Acusa AMLO a Mouriño de traficar
influencias
Fuente:
UNTCIP.net
(25/02/08)
• Por: NTX, Lunes, 25 de
Febrero de 2008
“El funcionario obtuvo de Pemex contratos millonarios mediante el
procedimiento de adjudicación directa para beneficio de su empresa
familiar”, señala.
México, DF.- Andrés Manuel López Obrador señaló al secretario de
Gobernación, Juan Camilo Mouriño, como el principal promotor de la
entrega del petróleo a particulares, y lo acusó de ser un
“traficante de influencias”.
Sostuvo que gracias a su gestión en la función pública, “el
funcionario obtuvo de Petróleos Mexicanos (Pemex) contratos
millonarios mediante el procedimiento de adjudicación directa para
beneficio de su empresa familiar”.
En el primer mitin que encabezó frente a la torre de la paraestatal,
en la ciudad de México, para convocar a la suma de esfuerzos que en
torno al plan de resistencia civil pacífica llevará a cabo el
movimiento que encabeza, advirtió que el “despojo del petróleo
dejaría latente el riesgo de una confrontación violenta, lo cual nos
puede llevar a más sufrimiento, inestabilidad política y social, al
predominio del uso de la fuerza, y no necesariamente a la
emancipación del pueblo”.
Ante cientos de personas que se congregaron en el lugar, abarcando
los dos sentidos viales de avenida Marina Nacional, para expresarle
su apoyo contra la privatización del sector, López Obrador entregó
al coordinador de los diputados perredistas, Javier González Garza,
“toda la documentación que poseo: minutas, contratos y datos
técnicos para demostrar” los señalamientos contra Mouriño.
Lo anterior, con el propósito de que los legisladores del Frente
Amplio Progresista (FAP), integrado por el PRD, el PT y
Convergencia-- soliciten, tanto en la Cámara de Diputados como en el
Senado, la realización de las auditorías correspondientes a la
paraestatal.
Y que sirva, además –dijo-- para aclarar la relación que existe
entre Felipe Calderón, el secretario de Gobernación y Alfredo Elías
Ayub, director de la Comisión Federal de Electricidad, con empresas
extranjeras para entregarles el sector energético.
“No le demos vueltas al asunto. Detrás de la pretensión de
privatizar a Pemex está la codicia de las minorías rapaces y de
funcionarios corruptos.
Estos derechistas inmorales ignoran lo que decía don Jesús Reyes
Heroles: los únicos negocios que a los políticos o funcionarios nos
deben interesar son los negocios públicos”, parafraseó.
Por eso digo, insistió, que “nunca como ahora es tan aplicable la
frase de Bertold Brech, según la cual el peor de todos los ladrones
es el político corrupto, lacayo de las empresas nacionales y
multinacionales”.
El ex candidato presidencial enarboló como símbolo de lucha la
bandera nacional, para reafirmar su decisión de no permitir que se
concreten los propósitos que, aseguró, encabezan las cúpulas en el
poder.
Sostuvo que esa es la respuesta del porqué los gobiernos
neoliberales dejaron de invertir en exploración, refinación,
petroquímica, investigación y desarrollo tecnológico.
Aunque parezca increíble, remató, “desde hace 25 años todos los
gobernantes han mantenido como dogma la idea fija de privatizar a
Pemex y no les ha importado arruinar a la industria petrolera para
tener el pretexto de convertirla en un negocio de particulares”.
Desde 1983, recordó el ex jefe de gobierno capitalino, han pasado a
manos de particulares más de mil empresas públicas: Teléfonos de
México, Ferrocarriles Nacionales, minas, aeropuertos, las dos líneas
aéreas (Mexicana y Aeroméxico), los bancos, ya privatizaron 35 por
ciento de la industria eléctrica nacional y “ahora quieren montarse
en el negocio del petróleo”.
Se pronunció contra la utilización de “eufemismos” para “ocultar” el
propósito de entregar de concretar ese proyecto, al argumentar que
falta dinero o tecnología para modernizar a la industria, cuando
–planteó—extraer un barril de petróleo nos cuesta 4 dólares y se
vende en 80.
Además, recordó, la paraestatal pagó impuestos por 60 millones de
dólares, tan sólo el año pasado, equivalentes al 38 por ciento del
presupuesto federal, y tres veces más de lo pagado por todas las
empresas privadas del país, por Impuesto sobre la Renta.
Por eso, advirtió, “no aceptamos, que se oiga bien y que se oiga
lejos, nada que tenga que ver con privatizar a Pemex o compartir la
renta petrolera”.
Es más, señaló, “esto huele” a lo que querían hacer con el Servicio
de Administración Tributaria, antes de las elecciones del 2006 para
dejar la política de ingresos en manos de “los potentados y evitar
que desde el Poder Ejecutivo se promoviera una verdadera reforma
fiscal”.
O a lo mejor, manifestó, “quieren una especie de IFE, que
supuestamente se maneja con independencia, cuando todos sabemos que
sus integrantes no son más que empleados del PRIAN.
Y por si fuera poco, todo ello es violatorio de la Constitución”. El
dirigente apuntó que “sólo es cosa” de reducir el gasto burocrático
y terminar con los privilegios de los altos funcionarios, para
fortalecer a la empresa pública, o cuando menos –dijo-- entregarle
los excedentes petroleros.
Pero también, añadió, hace falta “combatir la corrupción”. Entonces
se pronunció por las auditorias para aclarar la relación Calderón,
Mouriño-Elías Ayub, y para conocer realmente “quien es” el actual
secretario de Gobernación.
“Es un traficante de influencias, como lo demuestra el hecho de que,
siendo presidente de la Comisión de Energía en la Cámara de
Diputados y posteriormente subsecretario en la Secretaría de
Energía, con Calderón, obtuvo de Pemex contratos millonarios
mediante el procedimiento de adjudicación directa para beneficio de
su empresa familiar”, apuntó.
López Obrador pidió apoyar el plan de resistencia civil pacífica
contra la privatización, y estar alertas ante cualquier intento al
respecto.
Hagamos asambleas públicas, informemos a la gente y formemos las
brigadas para la defensa del sector, resaltó.
Dijo que de no ser necesario, la próxima reunión será el 18 de
marzo, a las 5 de la tarde, en el zócalo capitalino.
Tras señalar que quienes integran su movimiento quieren la paz,
aprovechó para reiterar su rechazo a la reforma judicial, y llamó a
los dirigentes de los tres partidos que integran el FAP a explorar
todas las posibilidades legales para lograr la libertad de los
presos de Atenco, de Flavio Sosa y de todos aquellos encarcelados
por motivos políticos o sociales.