Carmen
Reinhart y Ken Rogoff publicaron un análisis alarmante sobre los
paralelos que existen entre Estados Unidos y los países que
experimentaron crisis financieras en el pasado. El piso de fondo del
análisis, que ha llamado mucho la atención, es que nos parecemos
espantosamente (sic) demasiado a esas otras naciones –y que si su
experiencia constituye guía alguna, entonces las cosas pueden
volverse realmente malignas” (NYT, 4/2/08).
¿El “EU monetarista” es similar al “México neoliberal”? Entonces,
¡que Dios nos agarre confesados!
Vale la pena resaltar el elevado nivel académico de los autores
citados por Krugman: Carmen Reinhart, de la Universidad de Maryland,
y Kenneth Rogoff, de la de Harvard, ambos miembros de la célebre
Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en
inglés), la cual, por cierto, descalificó desde hace cuatro años el
TLCAN experimentado en México (“TLCAN y México: un desempeño menos
que estelar”, por Aaron Tornell, Frank Westermann y Lorenza
Martínez, 4/2/04) –para que se vayan enterando tanto el locuaz
castañedista Arturo Sarukhán Casamitjana como el desorbitado
Calderón, a quien nunca se le ha dado la “economía política” (como
tampoco la “economía” ni la “política” sueltas).
A quienes se embelesaron con el “sueño estadunidense” durante un
siglo entero y atraviesan por la clásica “fase de negación” para
adaptarse a la triste realidad de la decadencia inexorable de EU,
les parecerá descabellado el aserto del israelí-estadunidense
Bloomberg, quien sopesa la posibilidad de lanzar su candidatura a la
presidencia como “independiente” o, en el peor de los casos, figure
en calidad de candidato a la vicepresidencia junto a John MacCain,
quien a sus 71 años no goza de muy buena salud, lo cual convertiría
a su acompañante (cinco años menor) en un “presidente de facto”, tan
poderoso como fue Dick Cheney en su cúspide previa a la debacle
militar en Irak.
No carece de fundamento el feroz ataque del alcalde israelí-estadunidense
Bloomberg, propietario de una de las principales agencias
financieras del mundo: Estados Unidos “exhibe una hoja contable que
parece cada vez más de un país de tercer mundo”.
También ridiculizó que los “cheques de rembolso” del gobierno
federal “equivalen a proporcionar más bebida a un alcohólico”.
Ignoramos si la diatriba iba con chanfle, debido al pasado adictivo
de Baby Bush, lo cual expresaría el desprecio absoluto del
establishment por la figura presidencial número 43.
Agregó que los “candidatos presidenciales buscaban soluciones
fáciles a problemas económicos complejos”, aunque habría que matizar
que Hillary Clinton, la agazapada candidata del Partido Demócrata,
es la única que ha expresado un programa “proteccionista” creíble,
al estilo de Franklin D. Roosevelt.
El “cambio” inespecífico del fenomenal Barack Obama subsume una
genuina revuelta de la base popular del Partido Demócrata contra el
establishment, mientras que la materia económica no es el fuerte del
senador de Arizona John MacCain, candidato del Partido Republicano
en caída libre, y que pudiera ser revigorizado con la candidatura
“independiente” de Bloomberg, o hasta del belicoso
israelí-estadunidense Joe Lieberman, republicano centrista con
máscara de “demócrata”.
El régimen torturador bushiano pasó una legislación de emergencia
que proveerá rembolsos de 300 a mil 200 dólares para más de 130
millones de personas, con el fin de estimular la economía, a punto
de entrar oficialmente en recesión.
El entorno recesivo favorece una candidatura “independiente” de un
tercer partido en discordia y de un candidato con el perfil de
Bloomberg, muy exitoso en los negocios bursátiles en Wall Street y
con la aureola de haber creado un imperio informativo financiero.
En la geometría política que se va configurando para la elección
presidencial, al alcalde neoyorkino le conviene más enfrentar la
candidatura de Barack Obama que la de Hillary Clinton, quien sería
más competitiva con el discurso económico. De allí que no suene nada
discordante que Bloomberg haya alabado el plan de Obama, senador de
Illinois, para crear un muy loable Banco Nacional de Reinversión en
Infraestructura, de entonaciones neokeynesianas, con el fin de
reconstruir carreteras, puentes, aeropuertos y obra pública que
generarían más de 2 millones de empleos.
Nadie dice de dónde provendría el financiamiento que endeudará
todavía más a Estados Unidos y que afectará sensiblemente la
cotización del dólar convertido en papel-chatarra, pero no queda la
menor duda de que EU tiene que ser reconstruido de pies a cabeza,
después de la embriaguez frenética de su fase
monetarista-neoliberal-centralbanquista por más de dos décadas
aciagas y ciegas: el periodo del brujo-aprendiz Alan Greenspan, que
legó lastimosamente a Ben Shalom Bernanke, su sucesor en la
devaluada Reserva Federal, quien no se da abasto en arrojar dinero
desde su flotilla de helicópteros muy averiados.
Bloomberg sabe acomodarse y maniobrar estupendamente de cara a las
tempestades: “demócrata” toda su vida, fue elegido como
“republicano” para alcalde de Nueva York, nada menos que en 2001:
ciudad y año del 11-9, el montaje terrorista hollywoodense “actuado”
conjuntamente por la CIA, el Mossad y los circuitos sionistas
globales con el fin de invadir Irak y Afganistán –si hacemos caso a
las estrujantes aseveraciones del ex presidente italiano Francesco
Cossiga (entrevista con Corriere della Sera, 30.11.07).
En la matriz neoliberal, los partidos políticos descerebrados son
intercambiables, como sucede con los saltimbanquis de PRI y PAN, así
como en los partidos Demócrata y Republicano.
Relegido en 2005, con el barómetro financiero en las manos,
Bloomberg abandonó en 2007 el lánguido Partido Republicano, con el
fin de coquetear a la postulación “independiente”. Es probable que
un triunfo de Obama facilitaría su lanzamiento “independiente”,
mientras una victoria de Hillary lo induciría a reforzar a McCain.
El diagnóstico de Bloomberg, aunque tardío, es real, pero encubre su
posicionamiento en el óptimo momento como “independiente” a la
presidencia y/o a la vicepresidencia, en calidad de compañero del
anterior héroe de guerra MacCain. Pero, desde cualquiera de las dos
posiciones, ¿podrá Bloomberg, o llámese quien sea, regresar a EU al
“primer mundo” financiero?