Pretenden “Chuchos” minimizar el tema
petrolero
Fuente:
UNTCIP.net
(28/02/08)
• Nueva Izquierda,
sepultureros del PRD
Enfrentan Navarrete y González reclamo social
Zacatecas, Michoacán, Guerrero y los panistas
AMLO sigue llenando plazas y recibiendo apoyo
Quintana Roo, paraíso que pretenden descomponer
Estado de los ESTADOS
Por Lilia Arellano
Dentro de toda la perversión que hay detrás, existe un claro
panorama que permite observar que se pretende privilegiar el futuro
de un partido político, el PRD, por encima de lo verdaderamente
importante que es garantizar el futuro de la Nación. Y si ya hablar
de la suerte que correrá un partido político resulta infantil frente
a lo que puede suceder con el país y los 110 millones de mexicanos
que lo habitan, poner atención al porvenir de sólo una corriente
dentro de ese partido, es todavía más lamentable. Aunque habrá que
reconocer que por ahora este grupo tiene el control sobre acciones y
decisiones que se toman tanto en la Cámara de Senadores como en la
de Diputados. En estos encuentros y desencuentros entre la lucha que
encabeza el hombre que los llevo a ocupar la segunda fuerza política
nacional y las ambiciones por todos conocidos de Nueva Izquierda, se
dejan al descubierto puntos que hay que analizar.
En este contexto, Andrés Manuel López Obrador reiteró una vez más su
rechazo a la violencia. Una vez más también ha demostrado que
prefiere la conducción de sus seguidores sin que se altere el orden,
sin que pueda haber reclamos o consecuencias que se conviertan, el
primero de los casos, en un franco endurecimiento del gobierno
federal, que con el pretexto de aplicar la ley encarcele a quienes
forman parte de los grupos que abiertamente están dando la cara por
la defensa del petróleo y, en el segundo, en otro tipo de acciones
que también promueve el mandato en turno y que pueden derivar en
muertos y heridos. Tal y como comentara en entrevista radiofónica
concedida este martes, puntualizó en la prioridad que une a capas
sociales y sectores de todos los partidos políticos y que se centran
en la defensa de los energéticos.
Es también una vez más que López obrador advierte de las graves
consecuencias en el orden social, económico y político que pueden
sobrevenir si se despoja a los mexicanos del patrimonio petrolero.
López Obrador vuelve a situarse sobre un eje rector de demandas, que
ya no son sólo de orden popular sino que abarcan la única base que
puede mantener bajo control la cada vez más creciente posibilidad de
que se genere una gran crisis social que ponga en jaque una
estabilidad cada vez más en riesgo ante el creciente descontento.
Vuelve también a situarse en el punto en el que convergen opiniones
y posiciones de fuerzas políticas distintas al PRD y, entre ellos,
sobresalen muchos legisladores y dirigentes del PRI y militantes de
Acción Nacional que van adhiriéndose a su causa.
El llamado a la unidad y las advertencias no han sido lanzadas sólo
para alertar al gobierno federal sobre lo que puede sobrevenir en
caso de que se tomen decisiones erróneas sino que también sirve de
convocatoria a quienes se encuentran dirigiendo a una parte de la
militancia perredista, en donde también las equivocaciones tienen un
costo muy alto. Aunque esta parte sigue demostrando que no escucha y
como ejemplo están las aseveraciones de Jesús Ortega en el sentido
de que él y miembros de su corriente han sido amenazados de muerte,
señalando con índice de fuego a gente cercana a López Obrador, y tan
cercana que son quienes manejan sus páginas informativas en
Internet. Esta acusación de Carlos Navarrete sobre las pretensiones
de dividir al PRD son también, si así se quiere ver, una clara
muestra de las ligas que prevalecen con Acción Nacional.
Esta comparsa ya pasó a mayores porque con anterioridad los
blanquiazules, solitos, fabricaban sus cortinas de humo cuando López
Obrador cuestionaba sus decisiones sobre las reformas que ya hoy
están aprobadas o ponía en la mesa de la discusión temas
trascendentales y álgidos. En el presente Nueva Izquierda se está
caracterizando por ser la comparsa de este juego perverso y con sus
acciones y declaraciones minimiza lo que es fundamental: la defensa
del petróleo. Puede observarse así hasta que punto han llegado las
ambiciones de Los Chuchos, y hasta que punto, refugiados en una
llamada “izquierda progresista”, están dispuestos a llevar a cabo el
celebre “o mío o de nadie”, en clara referencia a sus ambiciones por
dirigir un partido del cual son simple y llanamente los
sepultureros.
