El proyecto se basa en difundir la
idea de que las plantas no son rentables: especialista
En marcha desde hace 10 años, estrategia para desmantelar el sector
petroquímico
Pese a la apertura, la IP no ha
canalizado los recursos que estimaba el gobierno federal
www.lajornada.com.mx
(18/07/05)
ISRAEL RODRIGUEZ
En su afán por desmantelar el sector petroquímico paraestatal, el
gobierno puso en marcha hace casi una década una estrategia de
cierre de plantas fundamentada en el mito de que no eran rentables.
Sin embargo, las plantas de Petróleos Mexicanos (Pemex) que producen
amoniaco y aromáticos tienen consumos energéticos ligeramente
mayores a las que construyen con tecnologías más recientes, pero con
inversiones mínimas pueden operar en condiciones competitivas,
similares a las mejores del mundo.
Lo anterior lo plantea un amplio análisis sobre el comportamiento de
la industria petroquímica nacional y de los diversos intentos
fallidos por privatizar una de las industrias más rentables del
sector energético.
El estudio, elaborado por Felipe Ocampo Torrea, ingeniero químico,
perito en petróleo y petroquímica y asesor de la Cámara Nacional de
la Industria de la Transformación, destaca que, pese a la apertura a
la inversión privada en petroquímica no básica, el sector privado no
ha realizado inversiones en la medida esperada. La realidad es que
no ha invertido y, peor aún, dejó de hacerlo cuando Pemex no
canalizó recursos.
Con base en cifras oficiales e información contenida en las memorias
de labores de Pemex de los últimos 45 años, el experto realiza una
radiografía de la industria petroquímica nacional desde
prácticamente su nacimiento, en 1959, hasta la convocatoria para la
construcción del proyecto Fénix, en 2004.
El autor da cuenta de que en el año de 1991, el plan de negocios de
Pemex-Petroquímica, elaborado con la participación de consultores
extranjeros, las plantas de amoniaco de Cosoleacaque tenían consumos
energéticos inferiores al promedio de las instaladas en la costa
norte del Golfo de México. Esto indica claramente que no sólo no
están mal, sino que por tecnología pueden competir ventajosamente
con otras del mundo.
Lo objetable es que la paraestal desmantele su capacidad productiva
para construir un espacio para plantas nuevas, en las que
participara solamente como socio minoritario. "También es objetable
que dentro de Pemex se promueva que las plantas del proyecto Fénix
tengan precios de compra de materia prima inferiores a sus similares
de Pemex."
Felipe Ocampo, quien también es integrante de la organización
Ingenieros Petroleros Constitución de 1917, aseguró que Pemex redujo
artificialmente su producción de polietileno y aromáticos en las
plantas de Escolin, en Poza Rica, y la Cangrejera, respectivamente.
Explicó que en Escolin las plantas están paradas o en baja capacidad
de producción por falta de etileno, aunque se exporta, el cual se
adquiere nuevamente en forma de polietileno. La producción de
polietileno no es suficiente para cubrir la demanda nacional, y por
tanto debe importarse, pero se desperdicia capacidad instalada en
Escolin.
En el caso de los aromáticos, en la Cangrejera la situación es
semejante. Con varios pretextos, entre ellos la falta de materia
prima, se reduce la producción, y por algunos años la de paraxileno
ha sido nula. Se argumenta falta de materia prima, pero se exporta
crudo Olmeca, que la contiene en abundancia y de buena calidad.
Por el contrario, la planta que suministra materia prima, la
despuntadora de Cangrejera, en vez de procesar crudo Olmeca, se
opera crudo Maya, que contiene menor porcentaje de naftas aptas para
servir de materia prima para la producción de aromáticos.