La factura pendiente de las firmas
petroleras
Macario Schettino
Fuente:
nuevoexcelsior.com.mx
(24/07/06)
Las cifras son elocuentes. Petróleos Mexicanos, Pemex —número uno en
el ranking de la revista América Economía—Petróleos de Venezuela,
Pdvsa —la dos— y Petróleos de Brasil, Petrobras —la tercera— sumaron
el año pasado ventas por 230 mil millones de dólares, más que los
PIB de Argentina y Chile, por ejemplo.
La facturación de las tres compañías que desde hace quince años
vienen liderando ininterrumpidamente el Ranking de las 500 Mayores
Empresas de AméricaEconomía sumadas superó por 54 mil millones de
dólares la registrada en 2004, un fiel reflejo de los altos precios
del petróleo.
Sin embargo, estos números están lejos de quitar a Pemex, Pdvsa y
Petrobras del centro de los debates.
¿La razón? Por un lado, para algunos analistas las grandes
petroleras de la región siguen escondiendo ineficiencias que les
harán difícil la tarea de seguir creciendo en el mediano y largo
plazo en un negocio cada vez más limitado a los peces grandes.
Por el otro, hay cada vez más voces que se alzan pidiendo meter mano
en la llamada renta petrolera como forma de paliar las dramáticas
condiciones sociales en las que viven millones de brasileños,
mexicanos y venezolanos.
Ambos —los que piden mayor autonomía para las empresas y quienes
abogan por mayor intervención estatal— deberán seguir esperando.
Mientras las grandes petroleras de la región sigan beneficiándose de
los altos precios del petróleo como lo hicieron durante 2005, lo más
probable es que las empresas no realicen grandes cambios a sus
modelos de gestión y hagan caso omiso a las presiones en uno y otro
sentido.
México es un ejemplo paradigmático. Con una de las tasas de
recaudación impositiva más bajas del mundo y una demorada reforma
tributaria durmiendo en los cajones del Congreso mexicano, Pemex
sigue aportando buena parte de los ingresos fiscales.
"Los ingresos petroleros del Fisco mexicano representan
aproximadamente 38.5 por ciento de las entradas totales del
gobierno", dice José Antonio Cerro, profesor e investigador del
Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad
Iberoamericana.
Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México, expuso hace unos
meses el problema con cifras contundentes: de cada 100 pesos
mexicanos que aporta Pemex al Fisco, sólo 10 se invierten en obras
de infraestructura y los 90 restantes son utilizados para financiar
gasto corriente federal.
La falta de inversiones termina, como siempre, pasando la factura.
Durante 2005, México exportó petróleo crudo por casi 31 mil 900
millones de dólares, pero debió importar gasolina por 4 mil 430
millones de dólares.
Sin un caudal de inversiones que aseguren una suficiente capacidad
de refinación, el país está obligado a importar derivados del
petróleo a un precio más alto que el que muestran sus exportaciones
de crudo.
Con esa carga sobre sus espaldas, no sorprende que durante el año
pasado Pemex haya multiplicado sus pérdidas a siete mil 77 millones
de dólares, cinco veces más que en 2004.
—Por Daniela Cid /América Economía, Dow Jones Newswires