El
fondo del problema es la relación de Pemex con el gobierno: Sánchez
Osorio
Fuente:
CNEE-sur.net
(3/07/08)
• Estamos equivocados si
creemos que la solución está en extranjerizar a la industria; se
trata de irse a las "aguas profundas" de la corrupción, dijo el ex
director general adjunto de la Conacyt.
La Jornada On Line
México, DF. Es impostergable la reforma al sector energético del
país, pero esto no significa que la solución pase por entregar a
capitales extranjeros el recurso natural. Lo que debe cambiarse no
es el carácter nacional de la industria, sino el manejo de Petróleos
Mexicanos, consideró Cuauhtémoc Sánchez Osio, ex director general
adjunto del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
Al hablar sobre los órganos reguladores de la actividad energética
que están incluidos en la iniciativa presentada por el presidente
Felipe Calderón, el también catedrático de la Universidad Anáhuac
comentó que deben evaluarse desde la perspectiva de qué clase de
industria se quiere tener en el país.
Durante su participación en el debate en el Senado, el también ex
director general de Diconsa dijo que la propuesta del Ejecutivo no
repara en que facilita a los capitales extranjeros su presencia en
el país, otorga mayor poder a lo proveedores al tener la posibilidad
de presionar a la paraestatal para el establecimiento de los precios
de sus servicios (entiéndase refinación, almacenamiento,
distribución).
Agregó que dicha iniciativa permitirá que más del 50 por ciento de
la gasolina se refine en refinerías privadas. Asimismo, los dueños
de tales empresas contarán con las facilidades para establecer
acuerdos oligopólicos. Ello además, refleja la apuesta por continuar
dejando en la "inanición" a Pemex, toda vez que dejarán aún más de
invertirle y las empresas extranjeras no aportarán capital alguno
para ello.
Advirtió también de la imprecisión de la reforma propuesta en el
sentido de que no se especifica de la capacidad o no de las
refinerías extranjeras que en el país pudieran establecerse para
traer de afuera petróleo y con ello los mexicanos estarían ni
siquiera consumiendo el recurso nacional. De suceder esto, se
lamentó, debilitaría la posición industrial de México.
La solución, manifestó, "no está en rediseñar reglas del juego ni
órganos reguladores que terminen por arrojar una industria menos
favorable para los mexicanos". Sería más redituable, consideró,
acceder a las "aguas profundas" de la corrupción y no quedarse en
exploración de las "agüitas someras".
El problema real, continuó, está en la empresa y su relación con el
gobierno, y no en la organizacion industrial de Petróleos Mexicanos,
es decir, el asunto es solucionar "la corrupción rampante que todos
los días ha saqueado a este país, en particular a Pemex".
Estamos equivocando el camino, concluyó, si creemos que la solución
está en extranjerizar a la industria. No se trata de eso, sino de
cambiar a la empresa.