Noticias Petroleras

 

¡ En defensa del patrimonio energético y la industria petrolera de México y por el respeto de los derechos y el desarrollo de los trabajadores de la energía !

 

¿Qué es lo importante? ¿Lo escrito o lo correcto?

Fuente: UNTCIP.net
(21/02/08)

• Por: Arturo Damm Arnal

Hay quienes opinan, sobre todo políticos, que mientras se respete la Constitución, todo se vale, afirmación que supone que el texto constitucional es perfecto, como si hubiera sido redactado por Dios mismo, algo que, ¡obviamente!, no es así, siendo la mejor muestra de ello el capítulo económico, artículos 25 al 28, mismo que adolece de errores económicos, contradicciones lógicas, injusticias legales y manipulaciones lingüísticas, tal y como demostré, en este mismo espacio, hace algunas entregas.

Hay quienes opinan que, mientras se respete la Constitución, cualquier reforma energética es válida, afirmación que parece sensata, apegada a Derecho, políticamente correcta, pero que, bien vista, no pasa de ser una tontería ya que, si se ha de respetar la Constitución, no hay posibilidad de llevar a cabo una reforma energética eficaz que logre lo que una reforma con tales características debe conseguir: el beneficio del consumidor, es decir, más y mejores energéticos, desde la gasolina hasta la electricidad. No nos engañemos: en materia energética respetar la Constitución implica que todo siga igual, que Pemex siga siendo un monopolio gubernamental sin ni siquiera la posibilidad de, sin dejar de serlo, asociarse con capitalistas privados, siendo ese, también, el caso de la Comisión Federal de Electricidad.

Eso —que mientras se respete la Constitución adelante con la reforma energética—, es lo que señaló Leonel Godoy, en la toma de posesión de su cargo como gobernador de Michoacán, quien afirmó que apoyará cualquier iniciativa de reforma energética, siempre y cuando la misma “no violente la Constitución”, lo cual parte del supuesto de que el texto constitucional está bien redactado, lo cual es suponer demasiado, porque, sobre todo el capítulo económico adolece de errores económicos, contradicciones lógicas, injusticias legales y manipulación de palabras, razón por la cual no se puede respetar, tal y como, de hecho, no se respeta en muchos de sus puntos, aunque sí en otros, que son los que más daño han hecho, sobre todo, de cara a los intereses de los consumidores. Me refiero, ¡obviamente!, a todo lo que tiene que ver con la participación exclusiva del gobierno en las áreas estratégicas de la actividad económica, comenzando por las industrias del petróleo y la electricidad, monopolios gubernamentales que han beneficiado a unos cuantos en perjuicio de muchos. Y, sin embargo, hay quienes dan su consentimiento a la reforma energética, ¡siempre y cuando no se viole la Constitución!

¿Y si la Constitución debe ser violada por la simple y sencilla razón de que ella viola la libertad individual y la propiedad privada, al prohibir, por ejemplo, que los particulares produzcamos, distribuyamos y vendamos energía eléctrica, como si todas ellas fueran actividades delictivas y, por lo tanto, merecedores de estar prohibidas? ¿Y si la Constitución debe ser violada ya que ella viola los derechos a la libertad y a la propiedad? Entiéndase, por ser violada, ser corregida de los yerros que padece, y que señalo nuevamente: errores económicos, contradicciones lógicas, injusticias legales y manipulaciones lingüísticas.

La Constitución, como toda creación humana, es imperfecta y, por lo tanto, perfectible, ¡sobre todo en su capítulo económico!, que es una mezcolanza de comunismo y socialismo; mercantilismo y proteccionismo; dirigismo gubernamental y Estado benefactor, nada de lo cual sirve para lograr el progreso económico. Respetar, en materia de economía, la Constitución, es tanto como seguir como hasta ahora, con los consumidores a la espera de su gran oportunidad, liberados de los monopolios gubernamentales. ¿Hasta cuándo?

arturodamm@prodigy.net.mx

 



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