Campea
en la sociedad el fantasma de la privatización de Pemex: Suárez
Dávila
Fuente:
CNEE-sur.net
(2/07/08)
• ■ El juicio histórico
será muy adverso sobre los responsables de la situación de la
empresa, como es el caso del gobierno de Vicente Fox Quesada,
sostiene el ex subsecretario de Hacienda
Ciro Pérez Silva y Enrique Méndez
El diagnóstico financiero de Calderón, “débil y opaco”, consideró
Francisco Suárez Dávila
La escasez de recursos, bandera para el repliegue del Estado en el
sector energético: Sergio Benito Osorio
Las iniciativas de Calderón ayudan a avanzar en la modificación del
marco regulatorio, opinó Alejandro Villagómez
La propuesta presidencial, vía para mejorar a la empresa petrolera,
sostuvo Esteban Levín
Mejorarán las relaciones gobierno-empresa, dice Gerardo Vargas Ateca
Los participantes en el foro del Senado sobre la reforma a Petróleos
Mexicanos (Pemex) ponderaron la necesidad de que el Estado asuma la
deuda que la paraestatal tiene como resultado de los proyectos de
impacto diferido en el gasto (Pidiregas), y advirtieron que la
propuesta del Ejecutivo federal no busca darle autonomía a la
empresa, sino someterla a más control gubernamental, al tiempo que
rechazaron la viabilidad de permitir la instalación de refinerías
como maquiladoras de hidrocarburos y la construcción y operación de
ductos por inversionistas privados.
El ex subsecretario de Hacienda Francisco Suárez Dávila reconoció
que en la sociedad campea con recelo el fantasma de la
privatización: “En todo ello es evidente que la mula no era
arisca…”, dijo, además de advertir que el juicio histórico será muy
adverso sobre los responsables de la situación actual de Pemex, como
es el caso del gobierno de Vicente Fox.
La anterior administración, subrayó Suárez Dávila, maximizó casi
todo: la extracción de pozos, la succión de recursos financieros, la
acumulación de deudas, la dilución de reservas, la dilapidación de
excedentes y la depredación del capital humano.
Destacó la herencia recibida por la presente administración como
consecuencia de estas acciones, y dijo que el diagnóstico presentado
para la reforma por Calderón “fue débil y opaco” en la parte
financiera, pues no explica una parte importante: los 400 mil
millones de pesos que aparecen en el activo de Pemex como recurso de
caja, lo que ha dado lugar a señalar en los debates que existen
amplios recursos disponibles para que la paraestatal pueda hacerlo
todo. “¡En el pecado, el gobierno lleva la penitencia!”, apuntó.
“Poema a la desconfianza”
Al hacer un análisis de las iniciativas de Felipe Calderón, dijo que
nadie puede decir que no existe una pretensión de privatizar o de
violar la Constitución, y que, entre otros, el tema que debe
eliminarse “es sin duda la propuesta kafkiana” de establecer un
derecho para el Servicio de Administración Tributaria “para la
fiscalización de las contribuciones de los campos, que requieren más
conocimientos”. Esto, subrayó, “es un poema a la desconfianza”.
Resaltó que Pemex tiene una mala “carátula”, pues los pasivos
exceden los activos. Tiene claro un sobrendeudamiento, básicamente
por Pidiregas caros; “todo es, en realidad, una deuda soberana”. El
gobierno, en cambio, tiene una de las deudas externas más bajas de
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE); es deuda barata y además se ha prepagado la deuda. “Es
candil de la calle y oscuridad de la casa”.
Y en contraste con los señalamientos presidenciales, en el sentido
de que en los debates han faltado discusiones técnicas, Suárez
Dávila enfatizó que las discusiones no pueden ser sólo técnicas, ya
que por su complejidad el tema sobre el destino de Petróleos
Mexicanos “es eminentemente político”.
A su vez, el economista y ex integrante de la Comisión de Energía de
la Cámara de Diputados, Sergio Benito Osorio, sostuvo que las
iniciativas del titular del Ejecutivo federal no fortalece la
capacidad presupuestal y financiera de Pemex, sino dejan ver con
claridad el interés de la Secretaría de Hacienda por mantener el
control sobre la paraestatal en cuanto a la conducción de su
política de deuda y el manejo de los ingresos excedentes.
Afirmó que las iniciativas de los pasados cuatro gobiernos federales
han hecho de la escasez de recursos financieros su principal
argumento para obligar el repliegue del Estado de su intervención en
el sector energético, y enfatizó que la consulta popular sobre las
reformas no es un ejercicio populista, sino representa el interés de
conformar instituciones profesionales y democráticas.
En su oportunidad, Alejandro Villagómez, del Centro de Investigación
y Desarrollo Económico (CIDE), comentó que las iniciativas de Felipe
Calderón ayudan a avanzar, de manera integral, en la modificación
del marco regulatorio que rige a la industria petrolera y que,
actualmente, representa una camisa de fuerza para un mejor
funcionamiento.
Llamó la atención sobre la urgente necesidad de atender el problema
de las pensiones de la paraestatal, si se desea realmente mejorar la
situación de los gastos operativos, y dijo que la transparencia y
rendición de cuentas sistemática y oportuna deben ser pilares de
esta reforma.
Por su parte, el director corporativo de Finanzas de Pemex, Esteban
Levín, aseguró que la vía para mejorar la situación financiera de la
empresa “está en la mesa y es a mi entender la iniciativa
presentada” por el Ejecutivo federal.
Gerardo Vargas Ateca, ex subdirector de Financiamiento y Tesorería
de Pemex, consideró a su vez que la reforma propuesta por Felipe
Calderón Hinojosa mejora sustancialmente las relaciones entre el
gobierno federal y la empresa petrolera, en tanto que Juan Manuel
Romero Ortega, ex director operativo de Finanzas de la paraestatal,
coincidió en que las propuestas del gobierno federal “tienen méritos
indudables respecto del establecimiento de un gobierno corporativo
más ajustado a las prácticas empresariales de uso generalizado”.