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¡ En defensa del patrimonio energético y la industria petrolera de México y por el respeto de los derechos y el desarrollo de los trabajadores de la energía !

 

Las mentiras sobre Pemex

Fuente: UNTCIP.net
(27/02/08)

• Por: René Arce Islas

Desde que nuestros gobiernos optaron por las políticas neoliberales se plantearon el objetivo de desmantelar la industria petrolera para pasarla a manos de las grandes empresas multinacionales; su ambición —pues son muchos los intereses económicos en juego— no les permite ver que tal encomienda atenta contra la soberanía del país.
Olvidamos nuestra historia y esta situación es aprovechada por los neoliberales para regresarnos al pasado y continuar bajo la dominación de los extranjeros; por ello debemos tener presente que el general Lázaro Cárdenas no planteó la nacionalización como cuestión de beneficios económicos o de derechos laborales, sino como un dilema sobre quién manda en México: el gobierno de la nación o, en aquella época, las compañías petroleras extranjeras.

A los mexicanos nos han vendido una mentira tras otra sobre la situación de Pemex. Se nos dice que la paraestatal está arruinada, pero la verdad es que se ubica en el lugar número ocho entre las empresas petroleras más importantes del mundo. Las cifras son contundentes. En el 2006, Pemex obtuvo 96 mil 560 millones de dólares y en los últimos seis años la cifra fue de 396 mil 869 millones de dólares; esta cantidad representa casi el doble de los ingresos provenientes del sector público.

Una empresa en quiebra difícilmente puede obtener tales ingresos; pero como el objetivo es desmantelar a Pemex para justificar su venta al capital extranjero, la estrategia ha sido quitarle todos sus recursos para que no pueda invertir y modernizarse. Ésta es la explicación de por qué Pemex le paga al gobierno 55 por ciento de sus ingresos en impuestos. De lo recaudado en el 2006, el gobierno se quedó con más de 55 mil millones de dólares. Cabe destacar que Pemex es la excepción de la regla, pues cualquier otra empresa mexicana sólo le deja al gobierno el 30 por ciento de sus ingresos, vía impuestos.

Cierto. Pemex, como cualquier empresa, tiene sus problemas. Sin embargo, si fuera tan ineficiente como se nos dice, no ocuparía el octavo lugar entre las principales empresas petroleras del mundo ni sería considerado como el sexto productor de petróleo del planeta.
Nos quieren vender la privatización a través de contratos, pero lo que no dicen es que en la industria petrolera existen los contratos de riesgo. Ejemplo de ello son los que se realizan en Cuba (recordemos que este país no cuenta con recursos ni infraestructura y por ello se beneficia de estos contratos), donde el capital privado explora y, si encuentra petróleo, las ganancias se reparten, la mitad para el capital privado y la otra mitad para el Estado.

Si estas empresas entran a nuestra industria —una industria consolidada desde 1938, que sí tiene infraestructura y recursos—, por cada barril que se vende a 80 dólares se tendría una ganancia de 75.15 dólares, que repartida le tocarían solamente al país 37.5 dólares, en vez de los 75.15 dólares, y descontando los impuestos que se le dan al gobierno, pues ahora sí Pemex se quedaría sin recursos.

Otra de las falacias sobre Pemex es que no tiene los 400 mil millones de pesos que requiere actualmente para su desarrollo y modernización. Recordemos que precios del petróleo están alrededor de los 80 dólares por barril. Anualmente se fija un precio como base para determinar los ingresos públicos del país. En 2008 el precio fijado fue de 49 dólares por tonel.

En la Ley de Ingresos de la Federación se presupuestaron ingresos petroleros por 865,559 millones de pesos. Si la producción es de tres mil 82 millones de barriles por día, multiplicada por un año (365 días) y ese resultado por 80 dólares por barril, se muestra que las ganancias de Pemex, por la pura venta de petróleo, serían de 89,994.4 millones de dólares; a razón de 11 pesos por dólar da un total de 989,938.4 millones de pesos.

La diferencia entre lo que se obtuvo por venta de petróleo menos los ingresos petroleros que se presupuestaron serían los ingresos excedentes petroleros brutos, que son igual a 124,379.4 millones de pesos. De 3 a 4 años se tendrían los 400,000 millones de pesos que se requieren; ¿entonces por qué no se usan estos excedentes para su desarrollo?

Entre 2001 y 2006 se lograron ingresos excedentes brutos por 1,346,414 millones de pesos; es decir, 122 mil 401 millones de dólares. Si esos recursos se hubieran destinado a Petróleos Mexicanos, muchas de las necesidades de la industria se hubiesen satisfecho.

Además, se le ha impuesto a Pemex por parte de la Secretaría de Hacienda la condición de mantener un superávit, lo que se ha llamado “superávit primario”. En 2007 los recursos generados por concepto de “superávit primario” fueron de 322 mil millones de pesos; ante esta realidad se muestra indispensable descongelar estos recursos que hoy tiene la Secretaría de Hacienda y que, al final de este año, sumarán retenidos 451 mil millones de pesos.

Considerando los ingresos excedentes brutos actuales, la ganancia extra para los próximos 6 años sería de 746,276.4 millones de pesos. ¡Alcanzaría para invertir casi el doble de lo que se requiere en este momento!
Qué es lo que tendría que hacer el gobierno si en verdad quisiera el desarrollo de Pemex. En primer lugar, usar los excedentes petroleros o buscar créditos amparados por estos excedentes.

También será indispensable disminuir la carga fiscal de Pemex hasta igualar el porcentaje que pagan de impuestos las empresas petroleras internacionales. Asimismo resulta urgente que se le otorgue autonomía financiera a Pemex, al tiempo que se modifique la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, a fin de regular la asignación del excedente petrolero. Se deben otorgar 20 por ciento al Fondo de Estabilización y 70 por ciento para los programas y proyectos de inversión en infraestructura de la paraestatal. Igualmente será necesario establecer una verdadera política energética de corto, mediano y largo plazos para asegurar la soberanía energética de México, pues esto nos permitiría una explotación racional de los yacimientos petroleros y un mejor cuidado en las actividades petroleras. Además se tendrá que crear un Consejo Nacional de Energía como responsable de elaborar el Plan Nacional de Energía y de la Regulación para la explotación de yacimientos transfronterizos en aguas profundas, a fin de garantizar la soberanía y la transición energética. Éstas son algunas de las medidas que se necesitan con urgencia, pero existen muchas otras.

La industria petrolera precisa de modificaciones para su desarrollo, pero no las que propone el gobierno federal. El compromiso de todos los mexicanos es defender y fortalecer nuestra empresa nacional, la más importante del país; la privatización no es la vía. No permitamos que las mentiras gubernamentales sobre Pemex acaben con nuestra soberanía. Defendamos nuestro patrimonio y velemos por el futuro del país.

rene.arce@congreso.gob

 



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