Lupita Rodríguez Martínez
Defensa del petróleo
Fuente:
UNTCIP.net
(26/02/08)
• Más allá de los
incidentes suscitados al calor de contiendas intra-partidistas, la
Asamblea General por la Defensa de la Constitución y del Petróleo,
realizada frente a la Torre Pemex, reafirmó la decisión de miles de
mexicanos de no permitir bajo ninguna circunstancia que se privatice
la industria petrolera en beneficio de particulares, nacionales o
extranjeros. Para la defensa del petróleo y de la Constitución, cuyo
marco fue el Día de la Bandera Nacional, símbolo de la libertad y de
la independencia de nuestro país, se refrendó el plan de resistencia
civil pacífica para actuar de inmediato ante cualquier maniobra para
privatizar el petróleo.
Por eso, desde antes de la Asamblea General en cada Estado se
constituyó un Frente Estatal para la Defensa del Petróleo, con el
fin de convocar para el 18 de marzo a la gran conmemoración popular
por el 70 aniversario de la Expropiación Petrolera, en el Zócalo de
México. La decisión histórica del presidente Lázaro Cárdenas del Río
de expropiar la industria petrolera, no sólo hizo valer la soberanía
nacional, sino que abrió un nuevo horizonte a la economía del país,
ya que desde entonces México se ha desarrollado por el dominio que
la nación ejerce sobre el petróleo, ya que de eso también dependerá
nuestro futuro. Lamentablemente la corrupción de la que se alimentan
y nutren el poder económico y el poder político de México, mantiene
estancado el esfuerzo para sacar adelante a nuestro país del atraso
y de la pobreza.
A pesar de esto, el grueso de la nación mexicana sigue en la lucha
por retomar el camino que garantice el bienestar popular, utilizando
dos recursos fundamentales: la vocación de trabajo de nuestro pueblo
y el uso racional de los energéticos, en particular del petróleo.
Tal y como lo ha venido sosteniendo Andrés Manuel López Obrador, el
principal recurso de México es su pueblo, noble, generoso, creativo
y trabajador, pues a pesar de que millones de mexicanos hayan tenido
que emigrar a los Estados Unidos, obligados por la necesidad y los
malos gobiernos, con su esfuerzo han salido adelante, al grado de
enviar remesas a sus familiares por 25 mil millones de dólares al
año. Si el pueblo de México fuese un pueblo flojo e indolente, no
mejoraría en ninguna parte. La falta de oportunidades y la
inmovilidad social generada por las políticas neoliberales, ha
cancelado el futuro a hijos e hijas del campesino, del obrero, del
comerciante, del profesionista, pues antes se podía progresar con el
estudio o con el trabajo y ahora ya no.
Por ello, la esperanza de transformar a México radica en terminar la
opresión económica y a partir de ahí desatar la creatividad y
laboriosidad del pueblo, siendo el petróleo la palanca para detonar
esa cultura del trabajo productivo, pues con el petróleo bien
administrado es posible industrializar a México, crear empleos,
abaratar el precio del gas, gasolina y electricidad, así como
fortalecer el mercado interno y garantizar el desarrollo nacional.
Al igual que López Obrador preguntamos ¿Porqué los gobiernos
neoliberales en vez de convertir a México en una potencia energética
han dejado de invertir en exploración, en refinación, en
petroquímica, en investigación y desarrollo tecnológico,
convirtiéndonos en un exportador de crudo e importador de productos
con mayor valor agregado? La respuesta, aunque parezca increíble, es
que desde hace 25 años y desde que la política neoliberal se impuso,
los gobernantes tienen como dogma la idea de privatizar a Pemex, sin
importarles arruinar la industria petrolera por el pretexto de
convertirla en un negocio de particulares. Tengamos en cuenta que la
política económica neoliberal no sólo ha empobrecido a la mayoría de
los mexicanos, sino que ha propiciado la entrega de recursos y de
empresas públicas para provecho de unos cuantos.
Desde 1983 han pasado a manos de particulares más de mil empresas
públicas, entre ellas Teléfonos de México, Ferrocarriles Nacionales,
minas, bancos, aeropuertos y líneas aéreas. Hasta ahora han
privatizado el 35% de la industria eléctrica y ahora quieren
montarse en el negocio del petróleo. Esta venta de activos del
patrimonio nacional no se ha traducido en un mayor crecimiento
económico, ni en mejores condiciones de vida para la gran mayoría de
los mexicanos y mexicanas; por el contrario, la economía ha
permanecido estancada y no se han generado empleos. Por ello, somos
el país que más mano de obra expulsa al extranjero. Por eso el
llamado a la defensa del petróleo, aunque se diga que no habrá
privatización, pues en los casos del Fobaproa y del ISSSTE el PRI y
del PAN llevaron a cabo estos agravios en menos de 72 horas.
Monterrey, Nuevo León, a 25 de Febrero del 2008.