Reclamos sociales
Lo ocurrido la tarde del domingo frente a la Torre de PEMEX, en el
aniversario del Día de la Bandera, a los legisladores del PRD Javier
González Garza y Carlos Navarrete no es otra cosa que la revelación,
ahora sí con toda su crudeza, del descontento de quienes están
ciertos de que ambos, con sus acciones, con sus pronunciamientos, no
sólo se han significado como los grandes enemigos de López Obrador
sino que, sin siquiera esperar al término de sus respectivas
labores, ya son tachados de traición y de alta traición.
Ante estos hechos, ambos coordinadores de las bancadas de su partido
en las Cámaras de Diputados y Senadores, salieron para señalar con
argumentos infantiles que lo ocurrido estaba planeado porque los
quieren dividir, enfrentar. Y se vale preguntar ¿quiénes? Si algún
interés hubiese en tal tarea tendría que encabezarla su más abierta
y directa oposición y ésta sería el PAN, con quienes están a partir
un piñón, es más son ya una amenaza para el PRI y sus intentonas de
bipartidismo de tan entreguistas que se han visto, además de que
lejos de ser un peligro tal parece que van de la mano en una farsa
mal montada que, como decíamos, pretende minimizar el tema
verdaderamente central: el petróleo.
Así que si para el PAN los legisladores del PRD, con estos flamantes
sujetos a la cabeza, no son un problema, ¿para quién o quiénes sí? A
los del PRI tampoco les representan el enemigo a vencer si acaso al
que hay que comprar. Por lo tanto, es de preverse que eso del
resquebrajamiento de la unidad van a endilgárselo a López Obrador y
de él se hablará criticándolo por no permitir el avance de una
izquierda sólida, progresista -como les gusta que los llamen-, no
importa, por cierto, si está dirigida y a modo de la derecha.
En tanto Andrés Manuel López Obrador va por un camino, los “Chuchos”
lo hacen en sentido contrario intentando hacerle a la diplomacia con
declaraciones de unidad y de respeto a las opiniones diversas que
por cierto nadie cree. Por su parte, Javier González se “enconcha” y
una vez que encontró a la vaca que le entra al toro sólo busca
reflectores que le den brillo, imagen. Así, “Ruthita” Zavaleta se
las juega y fuerte contra el tabasqueño para satisfacción y burla de
sus dizque compañeros y amigos.
Ejemplos de lo anterior sobran y sólo por citar algunos
recordaremos: “Ruthita”, apenas se sentó en la silla y reconoció sin
rubor alguno a Felipe Calderón; AMLO solicitó a los legisladores del
Frente Amplio Progresista que por ningún motivo permitieran la
Reforma Fiscal, sólo algunos hicieron caso y los demás, con todo y
que el ex candidato presidencial acudió a San Lázaro para
explicarles las consecuencias, mantuvieron oídos sordos a lo ahí
expuesto y siguieron las ordenes de González y Navarrete, los que
cargan la maleta.
Oídos sordos para AMLO
Más adelante, también los llamó a la reflexión y a actuar con
solidez en los principios e impedir el gasolinazo, tampoco hicieron
caso. Al parecer el único que entendió los porqués de ir en contra
de la Reforma Electoral fue Dante Delgado, los demás sólo se
detuvieron para analizar su presente y el futuro inmediato, sin ver
más allá ni el daño que con sus posiciones entreguistas están
causando.
Siguen las reformas energética, judicial, laboral y el PRD parece no
acabar de entender que son la segunda fuerza política nacional,
situación de privilegio en la medida en la que respondan a los
reclamos de las mayorías y no en la cómoda visión de una “izquierda
progresista” tan falsa como foxilandia.
No han dudado los “Chuchos” en arrastrar a los amarres y las
componendas y complicidades con el alto poder a los gobernadores. En
principio avanzaron con la bendición de Cuauhtémoc Cárdenas quien
les entregó, para abrir boca, Michoacán, gobernada por su hijito, y
Zacatecas, comandada por su “hijita”. Solo que ni el propio “hijo
del Tata” imaginó las ambiciones de este grupo y empezó, poco a
poco, a tratar de sacudírselos, medida que por cierto tomó ya muy
tarde.
