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Pemex como cuestión de fe

Fuente: UNTCIP.net
(21/02/08)

• El asunto de la reforma energética, en México, toca un tema nacionalmente correcto, el del monopolio estatal de petróleo. Y con eso, saca a la superficie puntos de vista que son dignos de mención. Uno de ellos, reciente, fue el del ex candidato del PRD a la presidencia. Algunos de los puntos más llamativos son los siguientes.

Dice que en México se ha desaprovechado el potencial económico del petróleo “para fomentar la industrialización, generar empleos y convertir a México en una potencia energética” y creo que tiene razón en esto. Pero, afirma que ese desaprovechamiento se debe a “la idea que ha prevalecido, en los últimos 25 años, de privatizar la industria eléctrica y el petróleo”. No, en realidad Pemex jamás ha sido aprovechado para otra cosa que financiar al Gobierno, desde su fundación.

No podía en esa argumentación faltar la idea de que detrás de las políticas neoliberales “está el interés de quienes ambicionan apropiarse de recursos que son propiedad de la Nación y del pueblo de México… (Se) pretende consumar la fechoría de privatizar esta riqueza de la nación y compartir la renta petrolera con empresas extranjeras”. El título de la columna de López Obrador es muy ilustrativo, “¿País o Colonia?”, es decir, el mundo bipolar: sólo él tiene la respuesta correcta en una realidad sin matices.

El asunto de Pemex tiene facetas complejas. Una de ellas es la educativa: el monopolio fue colocado en la conciencia educativa mexicana como propiedad de los mexicanos, cosa que aún se cree cierta en algunos segmentos. Si en realidad fuese nuestra propiedad, cada uno de nosotros tendría acciones que podrían venderse y comprarse. Como no es así, debe concluirse que el monopolio es realmente propiedad del Gobierno, no de los mexicanos.

Otra faceta es mental, la de un mundo mal comprendido en el que si Pemex es privatizado, México entero se cae y desaparece convirtiéndose en una colonia extranjera. Si el razonamiento fuese cierto, entonces varios países serían colonias extranjeras, como EU. La realidad es más compleja, y colocar a la soberanía en el petróleo es más o menos lo mismo que poner el orgullo patrio en la selección nacional de futbol. No tiene sentido.

La tercera faceta es política. Más que producir petróleo, Pemex produce causas políticas, y es de gran utilidad para los gobernantes, sean los que sean. López Obrador, por ejemplo, lo usa ahora para volver a ser protagonista capitalizando la conciencia educativa. Otros lo han usado para conseguir fondos para campañas electorales, comprar lealtades, ir a jugar a Las Vegas y tener más poder. Es más bien milagroso que al mismo tiempo también produzca petróleo y gasolina.

Pemex es también una enorme fuente de ingresos gubernamentales y ha permitido que el Gobierno mexicano crezca sin sentido. Fragmentarlo y venderlo sería igual a quitar recursos al Gobierno y muy pocos gobernantes estarían dispuestos a perder esos recursos, en especial los socialistas. Y también es una fuerza que distorsiona toda la economía. Volver al petróleo el motor de la economía nacional ha sido un error trágico. El perredista quiere hacer más grande ese error.

¿Qué debe hacerse? Exactamente lo opuesto a lo que se acepta como nacionalmente correcto. El monopolio debe fragmentarse en varias empresas mucho menores, en funciones y cobertura geográfica, subastando esas partes y con el Gobierno cobrando una cuota por extracción de crudo. Nada más. Los compradores podrían ser de cualquier parte del mundo, cuidando la concentración excesiva.

Si eso no se hace, es por causas ajenas a la razón, de lo que las ideas de López Obrador son un buen ejemplo, y que se resumen a creer que haciendo lo mismo que antes, pero con la intención de hacerlas mejor, las cosas ahora sí saldrán bien.

Estas cuestiones, mucho me temo, no son asuntos de fe, sino de realidad. El monopolio estatal de petróleo en México es un fracaso porque es propiedad del Gobierno. Ese es el problema. Ningún gobierno, ningún gobernante, es un buen empresario. Ninguno.

Post Scriptum

Las ideas de López Obrador fueron publicadas por Grupo Reforma el 18 de febrero, de donde se tomaron las citas textuales.

garcia@contrapeso.info

 



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