Pemex: ¿quién miente?, ¿a quién
creerle?
Fuente:
UNTCIP.net
(19/02/08)
• En ese territorio ni
los amarillos ni los tricolores tienen nada garantizado.
De manera formal —y por casualidad el jueves 14 de febrero, Día del
Amor y la Amistad—, el gobierno de Felipe Calderón decidió iniciar
el debate sobre la llamada reforma energética, un fantasma del que
todos hablan, del que algunos se columpian para obtener su renta
mediática, pero que en realidad nadie conoce a ciencia cierta, por
la razón elemental de que no existe.
Y la mejor muestra de que se habla de algo que nadie conoce, pero de
lo que muchos quieren sacar reja política —en vergonzosa
confirmación de lo poco serios y lo mucho irresponsables que son los
políticos y gobernantes de todos los partidos—, lo vimos apenas en
el pasado fin de semana —de jueves a viernes—, cuando casi todos los
actores políticos se refirieron al tema energético en una suerte de
esquizofrenia política que, juzgue usted, resulta de pena ajena.
El banderazo de salida lo dio, por supuesto, el presidente Calderón,
quien desde Los Ángeles —a punto de concluir su gira de trabajo por
diversas capitales de Estados Unidos— dijo que sólo existen tres
caminos posibles para Pemex: “Que se quede como está, con el riesgo
de que en nueve años no tengamos petróleo; que el Gobierno destine
recursos sociales para estimular su inversión, o ver lo que han
hecho otras empresas públicas en el mundo”.
La tercera opción —que incluye abrir la petrolera Pemex a la
inversión nacional y a la extranjera para adquirir la tecnología de
extracción profunda— es la que prefiere el gobierno de Calderón,
quien insistió en que no habrá reforma constitucional.
Casi al mismo tiempo, la secretaria de Energía, Georgina Kessel,
dijo que no existe borrador alguno sobre la iniciativa, pero que el
Gobierno Federal no aceptará cambiar o transferir la propiedad del
crudo mexicano. Eso sí, dijo, a finales del mes de marzo habrá una
iniciativa. A su vez, el mismo jueves el líder nacional del PAN,
Germán Martínez, confirmó que marzo es el mes de la iniciativa, pero
dijo que aún no se sabía si la presentaría el PAN o el gobierno
federal. Insistió que nadie pretende privatizar, y que existen
pláticas “muy positivas” con el PRI para buscar un consenso.
Ese mismo jueves, al conocer el banderazo de salida que dio el
presidente Calderón al debate energético —y la confirmación de
Georgina Kessel, responsable del ramo—, el derrotado candidato
Andrés Manuel López Obrador gritó en la plaza pública: “¡Se los
dije; el Gobierno ya soltó la sopa sobre Pemex!”. Luego dijo: “¿Qué
van a decir ahora los que nos criticaban que no había iniciativa?”.
Lo cierto es que no existía y aún no existe iniciativa, sino que
apenas arrancó el debate sobre la misma. Pero, además, en una
contradicción monumental que AMLO nunca ha querido aclarar en
público —y que no es más que un engaño colectivo—, en su Programa
Alternativo de Nación, el tabasqueño proponía la participación
privada en el sector energético, en Pemex.
Y tan no existía iniciativa, que ese mismo jueves la diputada Ruth
Zavaleta anunció que invitaría a Cuauhtémoc Cárdenas para que
debatiera con los diputados federales del PRD sobre el tema. Claro,
a esa reunión no invitó a AMLO. Horas después, en Michoacán, al
tomar posesión como gobernador perredista de esa entidad, Leonel
Godoy dijo que apoyaría una iniciativa para mejorar Pemex, pero
nunca una reforma constitucional para privatizar el petróleo. A ese
acto, en el que de manera formal el nieto del “Tata”, Lázaro
Cárdenas Batel, dejó el cargo de gobernador, acudió la plana mayor
del PRD menos AMLO, que ya parece “apestado” en ciertos actos de los
amarillos.
Pero también en Michoacán, Cuauhtémoc Cárdenas dijo que Pemex
“requiere de la participación de la iniciativa privada nacional, sin
que ello implique una reforma constitucional”. Luego insistió:
“Primero es necesario conocer la iniciativa, y luego sobre ella
iniciar la discusión”. Esto es, que no existe iniciativa alguna. En
el mismo acto de toma de posesión del nuevo gobernador michoacano,
el enviado presidencial, Juan Camilo Muriño, quiso aclarar la
postura del Gobierno Federal —aunque en realidad la complicó aún
más— al exponer: “El Ejecutivo no presentará ninguna iniciativa,
hasta no contar con un diagnóstico compartido por diversos
sectores”. Es decir, que primero habrá consensos y luego iniciativa.
Mientras eso ocurría, ese mismo viernes, en la casona de Xicoténcatl,
el senador Manlio Fabio Beltrones declaró que su partido compartía
la posibilidad de establecer alianzas estratégicas entre Pemex y
empresas extranjeras, ya que se trata de un asunto de sensatez y
sentido común: “La tecnología para perforaciones profundas no se
vende, y la única forma de acceder a ella es mediante alianzas
estratégicas”. De manera simultánea, gobernadores del PRI de los
estados petroleros —Veracruz, Tamaulipas, Tabasco y San Luis Potosí—
anunciaron la formación de un bloque de gobernadores para “apoyar la
reforma a Pemex, pero sin privatizar la paraestatal”.
Como se puede ver, es falso que ya exista una iniciativa. Es cierto
que existen puntos de vista convergentes entre el gobierno de
Calderón y un sector del PRI bien identificado —el del poderoso
senador Manlio Fabio Beltrones—, como también es verdad que la
franja dialogante y negociadora del PRD —la de “Los Cárdenas” y “Los
Chuchos”— está de acuerdo en que Pemex se abra a la inversión
nacional, pero no a la extranjera. Y también queda claro quién usa
el engaño como discurso político y como renta mediática; ese
personaje se llama Andrés Manuel López Obrador, que de demócrata,
nacionalista e izquierdista no tiene nada. Eso sí, se monta el tema
del petróleo porque es el tema más rentable.
Pero lo interesante del caso, más allá de las mitomanías de unos y
las coincidencias de otros, es que la discusión sobre el futuro de
Pemex quedará en manos del Congreso; de los diputados federales y
senadores de todos los partidos. Y, en efecto, en ese territorio ni
los amarillos ni los tricolores tienen nada garantizado. Otra vez el
Congreso, otra vez todos los mexicanos en manos de esa grosera y
arrogante partidocracia. Al tiempo.
aleman2@prodigy.net.mx