Para ejemplo, hay botones. Al cambio de poderes en la tierra de
Calderón, de Martha Zahagún y de quien expropiara el petróleo, se
presentó Juan Camilo Mouriño con la representación presidencial;
todo fueron besos y aplausos para el interlocutor de oro, con todo
lo que esto significa, las miradas y las críticas llegaron a los
extremos en contra de Fernández Noroña quien se presentó al lugar
para desplegar una bandera de España. Y es que ahí no se quería por
ningún motivo molestar al gallego, a la gallina de los huevos de oro
para la “izquierda progresista”.
Al secretario de información y propaganda del PRD le pasó lo que al
mensajero árabe: por llevar malas noticias le cortaron la cabeza. Y
vaya que esa mala noticia no es cualquier cosa, son violaciones
constitucionales y mentiras sobre la nacionalidad del segundo hombre
más poderoso del país. El desprecio mostrado a su compañero de
partido quedó registrado, por lo que se ve, en la mente de la
militancia perredista, quienes ya no se dejan engañar con los
demagógicos discursos y fantasías de los “chuchos”.
A doña Amalia García, ejemplo de la “izquierda progresista”, sólo
basta con decirle “mi alma” y enseguida hace maletas y busca su casa
aparte. Así lo hizo con Fox, al que acompañó a todas las giras al
extranjero en las cuales el panista necesitaba mostrarse como un
político cuyo trato con su más recalcitrante oposición era de gran
nivel. Así lo viene haciendo con Calderón y no dudo en llegar hasta
territorio americano para hacerse presente frente a centenas de sus
paisanos.
Sin el menor asomo de vergüenza la zacatecana tomó de la mano a don
Felipe y le sirvió de salvoconducto. Y mencionamos la vergüenza
porque en la tierra que Amalita dice gobernar se rompe récord de
pueblos fantasma. Son miles y miles los que han abandonado su
terruño ante la falta de empleo, de posibilidades en el campo. La
García es una de las exportadoras de mano de obra joven y fuerte más
exitosas del país. De esta forma, mientras ella pasea con el
mandatario federal en turno, su familia conduce el poder, su hija se
apoltrona en la curul, sus allegados hacen negocios y todo lo que la
rodea le parece excelente, solo le falta su “ahumadita” para ampliar
la sonrisa.
Gobernadores del PRD con el PAN
Con estos, cero y van tres los gobernadores “convencidos” por los
“Chuchos”, pero aún hay más. El pasado domingo estuvo Juanca en
Guerrero y por supuesto mantuvo una entrevista con don Zeferino
Torreblanca, gobernador. Al mandatario ya le habían advertido los
líderes perredistas de Nueva Izquierda que el camino a seguir para
poder seguir gobernando y no perder hasta la vida, pasaba por Los
Pinos; tuvieron que corregir para señalar hacia el Palacio de
Cobián. Así que por necesidad o para evitar que lo “cacharan” como a
Lazarito -del que olvidamos mencionar que fue el eje para los
crímenes en Lázaro Cárdenas y promotor de la represión- o por
sobrevivencia para no enfrentar enemigos dentro y fuera, don Zefe
dobló las manos y se entregó al avecindado en Campeche. En todo esto
el narco, sus ejecuciones, la violencia desatada, jugaron un
importante papel en las 3 bandas: federación-estado-partido.
Quien les ha salido más vivo es el gobernador de Baja California
Sur, Narciso Agúndez Montaño. Simplemente les ha aplicado la misma
táctica, aunque él hace sus acuerdos con los de la federación
directamente, principalmente con Rodolfo Elizondo, el de Turismo,
pero a la hora de responder, en el momento clave, el de las
votaciones, responde a su pariente, a Leonel Cota Montaño, al hombre
que le abrió las puertas del poder.
Así que no son uno, ni dos, ni tres los errores y traiciones
cometidos por los de Nueva Izquierda, son muchos más y se incluyen
también declaraciones como las del guanajuatense Navarrete al
señalar que la victoria electoral de Leonel Godoy se logró por la no
presencia de López Obrador en la campaña, o las acciones que también
llevaron a cabo en Cancún al deslindarse el candidato del tabasqueño
por completo.
En el PRD actual hay enfrentamiento, sin duda, pero no provocado por
AMLO sino por las ambiciones y el desprecio y alejamiento que hoy
tienen los de Nueva Izquierda. Un lado advierte, señala, plantea y
hasta se da el lujo de aconsejar. El otro es víctima de sus pobrezas
en todos los sentidos y hoy atraviesa por una lastimosa etapa: la de
plañidera.
