Noticias Petroleras

 

¡La UNIÓN en defensa de la Industria Petrolera de México y por el respeto de los derechos humanos y laborales del trabajador de confianza!


Pemex: régimen que no convence

www.cronica.com.mx
(15/07/05)


( Fernando Calzada Falcón )

La aprobación del nuevo régimen fiscal de Pemex no ha generado la cantidad de aplausos ni reconocimientos que sus creadores intelectuales y operativos supusieron. Puede revisarse la prensa de las últimas semanas y lo que se encontrará, en el mejor de los casos, son comentarios comedidos, mesurados. Uno supondría que un tema que fue insistentemente planteado en innumerables foros durante varios años (la pesada carga fiscal sobre Pemex y la necesidad de aliviarla), ahora que ha sido atendido por los diputados y senadores generaría muchas opiniones favorables. Pero no ha sido el caso. ¿Por qué? En varias esferas del gobierno federal y otras locales hay silencio. Incluso, quienes por su función declaran, ya sea a través de discursos o conferencias de prensa cotidianas, no han reparado mayormente en la decisión legislativa; no se conoce, por lo menos públicamente, alguna expresión de beneplácito, aunque tampoco de rechazo. ¿Cómo explicarlo? Puede adelantarse una hipótesis: los beneficios de la decisión final del Congreso de la Unión le resultan contradictorios al gobierno federal, pues si bien traslada una considerable cantidad de recursos a Pemex (algo que él mismo esperaba), el sacrificio fiscal que debe hacer, expresado en una menor recaudación de derechos petroleros, va mucho más allá de una cantidad a la que pudiera renunciar en el corto plazo (algo que, por supuesto, no esperaba ni deseaba).

El nuevo régimen entrará en vigor el primero de enero de 2006, los precios de la mezcla mexicana de crudo se espera se mantengan en niveles elevados y la reforma a la Ley Federal de Derechos ha quedado corta porque efectivamente brinda más recursos a Pemex pero no hay ninguna garantía de que el ingreso adicional del que vaya a disponer sea aprovechado donde más se necesita, ya que hizo falta la reforma corporativa. Se le está dando más dinero al organismo, restándole significativamente ingerencia y poder de decisión a las autoridades de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (en un esquema que hace recordar los años que van de 1978 a 1982), de modo que todo esto ayudaría a explicar las reservas oficiales que se mantienen sobre el caso. Pemex gozará entonces de más recursos pero también de mucha mayor libertad de manejo independiente, con lo positivo y negativo que ello pueda implicar. Si, por ejemplo, el ingreso adicional de Pemex no se refleja en un periodo que vaya un poco más allá del corto plazo en mayor producción, mayor exportación, más refinación e incorporación de reservas, ni siquiera se tendrá la esperanza de que el sacrificio fiscal en un lapso razonable, por la mayor y mejor producción, se exprese en mayores ingresos públicos tributarios.

Así que por el debilitamiento de la Recaudación Federal Participable (RFP) pierde el gobierno federal y también los gobiernos de entidades federativas y municipios. Y poco consideraron los legisladores, sobre todo los senadores, que fue el espacio donde se descuidó la perspectiva de los ingresos públicos, el impacto y cómo se habrá de expresar en el gasto de los tres órdenes de gobierno. Si se considera que normalmente casi todo el gasto se encuentra comprometido (para cumplir con lo señalado en leyes pero también por compromisos que se han ido adquiriendo a lo largo del tiempo como pueden ser los financieros derivados de la contratación de créditos o los laborales con las burocracias, maestros o personal médico), no pocos gobiernos estatales o municipales enfrentarán un problema severo.

En un corto plazo habría tres opciones para evitar que el nuevo régimen pegara tan fuertemente a los tres órdenes de gobierno. La primera sería que el Ejecutivo Federal hiciera observaciones, vetara las reformas a la Ley Federal de Derechos, toda vez que pondrá en graves predicamentos al conjunto de la política presupuestal. Solamente un necio se opondría a que Pemex tuviera más recursos, pero ello no debe ser a costa del ingreso y, consecuentemente del gasto público, por lo menos no de manera tan gravosa (alguien hizo el siguiente símil: una familia tiene un vehículo que durante muchos años los ha llevado y traído, sin embargo, se requiere ajustarle el motor para que siga dando servicio, y la alternativa que escogió una parte de la familia fue que todos dejaran de comer). Como había venido sosteniendo el diputado Francisco Rojas: “es preciso emprender una reforma fiscal del sector hidrocarburos, que, sin restar recursos al Estado, permita a Pemex retener capital suficiente para financiar una proporción sana de su inversión” (El mito de los recursos excedentes del petróleo. ECONOMÍA. UNAM. Mayo-agosto de 2005). La opción aquí enlistada, sin embargo, tiene algún grado de inviabilidad, porque dentro del gobierno habrá quien diga al presidente que es una de las principales reformas, que se vería mal alguien que ha señalado querer las reformas y cuando hay una, la objete. Éste podría ser el parecer del senador panista Fauzi Hamdán, quien manifestó su preocupación ante el intento de veto que podría haber contra el recién aprobado régimen fiscal de Pemex, el cual no ha sido publicado por el Ejecutivo en el Diario Oficial de la Federación: “tenemos en el Congreso la preocupación de que pudiera haber algún intento de veto, lo cual sería muy peligroso” (El Financiero, 11 de julio de 2005).

Una segunda opción podría ser que se generen los consensos necesarios tanto en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) como en las tres agrupaciones de presidentes municipales y en el órgano que aglutina a las tres para hacer una atenta solicitud a las cámaras del Congreso de la Unión de que reconsideren su decisión, lo cual podría lograrse en el siguiente periodo ordinario de sesiones y pudiera iniciar 2006 sí con un nuevo régimen, pero que no lesione tanto los ingresos públicos.

Una tercera opción sería procesar una reforma fiscal para aumentar los ingresos tributarios no petroleros, es decir, una reforma que tenga como fin aumentar la recaudación. Dado el panorama político electoral de cara al 2006, cualquiera que conozca la situación actual de las cámaras de diputados y senadores calificaría esta opción como claramente inviable en el corto plazo.

 



Unión Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera A.C.
Plutarco Elías Calles No. 304, Col. Jesús García Villahermosa, Tabasco; México
(01993) 313 98 30

UNTCIP Nacional y Distrito Federal:
Calle Fortuna Nacional No. 162. Col. Ampliación Petrolera. Del. Azcapotzalco, D.F.
Teléfono y fax.: 01(555)561-7942, Cel.: 01(555)497-9551 y 01(551)729-3911.
Correos electrónicos: gsilber24@aol.com, floresalmeron@prodigy.net.mx