El salvoconducto que le lanzó AMLO a Javier González Garza en el
micrófono bastaría para que el legislador entendiera claramente de
quién es la gente, hacia dónde van sus simpatías, su apoyo, el
reconocimiento, a no ser que pretenda cerrar los ojos y mirar hacia
donde ven los “Chuchos” y nos colme con declaraciones que sólo
revelarían el grado de componendas al que han llegado con el PAN.
Como ya se sabe, a don Javier el griterío al unísono de “traidor” no
lo dejaba leer su discurso. A Navarrete, justo cuando opinaba sobre
este hecho le llegó su fiestecita y salió corriendo; si el acto
hubiese tenido lugar en un local cerrado, la salida de don Carlitos
no podría haber sido otra que las que utiliza Calderón: la puerta
trasera. No fue así y por lo tanto a poner pies en polvorosa y es
que los hay que nacen para salir corriendo de cualquier lugar y todo
apunta a que el “chucho” que no es Chucho, es uno de ellos. Ahora
que, si hace falta señalarlo, ya se habrán percatado los “novedosos”
que el tabasqueño sigue llenando plazas y atiborrando las calles con
seguidores; las columnas, los ríos humanos eran impresionantes el
pasado domingo, en tanto que ellos difícilmente logran tener el 80
por ciento de asistentes a los flamantes, suculentos y elegantes
desayunos que ofrecen en el presente para los supuestos dirigentes
de una militancia que, se ve, ya no está de su lado. No es cuestión
de enfoques sino de realidades.
Para colmo y en esta burda intentona de minimizar el tema central ya
hasta Jesús Ortega habla de recibir amenazas de muerte y reviven el
cadáver de Bejarano manejándolo a su conveniencia: es el que le da
el apoyo a Alejandro Encinas. ¿Más burdos y más falsos los quieren?
Quintana Roo, como en botica
A raíz de que Gregorio Sánchez Martínez, presidente municipal electo
de Benito Juárez, Cancún, anunciara la incorporación temporal a su
equipo del ex gobernador de Chiapas Pablo Salazar Mendiguchía, las
críticas arreciaron, cayeron de todas partes y se difundieron en
todos los medios. Lo más sencillo en este caso es refugiarse en los
señalamientos recibidos en el pasado y argumentar que se trata de
otra orquestación en contra. Sin embargo, hay grandes verdades,
inocultables hechos, quejas que encontraron eco y que fueron
lanzadas por chiapanecos despojados por el gobierno de don Pablo,
detrás de cada crítica.
Como es sabido la llegada de Salazar al gobierno de Chiapas estuvo
rodeada de muchas singularidades, la más notable fue la de conjuntar
a todas las fuerzas políticas para que apoyaran su candidatura y
arrebatarle el mandato al PRI. Toda esta madeja tejida hábilmente
por el primer equipo de Salazar fue interpretada posteriormente como
una “obra divina”, como una clara bendición para el pastor
evangélico que se sintió “elegido” para esa y muchas otras tareas,
entre ellas las que ha venido ejecutando entre sus seguidores en
Cancún. Ese primer y activo equipo fue desmantelado por Salazar
apenas llegó al gobierno porque no quiso que nada empañara su imagen
mesiánica.
Como muchos tipos de prácticas caritativas, la de Pablo tuvo su
recompensa y vaya que la cobró. El empobrecimento de las mayorías en
la Entidad se triplicó, aunque crecieron enormemente los de nuevos
inversionistas. La desolación que aún lucen pueblos enteros ha
motivado que se pregunten una y otra vez qué hizo su gobierno con el
dinero que le envió la federación para damnificados. La represión se
hizo presente y cual si se tratara de castigar pecadores se
persiguió a los comunicadores. La justificación de Salazar giraba en
torno a liquidar a los corruptos, a los malos, en esa y en otras
profesiones y oficios.
Aunque por el otro lado su espada blandecía con Herrán Salvatti,
frente a sus francachelas, a sus abusos, al traslado de mujeres de
todo tipo agradables a la vista y al tacto como las que lo hicieron
famoso en la PGR. De Salazar Mendiguchía pueden escribirse libros
completos en los cuales también se encontrarían páginas agradables,
como las que narrarían parte de sus aventuras en la niñez, en la
adolescencia, cuando se hizo religioso. Lástima que en el camino
toda su audacia la empleara para manipular al prójimo que estaba
convencido que rescataría de la maldad.
Así que no hay que caer en las trampas de la justificación y el
elogio y mirar de frente y lo más claro posible, de otra forma, en
un presente en el que cada vez hay menos cosas ocultas, los mandatos
de tres años pueden ser breves, muy breves con un buen gobierno o
eternos en manos de incapaces y sordos.